sábado, 3 de diciembre de 2022

Apuntes para una reinvención de la métrica: Verso aliterativo

Se le llama verso aliterativo al tipo de composición poética cuyo principal sustento rítmico consiste en la repetición de un mismo sonido de forma periódica en cada verso. ¿Porqué nos interesa este concepto para nuestra sección? La clave y lo interesante de esta forma de versificar es que cambia por completo la concepción y las ideas que asociamos a la estructuración métrica los lectores de poesía modernos. Esto se debe a que el modelo de composición con rima final y pausa versal ha sido tan absolutamente aplastante dentro de las lenguas romances modernas que no se imagina un modo diferente de llevar a cabo un trabajo de estructuración de sonidos y conceptos diferente a este. Esto es algo totalmente natural, ya que la métrica por rima final es un fenómeno muy efectivo para dotar a un texto de la máxima musicalidad, y prueba de ello es la paulatina caída en desuso del verso aliterativo, tanto del inglés como del alemán medieval, en favor de la rima.




Esta técnica ha pasado a la creación poética de nuestra cultura como forma de simple aliteración, es decir, la repetición de sonidos se utiliza como un recurso poético fortuito y sin formar parte de la estructuración métrica fundamental.  Los ejemplos de aliteración en todo tipo de manuales son muchos y muy socorridos. Y lo curioso del fenómeno, es que en unos casos se ha utilizado la aliteración para: 
  • representar el sonido de aquello que el texto está referenciando como en el caso de Garcilaso de la Vega y el zumbido de las abejas,
En el silencio solo se escuchaba
el susurro de las abejas que sonaba.

como en el ejemplo para representar el sonido de un abanico al cortar el aire utilizando dos sonidos diferentes y b como en el caso de Rubén Darío:

bajo el ala a veces ocultando el pico;
que desdenes rudos lanza bajo el ala,
bajo el ala aleve del leve abanico!

  • O de forma no referencial, simplemente encontrar un sonido y repetirlo con fines simplemente expresivos, como en el caso de Miguel Hernández:
A las aladas almas de las rosas

o en estos versos finales de Jaime Siles: 
 
 Una antorcha es el mar y, derramada
por tu boca, una voz de sustantivos,
de finales, fugaces, fugitivos
fuegos fundidos en tu piel fundada.

Pero una vez tenido en cuenta el uso de la aliteración, en nuestra tradición ¿Podría adaptarse nuestra lengua al cómputo germánico y sus fórmulas para crear  algo nuevo? la respuesta es sí, solo hay que coger su fórmula y en base a esos criterios elaborar un poema en español moderno. Según el testimonio de del escaldo medieval Snorri Sturluson, y las muestras de la época que nos han llegado como el Cantar de Hildebrando podemos extraer que:

  1. Como la práctica totalidad de la poesía épica medieval está estructurada en forma de dos hemistiquios con cesura
  2. En el primer hemistiquio siempre deben haber como mínimo dos sílabas con las consonantes que se repiten
  3. En el segundo hemistiquio se debe repetir como mínimo una vez la consonante elegida.
  4. No rima
  5. El cambio de consonante es arbitrario y lo hará el escritor según su conveniencia creativa
Otra de las posibilidades es utilizar todo este potencial de repetición de sonidos para mezclarlo con la rima, en lugar de la versión puramente prestamista. En mi propia experiencia si se combina el uso de la rima con los patrones aliterativos fijos se pueden crear poemas de una musicalidad muy intensa que se suma al al elemento del final de verso toda la reiteración interna que refuerza aún más el sentido expresivo del mismo,  aquí un ejemplo:

AL CICLO DEL AGUA

explotan gotas, exaltan, saltan

extasían guían, bendicen, dicen

éxodo hidráulico y agua que santa

se escancie excelsa y nos armonice

 

***

 

Brotan traslúcidas crines del agua

Brochas azules cargadas de sal

Brocas de viento taladran la fragua

bronce salado del ojo de Adán

 

traen, diseminan, recogen y esparcen

tragan, expulsan, transportan sin más

traban la tierra de cárcel de carne

tras la tensión transgresora del mar

 

hierve el caldero de mística celta

hiere Cernunos con fuego de sauco

hierro relleno de hierba y espelta

hiel de beleño y vapor entreglauco

 

blanco el vapor cuando blanca es la sombra

blanda molicie que asciende directa

blasfema y quema, deshonra y se cobra

blande y esgrime si tienta o si inyecta

 

luego disueltos los bustos en vueltas

luego las vueltas disueltas en nada

luchan y nubes resuelven envueltas

lucen y lamen sus líquidas alas

 

rayo rugiente que ronco y ruidoso

rasga la tela raída del mar

rata que roe de unos húmedos ojos

rabia rojiza de su  lacrimal

 

gota de sol que galopa irisada

golpe de vida entre giro y raudal

grito de guerra y en yegua perlada

gónada gris, guillotina vital

 

baja silbando la vida encrespada

baile en caída y caída de amor

van kamikazes y van camaradas

bala que abate la sed del calor

 

***

 

explotan gotas, exaltan, saltan

extasían guían, bendicen, dicen

éxodo hidráulico y agua que santa

se escancie excelsa y nos armonice


sábado, 12 de noviembre de 2022

Poemas con excusa: léxico árabe

Después de la entrada anterior sobre el concepto de saturación léxica y algunas consideraciones al respecto vamos ahora con las aportaciones al respecto. Dentro de las posibilidades que ofrece esto hemos decidido escribir poemas con palabras en español procedentes de la lengua árabe por el grado de lirismo y sonoridad que podián transmitir. Esta vez participan por orden de aportación Un Servidor, Ginés Solaeche y Victor Atikof.



En el primer poema la restricción formal de usar léxico árabe se suma a una segunda, utilizar léxico culinario, así es como se plantea un texto cuyo contenido está organizado en la forma de soneto y para el cual los dos primeros cuartetos son los platos principales mediante los cuales se sugiere una atmósfera oriental y costumbrista. Ya en los tercetos (el postre) el tema culinario pierde concreción hacia otro tipo de deleites vitales para cerrar con un último verso bastante epicúreo en su planteamiento que resume y cierra el poema "sentir placer y amor, vivir y amar"


La alcoba, la cocina el azafrán

Acelgas, albahaca y aceitunas

Miel, albaricoques, uvas, prunas

Miel de caña, almendras, higos, pan


Cúrcuma, molienda, sal, rin-rán

Savia del argán, agua moruna

Fruto de chumberas sobre dunas

Pétalos con carne de faisán


Y luego


Te verde y hierba buena, azucar, menta

Vapores de shisha, labios, lunar

Azul transparencia de túnica tienta


Jazmín, adelfa, esencia de azahar

Sobre la piel desnuda que alimenta

Sentir placer y amor, vivir y amar


Ginés ha recurrido a un abanico léxico mucho más amplio. Tras decantarse por la temática amorosa, utiliza todas las palabras de origen árabe al servicio de la creación de imágenes, imágenes que resultan muy potentes y sugerentes en muchos casos gracias a la naturaleza y connotaciones de este tipo de léxico, "inflama la savia de mi corazón caoba", así como rotaciones sintácticas que parecen recordarnos a la poesía hernandiana "se ensanchas los corazones y el amor se ensancha" 


 Apenas he probado el azúcar de tu esencia 

y ya siento el azafrán caliente de tus venas.

Apenas tu alquimia en mis labios de impaciencia

y ya sonríen en mi aljibe tus azucenas.


Te tumbas como una delicada golondrina

que conoce el álgebra suntuosa de la alcoba

y tu aroma exquisito de azahar de vitrina

inflama la savia de mi corazón caoba.


Rezuma mi piel cúrcuma con tu aliento almíbar.

Tiemblo con el marfil de tus verbos en mi almohada

donde el alacrán alcanza el nácar de vainilla,

donde tus alondras vuelan con mis alas blancas.  


¡Toda tú! Eres como un jardín exuberante, 

tu pelo de albahaca, tus besos de naranja.

Eres como ese sutil paisaje de algodón suave,

como un arrecife de coral, como una playa. 


Se extiende la alfombra de mis olas en tu arena,

un siroco de caracolas, una avalancha. 

Se llenan tus anémonas, de placer se llenan,

se ensanchas los corazones y el amor se ensancha.


Los jilgueros desde tu zaguán a mi azotea

tararean como embrujados por nuestros trinos

y yo soy ese tigre ámbar y tú esa gacela

y el elixir se palpa en tus senos matutinos.


Y por último tenemos la aportación de Víctor, en ella se propone crear imágenes irracionales dejándose llevar por la limitación léxica. Esto hace que el texto se aleje bastante de los ejemplos anteriores (o quizá no...) y le de la frescura que supone el desprendimiento de una temática concreta. Esto hace que el interés recaiga al cien por cien en la imagen ¿Cómo pueden dos acequias jugar al ajedrez? ¿Cómo pueden un albatros y una gacela buscar alfileres en la alfombra de una orgía de alacranes? Formalmente tiene una sintaxis minimalista que llega a recordar al haiku y a la poesía de Asia oriental


En la voz de la algarabía

dos acequias juegan al ajedrez


La taza marfil, con jarra de azufre

tambor de azúcar y azucena

cifra ámbar, laúd en noria


En harén de alacranes

la gacela y el albatros

ojalá quiten los alfileres de la alfombra

martes, 8 de noviembre de 2022

Apuntes para una reinvención de la métrica: saturación léxica

 



Retomamos la sección después de la pausa que nos ha dejado el verano y volvemos con una restricción algo más soft, más comedida para ir encendiendo motores, pero no por ello carente de interés ni de efectismo. Al hablar la aportación estuvimos barajando diferentes retos, y uno de ellos que nunca habíamos trabajado era el de la "saturación léxica" (así lo llamo yo porque es algo que no he visto nombrado de otra manera) que básicamente consiste en coger un texto y llenarlo de palabras con un determinado rasgo léxico o lingüístico.  En la tradición esto se ha realizado de manera fortuita. Una de las posibles razones era por las exigencias del contenido, por ejemplo en este poema el peruano Santos Chocano satura el texto con léxico perteneciente al campo semántico de las frutas, aunque en un sentido más profundo lo que hace en realidad es pintarnos el bodegón de un frutero mediante palabras. Otro de los ejemplos de saturación léxica es el uso excesivo de cultismos tanto por culteranistas como por modernistas como vemos en el Responso a Verlaine de Rubén Darío, entre otros casos.

Los ejemplos de textos poéticos hechos por y para la saturación léxica son mucho más difíciles de encontrar. Uno de los más recientes que he podido encontrar para mi sorpresa es la canción/poema pueblos de TéCanela. Donde se cuenta una historia usando, uno por uno, los nombres más extraños y graciosos de la geografía española.




La dificultad de este tipo de ejercicios va a depender tanto abanico léxico que queramos incorporar como del léxico disponible y el tema tratado. La selección de estos dos ejes es crucial no solo para poder resolver el ejercicio, sino también para que, una vez resuelto, el resultado sea satisfactorio o como mínimo legible. En la canción de TéCanela, por ejemplo, se ve muy claramente: por un lado, el tema tratado es encontrar a la chica que el cantante busca y, por otro lado el léxico a explotar sería, los pueblos de España, por lo que se cierra a la perfección el diálogo entre fondo y forma. En el caso del poema de Santos Chocano el tema a tratar es un frutero y el léxico es de frutas (por eso he dicho antes que se solía dar de forma fortuita).

A partir de estos parámetros la selección y el tema pueden ser casi infinitos: palabras de origen francés, árabe o inglés, nombres de plantas, usar incluso complejos lenguajes de especialidad

Si conocéis algún ejemplo más de saturación léxica me los podéis hacer llegar y los incluiré en el post con vuestro crédito.

miércoles, 15 de junio de 2022

Poemas con excusa: Triolets antibelicistas

Saludos amigos, volvemos con nuestra sección de aportaciones. Como algunos sabréis, ya estuvimos hablando durante el último posteo teórico sobre las estrofas medievales francesas con estribillo, pues bien, a colación de aquel post hemos decidido (gracias a Ginés Solaeche) que el reto fuera escribir un triolet que hablara de la guerra. Con respecto a la elección de la temática creemos que sobran las explicaciones, pues no deja de ser pura actualidad.




En esta sección vamos a tener las aportaciones de Vctor Atikof, Aragón Mafra, y Un 
Servidor
.  Empezamos por la de Víctor por orden de aportación. Se trata de un texto que utiliza el amor como contraposición directa al odio belicista. En él la sangre sobre la flor representa manchar el símbolo de unión entre dos seres humanos con la muerte que provoca el odio, y consecuentemente, también nos habla de la soledad y el aislamiento de la amante que queda viva, como estrago y herida abierta del conflicto armado. Formalmente alarga el triolet en dos cuartetos y en el cuarteto final inventa un nuevo esquema de repeticiones donde van rotando las palabras "sangre", "flor" y "mirada" como elementos centrales centrales que cierran de forma muy rítmica todo el contenido.

Si mi sangre derramada

derramó sobre la flor

Llevadla a la enamorada

Sí, mi sangre derramada...


Que sabréis en su mirada

de lo frágil del amor...

Si mi sangre derramada

derramó sobre la flor


Si mi sangre derramada

derramó sobre la flor

y la flor en su mirada

de lo frágil del amor...


¡Oh mirada! ¡Oh, mi flor!

¡Sangre y sangre derramada!

¡Sangre y sangre enamorada

  ... sangre y sangre,

sangre y flor!


El poema de Un Servidor utiliza un lenguaje fatalista y crudo donde los elementos simbólicos centrales son: para los primeros cuartetos "el renacimiento de la muerte" como si el fin la vida fuese algo que vuelve y vuelve con cada soldado caído; y el silencio en los dos últimos cuartetos para dar expresión del vacío que se produce tras cada una de esas muertes a un nivel casi absurdo. Formalmente son dos triolets unidos por la misma rima y con tema común para que el poema quedara más largo.

Renace la muerte en cada

punto a parte y parte vida,

a veces, ascua mojada,

renace la muerte en cada


silenciosa despedida,

despedida silenciada.

Renace la muerte en cada

punto a parte y parte vida


y a veces no queda nada

tras el paso del silencio.

A veces, tierra quemada

y a veces, no queda nada


Por más que una llamarada

provoque lo que sentencio:

"a veces no queda nada

tras el paso del silencio"


La segunda aportación consiste en un triolet donde cada vez que un verso se repite este es un calambur de su homónimo. Simbólicamente se centra en la bala como eje de la temática bélica y más allá del calambur, la estructura es de triolet clásico y corriente.

Acá también salen heridas.

Te vendes de tarde. Las balas,

que afilan, desfilan y anidan

acatan bien, sal en heridas


que secan, que queman la vida.

Enjambre de plomos con alas,

 acatan bien, salen heridas.

Te ven desde tarde la balas.

La siguiente aportación fue Aragón mafra, en ella lanza el tono de la temática bélica hacia la figura de Dios con un resultado finamente retórico y que nos lleva a pensar en el porqué de las circunstancias y el dolor. En últimos dos cuartetos parece establecer una relación entre guerra y materialismo con el estribillo "se alaba entre las monedas". Formalmente recurre a una composición de dos triolets unidos para dotar de mayor longitud y contenido al texto y sin duda lo más interesante es cómo en algunos estribillos recurre a un calambur y una homofonía discretamente dispuestos que cambian por completo el sentido de las frases y le dan otros niveles de interpretación. "de DIOSES también la guerra", "del mundo en Él que murió"

Si todo es cosa de Dios

de Dios es también la guerra

del mundo en el que murió

si todo es cosa de Dios


¡Mas no! No muere el creador

se alaba entre las monedas

si todo es cosa de Dios

de dioses también la guerra


Del mundo en el que murió

se alaba entre las monedas

si en vano está La Pasión

del mundo en el que murió.


Errátil va la creación

librada de sus cadenas

del mundo en Él que murió

se alaba entre las monedas.

Por último nos presenta un triolet más corto con una interesante innovación: la primera estrofa es un quinteto en el cual el primer verso no forma parte del estribillo, por lo que la sensación de reiteración queda mucho más suavizada y pulida a la vez que el estribillo es semánticamente dependiente de una frase de mayor longitud restándole peso. También puede interpretarse como que el título del poema sirve a la vez de primer verso que lo completa al leerse (o no leerse), una opción que en ningún caso le quita interés. El contenido gira en torno al oxímoron "plenitud llena de huecos", algo que pudiera retrotraernos a la tradición zen o a la ascética occidental donde tanto el ayuno como el vacío son uno de los principales caminos que llevan a la plenitud del espíritu.

Ruego al Dios del hambre

Mi plenitud llena de huecos

para que beba mi vacío

y se emborrache de mis rezos

mi plenitud llena de huecos

haciendo vivo de lo muerto

y tenga cauce de tu río

mi plenitud llena de huecos

para que beba mi vacío.


jueves, 12 de mayo de 2022

Poemas con excusa: Mash-up poético





Saludos amigos, en al entrada de hoy tenemos uno de esos experimentos que surgen en una red social y otros lo van reproduciendo.
Jan de Jagger dió la idea, Alejo Steimberg la siguió y Un Servidor hizo lo propio. El Mash up, es básicamente una combinación de dos poemas diferentes para obtener un tercer resultado. Esto tiene mucho de lúdico y no poco de oulipiano, aunque más allá de todo esto el resultado resulta, por lo general muy original y curioso en la mayoría de los casos. En las artes plásticas esta técnica es muy común y generalmente se utiliza para combinar imágenes de la cultura popular. Aquí podéis ver una de las pocas páginas web dedicada al mash up en diversas disciplinas.

En el ejemplo que nos dio la idea, Jan de Jager osvaldolamborghiniza (??) el final de "El grillo" de Nalé Roxlo.


 De la serie "Covers de clásicos variopintos"

.
a la memoria de Osvaldo Lamborghini.
.
"Perón chorro, Evita casquivana,
¿o es que en mi nueva condición gorila
veo todo gorila esta mañana?


Steimberg, por su parte, junta dos textos diametralmente diferentes en un original y atrevido ejercicio. Junta la sonatina de Rubén Darío, uno de los textos más melindrosamente modernistas, con la letra de la canción qué tendrá el petiso de Ricky Maravilla.

SONATISO (Sonatina + Qué tendrá el petiso)

El petiso está triste... ¿Que tendrá ese petiso?
Los suspiros se escapan (están cerca del piso).
Ha perdido soberbia, ha perdido color.
El petiso está pálido, ya no cuenta su oro,
ya no indigna con nada viuditos del decoro
y hasta el ojal desnudo se ha olvidado la flor.

En la bóveda truenan pesos, euros, reales,
verborrágico el boga parla curros legales
y siempre andan muy cerca bufones de campeón.
El petiso no escucha, el petiso no siente,
le importan tres velines esos tigres de Oriente
que con criptomonedas le venden ilusión.

¿Piensa, acaso, en las épocas de su gloria argentina,
sus camisas de seda, su porcelana china,
su peinado altanero con su brillo marfuz,
cuando todos querían ser su representante,
vender sus performances de vestuario brillante
mientras va cabizbajo jugando al avestruz?

¡Ay!, el pobre petiso de boca esplendorosa,
no quiere que lo jodan por una u otra cosa:
sueña con tener alas, correr y despegar;
que ya no lo molesten, que le quiten el sayo,
sobrevolar esa isla, ese estrecho, ese cayo,
mientras como una flecha atraviesa ese mar.

Ya no quiere los premios, ya no quiere la plata,
hombreras gigantescas, terciopelo escarlata,
ser amigo del jockey o socio del tahúr:
sólo intenta acordarse dónde está el pasaporte
(vera piedra de toque para el aerotransporte)
y esfuerza su memoria mientras come un yogur.

[Fragmento]


Por último Un Servidor, ha aportado dos textos que son sí algo más próximos y cuyo resultado resulta mucho más comedido. El poema es el resultado de unir el poema de Góngora que empieza por: mientras por competir con tu cabello, junto con el trisílabo de Manuel Machado de título verano

Mientras por competir con los frutales
Oro bruñido al sol luce cargado
Mientras con menos precio al mar dorado
Mira tu blanca frente a los trigales

Mientras a cada labio cien cristales
Siguen más ojos que al clavel ahumando
Y mientras triunfa con desdén quemado
De la luciente piel en los jarales

Goza cuello, cabello, boca umbría
Antes de lo que es hoy será sequía
Oro, lilio, clavel, cristal solano

No solo en plata del pintor, paleta
Se vuelva por los dos, quede completa
En tierra, en humo en polvo y en verano



sábado, 30 de abril de 2022

Estrofas en peligro de extinción III: el triolet, rondel y la poesía francesa medieval con estribillos.

Dentro de las diferentes formas poéticas que hoy predominan es muy extraño encontrar uso de estribillos. Da la impresión de que, en la medida en que la poesía y la letrística de canciones musicales se iban separando para reclamar espacios propios (a partir del siglo XV), cada una seleccionó y potenció ciertos rasgos en esa especie de camino hacia la especialización. Es por eso que no es en absoluto de extrañar haber llegado a un estado en el cual, no solo la repetición de versos, sino la rítmica misma y el compás hayan podido desaparecer, o como mínimo haber retrocedido hasta quedarse muy por detrás de las formas anisosilábicas. 



El uso de estribillos fue muy común durante toda la edad media como ya vimos en otros ejemplos como el del zéjel. Se dio especialmente en la poesía de carácter breve y más lírico como el villancico y la letrilla donde la narratividad es menos acusada, aquella poesía que nació de la mano de la música y los instrumentos. No lo encontramos en formas versales como el romance y las poemas épicos, o al menos, es menos frecuente y no forma parte de la estructura de los mismos.

El rondel fue una de las primeras de estas manifestaciones y constaba de trece versos octosílabos en la siguiente distribución de tres estrofas:

a'-b'-a-b    a-b-a'-b'    a-b-a-b-(b'/a')


Le temps a laissié son manteau

De vent, de froidure et de pluye

Et s’est vestu de brouderie

De soleil luyant, cler et beau


Il n’y a beste, ne oyseau

Qu’en son jargon ne chant ou crie:

Le temps a laissié son manteau

De vent, de froidure et de pluye.


Riviere, fontaine et ruisseau

Portent, en livrée jolie,

Gouttes d’argent et d’orfaverie,

Chascun s’abille de nouveau.

Le temps a laissié son manteau.

Algo bastante característico es que para un tipo de versificación consonante con una longitud de trece versos solo se usen dos rimas, pero si observamos con más atención, vemos que la dificultad no es tal, pues muchas de ellas se repiten en los estribillos (letras marcadas con ' ). Aun siendo una forma medieval recibió un particular renacimiento por parte de los poetas simbolistas del XIX, como Tristan Corbiere, Mallarmé o Theodore de Banville introduciendo variaciones y cierta experimentación comedida. Análogamente en el ámbito hispánico fue Medardo Angel Silva como buen escritor finisecular, quien hizo interesantes variaciones, tomando un soneto de trece versos y, en lugar de repetir los versos para crear estribillos repetir solo la palabra final. 

Bailas: grácil y fino, sobre la alfombra,

tu cuerpo adolescente rápido rueda;

y el alma siente anhelos de ser tu sombra

para morir besando tu pie de seda.


Lo rojo de tu veste la muerte incita

y el beso que en tus labios suspenso queda

roba el aire oloroso que fresco agita

tu cabello ondulante de nardo y seda...


Mi espíritu doliente sigue los trazos

de tu planta que un albo lirio remeda

tus mejillas enciende sus rojos rasos

y el corazón quisiera ser mil pedazos

para que lo triture tu pie de seda!


El triolet es una forma estrechamente relacionada con el rondeau , el rondel y el rondelet , otras formas  que se basan en la repetición y la rima. Parece haber tenido su origen en la zona Picardía . Los primeros ejemplos escritos son de finales del siglo XIII. Su estructura más común consiste en lo siguiente:

a'-b'-b-a'   a-b-a'-b'

Al igual que las formas anteriores se solía dar en octosílabo, ya que parece una evolución misma de estas. Dentro de las formas medievales con estribillos, el triolet ha sido la forma con más representación fuera de su contexto de origen. Entre todas ellas, la relativa supervivencia del triolet probablemente se deba a que la repetición de versos es mucho más marcada que en el rondel o el rondeau, de forma que los versos que se repiten, más que suponer un estribillo o un elemento que refuerza la musicalidad, supondrían la base misma y la estructura del poema, pues vemos que, para ocho versos, cinco de ellos son repetidos. Esto es algo tremendamente disrruptivo en cuanto a estructuración formal, pues nos aleja del resto de formas en sus fundamentos mismos. A este hecho hay que sumarle la brevedad, tan solo ocho versos de arte menor, algo que compositivamente lo sitúa, salvando las distancias, en la línea de formas breves de carácter minimalistas como el haiku tan populares en los últimos cincuenta años. Aquí un ejemplo de Manuel González Prada, seguramente el más conocido en lengua española:

Algo me dicen tus ojos;

Más lo que dicen no sé.

Entre misterio y sonrojos,

Algo me dicen tus ojos.


¿Vibran desdenes y enojos,

O hablan de amor y de fe?

Algo me dicen tus ojos;

Más lo que dicen no sé.

Si bien estos son dos ejemplos de la lírica medieval francesa con estribillo la lista de formas es interminable y ha sido un recurso muy poco explotado en lengua española por habernos centrado excesivamente en nuestra propia tradición. Entre las restantes encontraríamos el rondeau, el virelai, el lai, el árbol bifurcado. No vamos a entrar en estos porque son básicamente variaciones unos de otros con diferentes esquemas de repetición, pero más abajo dejaré una serie de tablas con las diferencias entre ellos. Todo esta tema podría hacerse incluso más complejo si tenemos en cuenta que dentro de cada uno había variaciones o autores que introducían cambios en los mismos, pero como siempre decimos en este blog todo lo que se ofrece aquí son herramientas que vosotros mismos podéis usar, hacer y deshacer a vuestro antojo así que no dejéis de improvisar con el material base que se ofrece.






domingo, 13 de marzo de 2022

Poemas con excusa: asonantando al fénix

En esta entrega nos hemos propuesto escribir un poema rimando palabras fénix, entre sí, y os preguntareis ¿Es esto posible? la respuesta es sí si las rimas asonantemente, además hicimos un posteo teórico muy interesante para explorar algunas de las facetas de este concepto. En cuanto a la temática elegida se trata de hablar de los pecados capitales, el que más o los que más le gustasen a nuestros participantes.



Participan en esta entrega por orden de aportación  Victor Atikof, David R. Valeiras, quien escribe, Ginés Solaeche y por primera vez en el blog  Víctor Anza.

La propuesta con la que vamos a empezar es quizás la más disruptiva ya que combina el uso de palabras fénix con verso libre y palabras que no lo son, esto no parece casual si vemos que el tema que ha elegido tratar es la soberbia. La soberbia parece un precepto para hablarnos de la caída del de lucifer, según las religión cristiana causa misma de los hechos. Formalmente empieza usando muchas palabras fénix con algunas otras que solo tienen una o dos rimas potenciales y termina acortando la longitud de los versos para cerrar el poema.



Ángel soy, Serafín ínclito

De belleza sin eclipse

Y por eso río y desafío invicto

Al propio Dios y su estirpe


Yo, Lucifer, por gracia de hermosa soberbia

Os traeré la mentira y expulsará el Cruel Demiurgo

A los desiertos y la ciénaga


Por obra de mi palabra muere Cristo

Y sus asesinos se dilapidan

Cubriendo reinos de Abismo

Donde gobierna mi cetro


Sangre, sangre y herrumbrosa demencia

Las armas con que domino


A los hombres toda conciencia

Apareciendo en onírica sucúbica

Despedazando al infante...


¿Conoceré yo castigo?

De ello me río.

Ni Dios me amedrente


En el poema que nos ha aportado David vemos un texto muy breve, pero muy sólido en recursos para salvar la dificultad formal (que por cierto se ha aplicado de forma rigurosa) y aún así articular el mensaje. El pecado que trata es la pereza y el resultado es conclusivo y definitorio. La forma elegida ha sido la décima


A despecho de mi párroco

me gusta perder el tiempo;

o a veces me pide el cuerpo

descansar del mundo arduo

a la sombra de un buen árbol.

Pero es mi actitud infértil

de los pecados el cénit

según concluyen y dictan

los expertos en la Biblia,

los maestros de la exégesis.


La siguiente propuesta sigue la forma de soneto clásico y se centra en la lascivia como pecado capital elegido. Se usan versos alejandrinos con acentos en tercera y sexta. En general se mantiene el contenido de forma sólida a pesar de la traba y dentro del esquema tradicional se usa exactamente una palabra fénix al final de cada verso.


SONETO-FÉNIX DE LA LASCIVIA

La lascivia se prende como el fuego de un fénix

que renace entre dos  construcciones de mármol

que se eleva y se abre como el tronco de un árbol

de raíz cavernosa,  y de  tuétano eréctil


ignorado y ausente lo superfluo y lo téxtil

de los cuerpos resbala   un sudor dulce y agrio

una Fata Morgana, sobre un Fuego Fatuo

como un trono de llamas que se asienta en la pelvis


te alimentas del néctar de los prístinos nísperos

como soles dorados que guardan las ingles

te atragantas entre gritos de heroicos epítetos


y en las sábanas blancas se oyen cantos de cisne

y te mueres un poco  y carnalmente íntegro

volverás a nacer, en cenizas insignes



La aportación de Ginés pasa por un romance donde las rimas pares son palabras fénix. La dificultad de su aportación consiste en ser capaz de encontrar rimas para 8 palabras fénix diferentes (no creo que hubieran muchas más), que además son esdrújulas (asonantadas en -I-EO-)  El contenido también ha sido original por no centrarse en un pecado capital concreto y divagar entre la lujuria y la gula sin decantarse por ninguna de ellas.


En los días en las noches

me apela con su rayo ígneo

de racimo de cereza

de naranjas como nísperos.

Con su dulce zumo cítrico

mis ojos se tornan vítreos

y mis papilas titilan 

al vencerse mis poplíteos.


Mi alma no encuentra alimento

en este desierto níveo. 

¿Quién pudiera degustar 

a Venus con su cuerpo íntegro?

La opulencia en mi saliva

daña este corazón mísero

insaciable por la boca.

¿Lujuria o Gula? ¡Epíteto!


La última aportación, cortesía de Victor Anza, consiste en una serie de tercetos que cierran el artículo de forma humorística e irónica a modo de contrapunto a David R. Valeiras bromeando con la dificultad del reto formal, pero a la vez, (de ahí la ironía) acabando el poema satisfactoriamente. Un muy buen texto para cerrar este reto, lo que por otra parte le da una carga metapoética tratándose de un tema que habla sobre la propia forma con que se escribe.


No es que resulte difícil.

Es que aun echándole tiempo

con esto me siento imbécil


El mal vestido de incógnito:

David, con su juego, mísero

me ha desajustado el tránsito


Te deseo, más que cárcel,

mardisión para ese cuerpo

y disfunción de ese esfínter.


Que te de gritos la pelvis

y suplique tu recto ígneo

perdón por “lo de las fénix”

martes, 8 de marzo de 2022

Apuntes para una reinvención de la métrica: palabras fénix y rimas potenciales de una palabra

  El ave fénix es un ser mitológico que según cuenta la leyenda cuando muere envuelto en sus llamas es capaz de resurgir de sus propias cenizas. ¿Qué es entonces una palabra fénix? Pues una palabra que solo rima de forma consonante con sigo misma, y por tanto, para la que no existen rimas consonantes posibles. Fue Martín de Riquer quien acuñó el término que define este fenómeno, aunque si lo pensamos fríamente, parece algo contradictorio llamar fénix a una palabra cuyo final no puede renacer en otro verso.



Ampliando este concepto según sus consecuencias lógicas podemos pensar en la capacidad de rimado como una propiedad de la palabra en cuestión. Desde este punto de vista, si el hecho de tener cero rimas resulta en una aspecto que define las características formales, ¿no debería ser, por ejemplo, tener una sola rima, otro de los aspectos que definen sus características formales según este parámetro? ¿y no debería ser, tener dos, tres o cuatro rimas en potencia, otra de estas características? De hecho si tenemos en cuenta estos agrupamientos resultaría que todo el léxico de la lengua española podría clasificarse según el número de palabras con las que rima. Desde las palabras fénix, hasta una rima hipotética para la cual habría más posibilidades que con ninguna otra, pudiéndose así mismo, calcular los porcentajes para cada una de ellas.




Desconozco si para la lengua española o alguna otra se ha hecho algún estudio de este tipo, lo que sin duda sería de gran interés para la poética aplicada. Lo curioso de esto es que podemos ir aún más allá. Si aplicamos este método de clasificación de léxico a otras lenguas y comparamos los resultados entre sí, veríamos que algunas de ellas tienen altos porcentajes en los grupos de palabras con una o dos rimas potenciales, mientras que otras tendrían porcentajes más altos en la zona cercana a las palabras con rima potencial máxima. De hecho cada idioma tendría una rima potencial máxima concreta, o incluso varias si el número de dos de ellas coinciden. Según estos parámetros podría definirse la "rimabilidad" de una lengua según su tendencia a acumular más léxico en zonas con más rimas potenciales, aunque, por supuesto los resultados no tienen por qué ser homogéneos y cada lengua, según sus propias particularidades tendría porcentajes más altos en según qué zonas.

Más allá de estas cuestiones ¿Qué puede aportarnos en la creación poética y en las consideraciones métricas el uso de palabras fénix o tener en cuenta las rimas potenciales? 

Una de las de las aportaciones tiene que ver con el control mismo de los procesos de rimado y la técnica de este, inconscientemente muchos escritores saben elegir las rimas que aporten más opciones a la hora de establecer consonancias y estas, por supuesto, serían palabras buen número de rimas potenciales. En la otra cara de la moneda tenemos las palabras que los escritores saben que deben evitar, aquellas que por la sonoridad y la experiencia infructuosa acumulada se sienten como difíciles de rimar y que serían aquellas con rimas potenciales muy poco numerosas, hasta llegar a las "inrimables" palabras fénix. Lo curioso es que una tercera vía sería usar rimas difíciles adrede para así obtener la sonoridad atípica que se genera en una pausa versal que no estamos a oír. También sería muy interesante ver qué tipo de poema queda después de pasar, durante el proceso de escritura, por la traba que supone encontrar rimas para estas palabras. 

Cabe recordar que las palabras fénix SÍ pueden rimarse de forma asonante, aunque el reto, en ese caso es lo limitado de este tipo de palabras (de eso tratará nuestra próxima consigna) 

Por último os dejo la lista de palabras fénix que hemos ido elaborando por iniciativa de David Valeiras, aunque hay muchísimas más de las que estas son solo un ejemplo:

Agrio

Águila

Ántrax

Árbol

Arduo

Aunque

Azufaifo

Biblia

Botox

Bou

Cactus

Cadmio

Cáliz

Camedris

Cáñamo

Carácter

Cárcel

Céfiro

Cénit

Ciclópeo

Cisne

Condor

Cogito

Compra

Cósmico

Cuerpo

Cursi

Décimo/a

Derbi

Designio

Diezmo

Difícil

Dócil

Epíteto

Epítome

Eréctil

Esfinter

Estéril

Exégesis

Fénix

Fértil

Ganglio

Garfio

Ígneo

Imbécil

Impertérrito

Incógnito

Índice

Íntegro

Ínterin

Jínjol

Kéfir

kármico

Mármol

Melifluo/a

Mísero

Nácar (Krahe la rima con Mojácar)

Naipe

Neutro

Níquel

Níspero

Ónix

Pámpano

Párroco

Pelícano

Pelvis

Perenne

Pértiga

Prístino/a

Quepis

Sátiro

Sátrapa

Sepia

Siempre

Tantra

Tenis

Textil

Tiempo

Torpe

Tránsito

Travesti

Tundra

Venus

Vulva