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jueves, 31 de julio de 2025

Poemas con excusa: décimas mortuorias

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Aprovechando que la muerte de los espacios virtuales es reversible, revivimos este blog para una nueva edición de los Poemas con excusa centrada en la otra muerte, la definitiva. En esta entrega, nuestros participantes habituales nos ofrecen décimas contra la Parca. Todas suss composiciones tomarán la estructura clásica de la espinela.

Con espíritu repentistaAlejo Steimberg construye la primera décima a partir de un octosílabo encontrado, a la sazón la frase de un amigo. El lector memorioso de este blog constatará que, como es habitual en la técnica de la improvisación, base del repentismo, Steimberg recurre al uso de rimas que ya había utilizado en composiciones anteriores para facilitar la fluidez de la composición instantánea.

Federico Reggiani, autor de la segunda décima, utiliza también una cita como disparador, en este caso los dos últimos versos de la primera estrofa de "Milonga de Manuel Flores", de Jorge Luis Borges. En las líneas que siguen, sin embargo, Reggiani se despega del estoicismo fatalista del texto fuente, introduciendo un toque de rebeldía luciferiana ante el fin inevitable de cada individuo.

Raúl Lozano permanece, en la tercera décima, en la misma tesitura. Discutiendo con el Creador, Palazón enlaza todas las muertes en una serie sin solución de continuidad, sin dejar de señalar lo indisociable de la experiencia vital con su finitud. Al final, aun acusando a su interlocutor divino de traición, la voz poética esboza la idea de que Dios muere también con cada una de sus criaturas.

Darío Steimberg termina la serie conservando el ánimo combativo, que desvía de la divinidad para dirigirlo contra la Muerte misma. Manteniendo el tono épico, la vida es presentada a lo largo del poema como la lucha eterna entre Eros y Tánatos. Esta última décima invita, de principio a fin y con energía contagiosa, a la defensa enardecida del impulso vital, representado con coherencia como un fuego. 

Estos poemas no tienen, faltaba más, pretensión de originalidad. Desde las elegías griegas hasta cualquier poema funerario de la actualidad, pasando por Coplas por la muerte de su padre, el epitafio que Shakespeare escribió para su propia tumba e infinidad de otras obras, la muerte ha servido de estímulo a la escritura y al arte. La razón no es misteriosa: dar salida estética a la pena, el dolor o la desolación es una prerrogativa humana. No utilizarla sería un pecado, quizás el único verdadero. 

***

lunes, 28 de febrero de 2022

Poemas con excusa: Reordenación de versos

En el presente posteo vamos a proponer una cuestión: ¿Se puede reescribir un poema solamente cambiando el orden de los versos? Este planteamiento es lúdico, es eficaz y nos permite establecer cuales son los límites mismos de la autoría. Esta propuesta apunta a una recepción del texto desde la perspectiva del lector-creador, la democratización del hecho literario y la desacralización del texto clásico a la vez que afirma su uso y vigencia. Todo esto es muy oulipiano en sus presupuestos y sin duda ofrece un amplísimo campo de experimentación  y de reflexión del cual no hemos querido quedarnos fuera.



Hoy participan en las aportaciones por orden de aparición Oscar Steimberg y quien les escribe y los textos modificados son, respectivamente, el soneto de Quevedo amor constante más allá de la muerte y quiero una casa edificar, de Valle-Inclán

Empecemos con el de Steimberg: La elección de un texto de este estilo parece una elección en absoluto arbitraria si se tiene en cuenta que figuras tan recurrentes en el poema como el hipérbaton permiten el intercambio de versos y que se mantenga el estilo barroco de su original. No solo se han intercambiado versos, hacia el final del poema, se reescriben algunos de ellos para alcanzar la reconfiguración del sentido que nos lleva a un contenido nuevo. Formalmente hemos pasado de un soneto clásico en su forma, a una de las variantes en las cuales los tercetos se intercalan con los cuartetos. El contenido es sin duda la modificación más interesante ya que partiendo de una temática idealista amorosa del original "polvo enamorado" parece trasladar el sentido transvitalista del poema al plano metaliterario "un verso ausente seguirá en espera".


Cerrar podrá mis ojos la postrera

alma a quien todo un Dios prisión ha sido:

medulas que han gloriosamente ardido

perderán el respeto a ley severa,


y no desotra parte en la ribera

nadar sabrá mi llama la agua fría;

Sombra que me llevare el blanco día


-hora a su afán ansioso lisonjera-

perderá la memoria en donde ardía:

no podrá desatar esa alma mía

las lisonjas y afanes que supiera;


buscará inútilmente en su costado

las lisonjillas de un mirar cuidado;

un verso ausente seguirá en espera.


En la siguiente aportación, se ha seguido un modo de mezclar los versos en el cual todo verso impar queda en su posición normal, mientras que los versos pares son intercambiados: el último con el primero, el segundo con el penúltimo y el tercero con el antepenúltimo, etc. Léxicamente, se ha cambiado la palabra "casa" por la palabra "nada" y los campos léxicos relacionados con la piedra se han cambiado por otros relacionados con el aire. Este crea un giro en los conceptos que transforma de manera sistemática el sentido del texto, y subvierte el carácter estable y solido del hogar por el desprendimiento del vacío, sin que por ello cambie en gran manera la expresión del original. Este ha sido el resultado:

Quiero una nada edificar

mi nada, Karma de mi clan,

quiero en aire mi alma dejar

sobre el viento de Valle-Inclán.

 

Quiero soplar mi eremitorio

murada en alas de Barbanza,

latín horaciano y grimorio

de templanza.

 

Quiero mi honesta varonía

con una solana al oriente,

renovar en la vara mía

devotamente

 

Mi nada como una pirámide

ha de ser humo funerario,

el tumor que mueve mi clámide

es de Terciario.

 

Quiero hacer mi nada aldeana

transmitir al hijo y al nieto,

y meditar en la solana

el respeto

 

Quiero hacer una nada estoica

en medio de un cénit latino,

la Nada de Séneca, heroica

bizantino.

 

Y sean sopladas sus alas

como el sentido de mi vida

y las decore un día Palas

erigida

sábado, 12 de febrero de 2022

Poemas con excusa: Versos quebrados del tiempo

Volvemos con la sección de poemas con excusa. Nuestras excusas esta vez han sido escribir en versos de pie quebrado por un lado y por otra hablar del tiempo. Sin duda una mezcla interesante y que se ha prestado a muy buenas aportaciones. Hoy participarán Ginés Solaeche, Víctor Atikof, un servidor y por primera vez en el blog a David R. Valeiras.





Ginés ha aportado un interesantísimo texto donde la imagen del tiempo esta cargada de humanidad y sentimiento vitalista y donde nos propone, en un tono de lirismo e intensidad expresiva una solución al sentimiento del paso del tiempo que pasa por vivir de acuerdo a nuestra naturaleza en condición pura y sincera. Se plantea un marco, ya que estas palabras son, ficcionalmente, las de un poeta difunto que se sitúa entre el escritor y el lector. Ha usado el esquema de rimas manriqueño cambiando los octosílabos por alejandrinos y los tetrasílabos por heptasílabos. De esta forma, al igual que en el caso de Manrique, se cumple que para el verso quebrado, el número de sílabas siga siendo la mitad, algo de plena justificación a la hora de establecer su propia versión de esta forma métrica.


CANTO DEL POETA DIFUNTO A LOS VIVOS

Yo he visto lo que el tiempo hace a hombres y a mujeres.
He visto cuerpos de puro acero doblegarse
cuerpos robustos convertidos en alfileres 
yo los vi marchitarse.

Voces que hacen temblar de la tierra sus entrañas
vigorosas gargantas, intensos altavoces 
que haría caer desde las más altas montañas
los buitres más feroces.

Yo los vi perder en un incesante goteo
su felicidad, su carcajada, su propósito
los vi quebrarse en el vientre, al nacer los veo
muertos como este vómito. 

El tiempo es un cuchillo afilado lentamente
arma mortal que se perfecciona en cada luna
asesino en serie que espera pacientemente
de un alma su laguna. 

En el tiempo zozobran yertos los corazones,
pierden sangre en cada palpito que se consume
más próximos a la muerte, a sus alusiones, 
a su aciago perfume. 

En el tiempo apenas hay tiempo para morirse
apenas ya nadie quiere ayudar a un anciano,
caminar despacio, perder un tren, aburrirse,
cogerse de la mano. 

Nosotros que vivimos en libros amarillos
vosotros que aún sentís en la piel el ocaso
¡Arrojad vuestro atuendo, vaciad vuestros bolsillos!
¡Tan sólo estáis de paso!

Alzaos contra el mercado de la oxidación.
Liberaos del tiempo líquido, de su yugo,
de su falsa promesa de nube de algodón,
de su sutil conjuro. 

Y gritad, gritad a viva voz que sí estáis vivos
que aún la tarde os arrulla con su leve brisa
que tan solo del amor honesto sois cautivos
¡Vamos, gritad, deprisa!



Víctor nos presenta un poema más breve y simbólico. Ha utilizado la estructura clásica manriqueña y, expresivamente, la brevedad se representa en una suerte de sentido aforístico y desprendido. Una de las cosas más interesante es que parece prescindir de ciertos determinantes que junto con el hipérbaton sutil crea un efecto de distanciamiento con el lenguaje cotidiano.

De la espuma que palpita
surge entraña infinita
do vivir
En ella vemos la Luna
la multitud ninguna
dormir

El camino que recorre
el tiempo sin que te borre
sonrisa
Cuando volumen de aire
emprende su loco baile:
la brisa

El siguiente texto es poema de verso quebrado algo inusual, rescatado de la tradición modernista y que podemos ver, por ejemplo, en Poema del Otoño de Darío; o en Rosa de Job de Valle-Inclán  con 9A/5b/9A/5b. En cuanto al contenido habla de cómo la conciencia sobre el tiempo, con el dolor que aparentemente podría significar, es en realidad una liberación que nos hace dueños de nuestra vida al darnos el control sobre nuestra realidad y la de los elementos que nos rodean.

El pasado se nos presenta
fuego y acción
como la mano cenicienta
de su reacción

Toda causa nos da su efecto
inexorable
Pero la pausa es por defecto
impracticable

Acción y tiempo son las ramas
batiendo gloria
cuando los vientos le reclaman
paz y victoria

Mar y tiempo la caracola
lleva en su canto
como una calcarea gramola
de sal y llanto

La espuma ha enjugado los males
con su blancura
y es esperma que del azul sale
en agua pura

El tiempo es luz mojada en gotas
y así se irisa
y tras el arco de luz ignota
hay oro y risas

El tiempo expira, flor en vaso
color y acción
como la muerte de un payaso
en su actuación

Cronos siega la cosecha
De humanidad
Prometeo prende la mecha
de la verdad

y el hombre somnoliento duerme
ajeno al mal
sin saber que él mismo es el germen
de su final

El despierto disfruta y sufre
solo por ver
Las cenizas y los azufres
que da el ayer

Despertad hombres somnolientos
salid afuera
pues la verdad es un tormento
que nos libera

David ha aportado un interesantísimo poema que abre a bocajarro con una cita que nos sitúa en las coordenadas de su referencia creativa: se trata de la novela editada en 2018 de Antonio Orejudo, algo que, según nos dijo, le dio la idea para este texto. Lo más interesante es cómo, al contrario que en el resto de textos que hemos visto, se da una imagen del tiempo que renuncia a la dimensión filosófica y despersonalizada para incidir en la subjetividad de una experiencia concreta (posiblemente amorosa). Formalmente se trata de un texto muy sólido y con rima en a/b/c/a/b/c, algo muy simple pero muy original.


Ella sin embargo confundió el paso del tiempo con el fracaso.
Antonio Orejudo, Grandes éxitos
Hoy que ya de casi todo
hace cerca de diez años
he aprendido
que un idéntico periodo
ha, para propios y extraños,
transcurrido.

Y es por tanto baladí
esto de sentirme viejo
si el planeta
sigue su curso sin mí
que aún contemplo perplejo
su silueta.

¿Y seré culpable yo
de la traslación de un astro?,
me pregunto.
Y me contesto que no,
que esta pena que aún arrastro
no es mi asunto.

Me dejo, pues, o eso intento,
de quejido y sollozos
y si acaso
me despisto y me consiento
añorar mis tiempos mozos:
¡vaya atraso!

Si siempre, según intuyo
detrás de una va otra hora
de inmediato;
si el tiempo sigue a lo suyo,
extrañar a quien te ignora
no es sensato.

jueves, 30 de diciembre de 2021

Poemas con excusa: Zéjeles de Oriente

 En nuestro quijotesco y anacrónico proyecto de recuperación de formas en desuso estamos de enhorabuena, tenemos nuevas aportaciones, buenas y cuantiosas, además de una nueva hornada de participantes que seguramente nos den buenas y gratas sorpresas.

La forma propuesta ha sido el zéjel del cual ya hicimos una entrada explicándolo, mientras que el tema o consigna ha sido: que los poemas contuvieran la palabra oriente, o bien que fueran en sí, textos orientalistas.


Empezaremos con el ejemplo de un servidor, Raúl Lozano. Está construido según el esquema propio del género, distribuido en tres estrofas narra el viaje del sol desde oriente en su amanecer, pasando por el mediodía en la segunda estrofa hasta el ocaso en la tercera. Por el contenido y la vuelta a la mudanza antes de cerrar el poema se sobreentiende que es un poema cíclico y se podría volver al primer verso para seguir leyéndolo (cada estrella representa /que un reloj de arena cuenta / el retorno de lo ausente) Formalmente se trata de un poema correcto, pero sin grandes efectos o variaciones respecto al originar, no obstante, ha cumplido su labor de ejemplificar lo que es un zéjel clásico.

Hacia oriente

Giro vida, mente y frente

Donde el sol nace y adora

Con su cara soñadora

Luz a luz en hora y hora

Como yema floreciente.

 

Hacia oriente

Giro vida, mente y frente

Cuando el fuego le rocía

Bajo el seco mediodía

Como látigo que guía

Al igual y al diferente.

 

Hacia oriente

Giro vida, mente y frente

En la noche parda y lenta

Cada estrella representa

Que un reloj de arena cuenta

El retorno de lo ausente.

 

Hacia oriente

Giro vida, mente y frente

Esta es la aportación de Víctor Atikof. Ha explorado una faceta más corta dentro del zéjel como composición, algo que sin duda le da mucha más ligereza y es muy necesario para darle vida y variedad a esta forma. El tetrasílabo inicial se convierte en bisílabo y los octosílabos se vuelven hexasílabos. Este tipo de alteraciones siempre quedan bien, de manera análoga a lo que ocurre con el romance y el romancillo, como forma más ligera de un mismo proceso que conserva la esencia de su hermana mayor.

Pero lo más interesante sin duda es la alternancia entre versos de seis y cinco sílabas para las partes que corresponderían a la mudanza. Esto hace que el ritmo sea más ligero y flexible. Coquetea con el verso libre, pero al leerlo se hace evidente que en ningún momento ha dejado de ser un zéjel.

Y en cuanto a la consigna, el poema trata un tema orientalista como lo es la imagen de Buda con referencias al Arbol de Bodhi (al árbol medita), a la deidad tentadora según el budismo (Mara), y por último a su ascensión y experiencia de iluminación (visión desnuda)

Buda

ante la duda

Al árbol medita

Mara lo incita

respira y evita

la tentación muda


Buda

ante la duda

Su luz le levita

Y vence bendita

Ya nada le quita

visión desnuda


Buda

ante la duda

El siguiente poema es una aportación de Marco Antonio. Formalmente es una zéjel clásico formulado a la perfección según el conocido modelo de Lope de Vega que pusimos como ejemplo. Esta fórmula está enriquecida con recursos literarios diseminados por el poema: vemos algunos casos de homonimia muy interesantes (oriente como verbo en presente de tercera persona del verbo orientar y oriente como punto cardinal) Tenemos por ejemplo una epanadiplosis que además puede leerse de forma capicúa (Tales son porque son tales). Se incluye un refrán que, para sorpresa de todos, cuadra perfectamente con la forma métrica seguida (No hay mal que por bien no venga) y con el sentido mismo del texto. Las antítesis son casi constantes como oposición de términos que resulta de los puntos cardinales y la contrariación de la condición humana. Lo más interesante de este poema es sin duda el mensaje que transmite: las oposiciones espaciales del mundo físico y geográfico son una representación de las contrariedades del sujeto, pero ambas deben aceptarse como parte de un proceso si se quiere reconocer y aceptar la naturaleza interna y externa que nos conforma y conforma al mundo. Cabe comentar que, curiosamente no cierra con una vuelta al estribillo.

Sur, y oriente, 

y septentrión, y occidente... 


Tales son, porque son tales, 

cuatro puntos cardinales, 

los que ubican nuestros males 

de costado, espalda y frente. 


Sur, y oriente, 

y septentrión, y occidente... 


Mas, según quién lo perciba, 

y según se oriente y viva, 

se torna la expectativa, 

de un ángulo, diferente. 


Sur, y oriente, 

y septentrión, y occidente... 


Y así, como si un resorte, 

parece que se comporte 

el sur como lo hace el norte 

y oriente como occidente. 


Sur, y oriente, 

y septentrión, y occidente... 


Y de la misma manera, 

los males que concibiera, 

al invertirse, los viera, 

como bienes de repente. 


Sur, y oriente, 

y septentrión, y occidente... 


De la diatriba a la arenga, 

no hay mal que por bien no venga 

ni vertiente que no tenga 

un sentido divergente. 


Sur u oriente, 

ya según cómo se oriente... 


Al margen de todo mal, 

todo bien es, al final, 

como un punto cardinal, 

como un punto inconcluyente...

La siguiente aportación es cortesía de Gines Solaeche. Lo más característico es que en el estribillo se altera el tipo de verso, es decir, el tetrasílabo es siempre el mismo mientras que el octosílabo va cambiando a partir de la tercera estrofa. Este recurso seguramente se ha utilizado para darle más variedad al poema y hacerlo menos repetitivo Este poema utiliza una vez más en modelo de Lope de Vega, siempre con consonancias. Lo más reseñable es cómo ha mantenido la intensidad textual a lo largo de tantos versos creando hermosas imágenes donde se relaciona el amor carnal como impulso vital con el sol naciente (oriente), que es además el que trae, tanto las lluvias como el sol en la costa mediterránea española. Este mecanismo de la erotización del sol se va desvelando hacia el final del poema (aunque pronto alces tu cante / por el rincón del levante /con tu aureo más pujante). El poema cierra con un verso decasílabo que encaja perfectamente en el cierre como variación de la forma parisílaba.

Desde oriente 

se oye la danza estridente


que en tu boca brilla inmensa

y el aire en tu voz se tensa

cuando se expande y condensa

en mi corazón caliente.


Desde oriente 

se oye la danza estridente


como música en la arena

melodía de azucena

que gira en el cielo y suena

al caer sobre mi frente.


Desde oriente

hasta el mar en occidente


un arrollo de oro lleva

el silvo de alma longeva 

que de tus labios se eleva

y en tus labios es corriente.


Desde oriente

nace sin luna el torrente


como flor de primavera

riachuelo hecho de quimera

y que anega al que bebiera 

con su cuerpo transparente.


Desde oriente

hay una brisa que es relente


un viento que cuando vuela

roza a la alondra que anhela

— sobre las nubes de tela — 

probar tu luz más ardiente.


Desde oriente

para morir en poniente


aunque pronto alces tu cante

por el rincón del levante

con tu áureo más pujante

y tu vientre incandescente.


Desde oriente 

hasta los confines de occidente.

Cerramos esta sección con la aportación de Aragón Mafra. En este caso se trata de un zéjel de rima asonante. El uso de este tipo de rima ha dado lugar dentro del poema a un espacio más amplio y libre para la elaboración de imágenes complejas y bellas. El estribillo, sin ir más lejos, resulta intenso y contundente (La raigambre/por los ecos de mi sangre). Resulta remarcable cómo el tema del orientalismo supone el origen en oriente mismo, España como punto medio donde esta forma es adaptada desde el mundo árabe, y América donde la mezcla cultural termina de forjarse a través del autor que crea el poema.  En este sentido el contenido es metapoético, en tanto que el tema tratado es a su vez la historia del propio zéjel, algo que, sin duda es un valor añadido.

La raigambre

por los ecos de mi sangre,

desde los viejos veneros

cruza mares y desiertos;

ha inundado mis esteros

y coloreado mi hambre.


La raigambre

por los ecos de mi sangre,

desde el ud, su melodía,

la guitarra y su armonía

con jaranas componía

de mis sones el enjambre.


La raigambre

por los ecos de mi sangre,

desde el Asia ha germinado,

en el África ritmado

y en España ha elevado

para América su cante.


La raigambre

por los ecos de mi sangre,

las conquistas son la sombra

de una luz que nos arroba,

pues escritos en la obra,

somos en la misma clave.

jueves, 31 de diciembre de 2020

Poemas con excusa XII: versos maradonianos


En esta nueva entrega las distintas aportaciones girarán en torno a Diego Armando Maradona en relación a su reciente fallecimiento. Participan en esta entrada Alejo Steimbrg, Raúl Lozano y Pedro Poitevin.

Steimberg entra con un soneto endecasílabo (once de catorce para el diez) donde el eje central es la referencia a la cultura argentina y al propio Maradona a través de las distintas figuras que se mencionan. Tal como Jorge Luis Borges (ciego extraordinario, verso 2) en alusión a su poema "el gólem" (En su nombre la cosa se refleja, verso 1) donde se pone en evidencia que la palabra es una suerte de arquetipo de aquello que se nombra, dando a entender que la imagen de Maradona ha trascendido como arquetipo en la cultura popular. La forma se caracteriza por ser un soneto con tres cuartetos y dos versos finales. Este tipo de composición fue desarrollada por el poeta argentino Pedro Bonifacio Palacios de quien Borges dijo que había escrito los mejores y los peores versos de la lengua castellana. El ritmo se desarrolla de forma fluida reforzado por los paralelismos del segundo y tercer cuarteto. Por último, se cierra el poema con una referencia al  gol llamado la mano de Dios como culmen del texto y de la propia carrera del futbolista.


Once de Catorce para el Diez

jueves, 29 de octubre de 2020

Poemas con excusa XI: Ontología en soneto


                                        

Hoy nos ponemos filosóficos,pues en esta entrega desglosaremos las nuevas aportaciones de Darío Steimberg y Raúl Lozano en forma de soneto y en las que a través de esta estrofa, se nos ofrecen reflexiones en torno al concepto de realidad desde diferentes perspectivas.

Empezamos con el texto de Steimberg: lo curioso en este soneto es que además de proponer una disyuntiva ontológica, maneja en su tratamiento la paralipsis, pudiendo haber estado perfectamente en nuestra anterior entrada. En él se usa un registro complejo pero algo hipnótico haciendo uso del hipérbaton y la elipsis como en el tercer verso o el catorceavo. En cuanto al contenido se aprecia una disyuntiva entre realidad y apariencia: lo que funestamente se describe como realidad en los dos cuartetos se revela apariencia en los tercetos. Este recurso aunque ha sido algo muy recurrente en el barroco sigue imprimiendo un gran interés a nivel de creación literaria y su reapropiación supone sin duda un acierto. Otro recurso de interés se da en los dos primeros versos donde se sintetiza el contenido que se vendrá desarrollando en todo el soneto de forma precisa y lacónica  Soñé perturbaciones de escala planetaria / y a veces no moría ni un pájaro en la noche. Sin más dilación, atreveos a interpretaciones:

sábado, 16 de mayo de 2020

Poemas con excusa X: poemas paralípticos 2 (decasílabos)

La paralipsis es un ejemplo de figura oblicua

Porque lo único arrítmico en este blog es la frecuencia de publicación, los "Poemas con excusa" versificados atacan de nuevo, continuando con los poemas paralípticos. La paralipsis, recordemos, es esa
[...] figura retórica, englobada dentro de las figuras oblicuas, que consiste en declarar que se omite o pasa por alto algo, cuando de hecho se aprovecha la ocasión para llamar la atención sobre ello.
Y, dado que por primera vez en la historia la casi totalidad de la humanidad tiene una sola cosa en la cabeza (y la misma), nos permitimos no aclarar a qué situación inédita nos referimos sin nombrarlo (ejem).

Luego de los sonetos en alejandrinos del posteo anterior, Oscar Steimberg y Federico Reggiani toman la posta para continuar con la misma forma poética pero con versos decasílabos. Poco frecuente en castellano, ese tipo de verso tenga probablemente su exponente más conocido en la "Rima VII" de Bécquer. Ambos títulos, que respetan ese metro, coquetean con la autorreferencia. Así, el de Steimberg remite al carácter paralíptico de la consigna, mientras que el de Reggiani se refiere a lo acompasado de la forma métrica elegida.

Con respecto al vocabulario, el soneto de Steimberg juega con un léxico arcaico, burlándose de su propia elección de una forma métrica antigua. En el poema de Reggiani, por su parte, lo arcaizante se manifiesta en la inclusión de referencias mitológicas y bíblicas, que se mechan anacrónica y voluntariamente con elementos más contemporáneos o directamente actuales.

Pero no me crean, compruébenlo:

Decasílabo sin titular (Oscar Steimberg)

En la calle un pasear cuidadoso
y en los ojos la amable fatiga
con que se halla un andar que no diga
que se busca un salir azaroso

domingo, 26 de abril de 2020

Poemas con excusa X: poemas paralípticos 1 (alejandrinos)


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Los Poemas con Excusa llegan a su consigna número 10, con un entusiasmo sin duda digno de mejores causas. Y entonces, haciendo del defecto virtud y sumándole un toque snob al oportunismo, se suben a la obvia ola temática actual para hablar de lo que todos hablan... sin nombarlo.

Empezamos, entonces, esta entrega dedicada a los poemas paralípticos versificados con sendos sonetos en alejandrinos de Alejo Steimberg y Raúl Lozano Palazón, que justifican la omisión ostentosa de maneras diferentes. En el soneto de Steimberg, la elipsis nominal es explicada con provocación teatral a través de la estética ("todo menos  el virus de escribir aburrido"). El de Lozano Palazón, por su lado, recurre a un solipsismo cósmico-literario. En ambos casos, el exceso funge de excusa para poner con entusiasmo el foco en lo formal, ya sea a través de la obsesión por la rima abstrusa (Steimberg), ya resaltando aliteraciones, homofonías y espacios rítmicos (Lozano Palazón). 

Pero basta de palabras, al menos en prosa: ahora los versos, que para eso vino. Poemas con Excusa: la manera más vintage perder el tiempo (de nada, qué les vamos a cobrar...).

***

jueves, 9 de abril de 2020

Poemas con excusa IX: más endecasílabos encontrados (4)

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Cuarta parte de esta novena entrega de los Poemas con Excusa intitulada "Más endecasílabos encontrados", con la incorporación de Raúl Lozano Palazón a la nómina de poetas participantes en este juego poético. En un diálogo interesante con el posteo anterior, en el que Darío Steimberg utilizaba las particularidades de la pronunciación hispanoamericana para logar rimas consonantes, Lozano Palazón hace lo propio con la variante peninsular para la métrica. Específicamente, la costumbre española de pronunciar "liana" con un hiato permite respetar el carácter endecasílabo del verso. A nivel temático-estilístico, mientras los poemas anteriores se inclinaban por declinar el verso disparador apelando a la filosofía, el costumbrismo, la política, el romanticismo y el nonsense, este último soneto apela a lo cósmico (y sí, todo para dejar sin argumentos a quienes afirman que no se puede escribir más sin métrica y rima).

Pero basta de prólogos y lean el soneto (no nos van a decir que no tienen tiempo, vamos; la última temporada de [PONER NOMBRE DE SERIE AQUÍ] la pueden bingewatchear luego).

Buena lectura (y buen surf en el caos, faltaba más).

***
Azar no es arrojar una moneda
(Raúl Lozano Palazón)

sábado, 21 de marzo de 2020

Poemas con excusa IX: más endecasílabos encontrados (3)



¿Qué se puede hacer salvo ver películas? ¡Escribir poemas con excusa, por supuesto! Que regresan en estos tiempos de cuarentena global, aprovechando el público cautivo [agregar risa diabólica aquí], con un último posteo de los endecasílabos encontrados. Darío Steimberg declina el verso disparador en diferentes versiones que juegan con la homofonía de los fonemas s/z fuera de la variante peninsular. El soneto evoluciona en una progresión que se aleja de Quevedo para acercarse al John Lennon de I am the Walrus. Las palabras usadas se deconstruyen para explorar las diferentes posibilidades semánticas de sus partes, todo dentro de la fonética hispanoamericana y construyendo una cinta de Moebius de sentido y forma.

¿Poemas con métrica y rima que son más que una polvrienta repetición de formas? Sólo en El Teclado Excéntrico, señore.

Azares y monedas (Darío Steimberg)

lunes, 11 de noviembre de 2019

Poemas con excusa IX: más endecasílabos encontrados (2)


Segunda parte de estos nuevos endecasílabos encontrados a partir de un fragmento de "Suertes" de Jorge Boccanera. En esta entrada, José Luis Mejía, que se suma a los Poemas con excusa, y Oscar Steimberg adoptan abordajes bien diferentes de la consigna. El soneto del primero juega a revestir un ethos romántico en una estructura de dos cuartetos y dos tercetos con rima abba-abba-cdc-dcd. El de Steimberg, por su lado, se divierte desplegando una enérgica tonalidad política y una rima abba-baab-ccd-cdd. Pero basta de prosa y vamos a los versos, empezando por el de la consigna:
Azar no es arrojar una moneda
Y sin más, los sonetos.

sábado, 2 de noviembre de 2019

Poemas con excusa IX: más endecasílabos encontrados (1)


Los "Poemas con excusa" atacan de nuevo, esta vez con una consigna vintage: endecasílabos encontrados. Tal y como en la primera entrega del juego, se trata de poemas con métrica y rima (mayormente sonetos) construidos a partir de un endecasílabo encontrado, en este caso en un fragmento del poema "Suertes" de Jorge Boccanera: "Azar no es arrojar una moneda".

Empezamos entonces este primer posteo de la serie con sendos sonetos de nuestra nueva incorporación, el historietista y sonetista Rodrigo Terranova, y Alejo Steimberg. Como "de todo laberinto se sale por arriba", el primero sortea el escollo del requisito incluyendo el fragmento como cita, contrastando así el aspecto filosófico de la frase y referencias a Dios y a Marx con un contexto de lo más mundano y un registro coloquial. El segundo, en lugar de definir el concepto tomado, lo usa como excusa para fustigar a quienes temen al azar más que a nada y hacen lo que sea para negar su existencia. En ambos casos, los sonetos se alejan de la temática esperada y toman para el lado que en este espacio más nos gusta: el de los tomates. 

Y ahora sin más, mientras les damos tiempo a los otros participantes, los sonetos.

1. (Rodrigo Terranova)

Los versos que copié en un Kapelusz
le dije (monté guardia en su vereda):
"Azar no es arrojar una moneda
al aire ni esperar su cara o cruz".

jueves, 26 de septiembre de 2019

Poemas con excusa VIII: metadécimas y metasonetos (4)

Otra versión de Ouroboros

Décimas doctrinales
(Alejo Steimberg)

Hoy por hoy quien versifica
suele hacerlo mal y pronto:
se arriesga a pasar por tonto
mostrando qué mal se aplica,
o bien le escribe a una chica
(o  un tipo, no hay diferencia)
aburriendo con su ciencia
polvorienta y repetida.
Siempre sangra por la herida
de escribir sin exigencia.

martes, 17 de septiembre de 2019

Poemas con excusa VIII: metadécimas y metasonetos (3)

Otra versión de Ouroboros.

Manifiesto del sonetista kantiano 
(Darío Steimberg)

Es fácil criticar un mal soneto
por antiguo, por vano, por pedante.
Menos lo es encontrar en su mutante
tenaz intensidad lo que hay de neto

jueves, 29 de agosto de 2019

Poemas con excusa VIII: metadécimas y metasonetos (2)

Otra versión de Ouroboros

Continuamos con esta octava edición de los poemas con excusa, dedicada a poemas con métrica y rima que reflexionan sobre la forma que practican (específicamente, soneto o décima). En esta entrega, un elegante metasoneto de Oscar Steimberg, quien nos construye un flor de pedigree estableciendo el celebérrimo «Un soneto me manda a hacer Violante»  de Lope de Vega como ilustre ancestro de una familia  de poemas metanuméricos/ metaformales. Las décimas de nuestro colega Reggianni en el posteo anterior (así como el propio soneto) entran entonces en esa serie.

La inclusión de la rima asonante en la primera estrofa de tres versos se hace por medio de una captatio benevolentia con mucho gracejo, para terminar con un último terceto en el que, como en el soneto de Lope, el cumplimiento de las reglas formales de la forma poética elegida es condición suficiente para la producción literaria. Tomando una posición que probablemente Kant no desaprobaría, la elección de los propios límites (o de la propia cárcel) aparece como la única libertad realmente posible. Y ahora, sin más, el soneto.

Soneto (calmamente) reivindicativo (O. S.)

viernes, 16 de agosto de 2019

Poemas con excusa VIII: metadécimas y metasonetos (1)

Ouroboros, la serpiente que se muerde la cola

Nueva edición de los poemas con excusa, que tienen esta vez como disparador a «Mis versos», de Salvadora Medina Onrubia (y a su lectura en Total interferencia, el imperdible programa radial de Pedro Rosemblat y Gabriela Borrelli). En dicho poema, la poeta y anarquista (y poeta anarquista) arregla sus cuentas con la poesía con métrica y rima. Podría pensarse que un tal programa está en total oposición  con lo que hacemos aquí, pero no realmente: la oposición de la voz poética a la poesía «clásica» debe ser vista en su contexto histórico y artístico como parte de un combate contra el orden establecido. La lucha es contra una automatización de la forma. La voz poética dice «yo sé versificar pero elijo no hacerlo», y eso constituye una elección estética, además de política. Se trata de ensanchar la expresión literaria. En un contexto como el actual, en el que la versificación se aprende y se practica cada vez menos, combatir la poesía rimada no tendría nada de revulsivo. Bien por el contrario, es practicar pura y exclusivamente la poesía libre por simple desconocimiento de otras forma lo que resulta reductor.

Volviendo al poema de Medina Onrubia, su interés radica en que la voz poética no se limita a declamar su programa, sino que lo apoya a través de la escritura misma. Los juegos con el ritmo y la rima prueban la afirmación del enunciador de que si deja de lado las reglas de la versificación no es por desconocerlas, lo cual le da legitimidad a su posición. Por otro lado, como dijimos más arriba,  el poema no puede, y no debe, tomarse como si hubiera sido escrito hoy, ya que declararle la guerra a la versificación carecería de todo poder de subversión. En cambio, lo que sí puede resultar inspirador y de total actualidad es el hecho de establecer un diálogo con tal o cual forma poética desde adentro de esa forma poética.

Sin más preámbulo, entonces, esta nueva edición de  los poemas con excusa, dedicada a los metasonetos y las metadécimas, ya sea críticos y reivindicativos. Empezamos con unas décimas metadecimales (sí, sí, existe)  de Federico Reggiani.

domingo, 9 de junio de 2019

Poemas con excusa VII: sonetos políticos y esdrújulos (yapa)

Los Poemas con excusa se extienden, cual peligrosa mancha de aceite, en la mente de sus lectores. Tanto es así que José Luis Calabrese nos gratifica sumándose con un soneto político y esdrújulo de su autoría. Bienvenido, José Luis. No sabemos muy bien si felicitarlo o recordarle que sus padres le recomendaban no juntarse con gente rara. Ya nos decidiremos. Mientras tanto, el soneto:

El péndulo político

domingo, 2 de junio de 2019

Poemas con excusa VII: sonetos políticos y esdrújulos


Nueva edición del juego poético nacido en La Internacional de Poesía Expatriada. Esta vez, nuestros maníacos de la versificación, a tono con el clima electoral en Argentina pero también en otras partes, le ofrecen al (¿sufrido?) público lector sonetos políticos y esdrújulos. Peléese, acuerde, ríase, enójese, diviértase con ellos. Creemos que tienen, como mínimo, una virtud, común a toda las formas con estructuras fijas: la restricción formal obliga a disciplinar el "contenido", a una toma de distancia para poder observarlo y así adaptarlo a la forma. Y tomar distancia de lo que uno dice o quiere decir para lograr así que el "qué" y el "cómo" sean un todo indivisible siempre es bueno. En política y en todo lo demás. Y, sin más trámite, nuestros sonetopolemistas (¿?), por orden de aparición: 1) Alejo Steimberg, 2) Federico Reggiani, 3) Oscar Steimberg y 4) Darío Steimberg.

1) Dinámica centrípeta

Yo veo una dinámica centrípeta
focalizada en el PJ orgánico.
Me importa un cuerno si es amor o pánico
o que al ungido acusen de heredípeta.

lunes, 16 de julio de 2018

Poemas con excusa VI: sagas en décimas

Primera edición en un tomo de la novela de Tolkien
¿Cansado de devorar páginas y páginas para poder brillar en reuniones mundanas, salas de espera y velorios aburridos? ¡Pare de sufrir! El nuevo Departamento de Servicios para Snobs Apurados o con Fiaca del Teclado Excéntrico ofrece ahora sagas y ciclos literarios resumidos en cómodas décimas para el bolsillo de la dama o la cartera del caballero. ¡No deje de aprovechar esta oportunidad de lucirse sin costo alguno! Luego de los aplausos y whiskys gratis que el recitado le depare sólo dedique un agradecimiento silencioso a nuestros abnegados obreros de la pluma que, por orden de aparición de los poemas, son: 1) Darío Steimberg, 2) Oscar Steimberg, 3) Alejo Steimberg y 4) Federico Reggiani. Y ahora, sin más preámbulo, las décimas para que las memorice. Y no se olvide: ¡El Teclado Excéntrico cumple Y dignifica, todo en uno!

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1) La trilogía absurda de Samuel o la saga incomprensible (i)  
Chupar piedras no es exceso,
buscar la madre es confuso,
mentir lluvias no es abuso,
más aún si falla el seso.
Yacer desnudo es un peso
que impone la institución
y una sopa de excursión
es la última demora:
¿Dónde ahora? ¿Cuándo ahora?
Y así hasta la extremaunción.

lunes, 28 de mayo de 2018

Poemas con excusa V (yapa): Ovillejos encadenados

Sin Cervantes no habría ovillejos
¿Quiere darse corte, señora, señor? ¡Pues póngase a improvisar ovillejos a tontas y a locas! Nosotros lo hacemos, cómo no, envalentonados por el último posteo, en la cola del colectivo, en la sala de espera del dentista y en discusiones en las redes sociales, como se ve más abajo. Y la gente no nos pega (por ahora...).

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DISPARADOR I: "Esto está buenísimo. Le da sentido a qué hace un mes que llueve y no paramos de filosofar ovillejos sin saberlo!" (Belén Regianni)

          I. Sería algo así (Alejo Steimberg)