jueves, 12 de mayo de 2022

Poemas con excusa: Mash-up poético





Saludos amigos, en al entrada de hoy tenemos uno de esos experimentos que surgen en una red social y otros lo van reproduciendo.
Jan de Jagger dió la idea, Alejo Steimberg la siguió y Un Servidor hizo lo propio. El Mash up, es básicamente una combinación de dos poemas diferentes para obtener un tercer resultado. Esto tiene mucho de lúdico y no poco de oulipiano, aunque más allá de todo esto el resultado resulta, por lo general muy original y curioso en la mayoría de los casos. En las artes plásticas esta técnica es muy común y generalmente se utiliza para combinar imágenes de la cultura popular. Aquí podéis ver una de las pocas páginas web dedicada al mash up en diversas disciplinas.

En el ejemplo que nos dio la idea, Jan de Jager osvaldolamborghiniza (??) el final de "El grillo" de Nalé Roxlo.


 De la serie "Covers de clásicos variopintos"

.
a la memoria de Osvaldo Lamborghini.
.
"Perón chorro, Evita casquivana,
¿o es que en mi nueva condición gorila
veo todo gorila esta mañana?


Steimberg, por su parte, junta dos textos diametralmente diferentes en un original y atrevido ejercicio. Junta la sonatina de Rubén Darío, uno de los textos más melindrosamente modernistas, con la letra de la canción qué tendrá el petiso de Ricky Maravilla.

SONATISO (Sonatina + Qué tendrá el petiso)

El petiso está triste... ¿Que tendrá ese petiso?
Los suspiros se escapan (están cerca del piso).
Ha perdido soberbia, ha perdido color.
El petiso está pálido, ya no cuenta su oro,
ya no indigna con nada viuditos del decoro
y hasta el ojal desnudo se ha olvidado la flor.

En la bóveda truenan pesos, euros, reales,
verborrágico el boga parla curros legales
y siempre andan muy cerca bufones de campeón.
El petiso no escucha, el petiso no siente,
le importan tres velines esos tigres de Oriente
que con criptomonedas le venden ilusión.

¿Piensa, acaso, en las épocas de su gloria argentina,
sus camisas de seda, su porcelana china,
su peinado altanero con su brillo marfuz,
cuando todos querían ser su representante,
vender sus performances de vestuario brillante
mientras va cabizbajo jugando al avestruz?

¡Ay!, el pobre petiso de boca esplendorosa,
no quiere que lo jodan por una u otra cosa:
sueña con tener alas, correr y despegar;
que ya no lo molesten, que le quiten el sayo,
sobrevolar esa isla, ese estrecho, ese cayo,
mientras como una flecha atraviesa ese mar.

Ya no quiere los premios, ya no quiere la plata,
hombreras gigantescas, terciopelo escarlata,
ser amigo del jockey o socio del tahúr:
sólo intenta acordarse dónde está el pasaporte
(vera piedra de toque para el aerotransporte)
y esfuerza su memoria mientras come un yogur.

[Fragmento]


Por último Un Servidor, ha aportado dos textos que son sí algo más próximos y cuyo resultado resulta mucho más comedido. El poema es el resultado de unir el poema de Góngora que empieza por: mientras por competir con tu cabello, junto con el trisílabo de Manuel Machado de título verano

Mientras por competir con los frutales
Oro bruñido al sol luce cargado
Mientras con menos precio al mar dorado
Mira tu blanca frente a los trigales

Mientras a cada labio cien cristales
Siguen más ojos que al clavel ahumando
Y mientras triunfa con desdén quemado
De la luciente piel en los jarales

Goza cuello, cabello, boca umbría
Antes de lo que es hoy será sequía
Oro, lilio, clavel, cristal solano

No solo en plata del pintor, paleta
Se vuelva por los dos, quede completa
En tierra, en humo en polvo y en verano



sábado, 30 de abril de 2022

Estrofas en peligro de extinción III: el triolet, rondel y la poesía francesa medieval con estribillos.

Dentro de las diferentes formas poéticas que hoy predominan es muy extraño encontrar uso de estribillos. Da la impresión de que, en la medida en que la poesía y la letrística de canciones musicales se iban separando para reclamar espacios propios (a partir del siglo XV), cada una seleccionó y potenció ciertos rasgos en esa especie de camino hacia la especialización. Es por eso que no es en absoluto de extrañar haber llegado a un estado en el cual, no solo la repetición de versos, sino la rítmica misma y el compás hayan podido desaparecer, o como mínimo haber retrocedido hasta quedarse muy por detrás de las formas anisosilábicas. 



El uso de estribillos fue muy común durante toda la edad media como ya vimos en otros ejemplos como el del zéjel. Se dio especialmente en la poesía de carácter breve y más lírico como el villancico y la letrilla donde la narratividad es menos acusada, aquella poesía que nació de la mano de la música y los instrumentos. No lo encontramos en formas versales como el romance y las poemas épicos, o al menos, es menos frecuente y no forma parte de la estructura de los mismos.

El rondel fue una de las primeras de estas manifestaciones y constaba de trece versos octosílabos en la siguiente distribución de tres estrofas:

a'-b'-a-b    a-b-a'-b'    a-b-a-b-(b'/a')


Le temps a laissié son manteau

De vent, de froidure et de pluye

Et s’est vestu de brouderie

De soleil luyant, cler et beau


Il n’y a beste, ne oyseau

Qu’en son jargon ne chant ou crie:

Le temps a laissié son manteau

De vent, de froidure et de pluye.


Riviere, fontaine et ruisseau

Portent, en livrée jolie,

Gouttes d’argent et d’orfaverie,

Chascun s’abille de nouveau.

Le temps a laissié son manteau.

Algo bastante característico es que para un tipo de versificación consonante con una longitud de trece versos solo se usen dos rimas, pero si observamos con más atención, vemos que la dificultad no es tal, pues muchas de ellas se repiten en los estribillos (letras marcadas con ' ). Aun siendo una forma medieval recibió un particular renacimiento por parte de los poetas simbolistas del XIX, como Tristan Corbiere, Mallarmé o Theodore de Banville introduciendo variaciones y cierta experimentación comedida. Análogamente en el ámbito hispánico fue Medardo Angel Silva como buen escritor finisecular, quien hizo interesantes variaciones, tomando un soneto de trece versos y, en lugar de repetir los versos para crear estribillos repetir solo la palabra final. 

Bailas: grácil y fino, sobre la alfombra,

tu cuerpo adolescente rápido rueda;

y el alma siente anhelos de ser tu sombra

para morir besando tu pie de seda.


Lo rojo de tu veste la muerte incita

y el beso que en tus labios suspenso queda

roba el aire oloroso que fresco agita

tu cabello ondulante de nardo y seda...


Mi espíritu doliente sigue los trazos

de tu planta que un albo lirio remeda

tus mejillas enciende sus rojos rasos

y el corazón quisiera ser mil pedazos

para que lo triture tu pie de seda!


El triolet es una forma estrechamente relacionada con el rondeau , el rondel y el rondelet , otras formas  que se basan en la repetición y la rima. Parece haber tenido su origen en la zona Picardía . Los primeros ejemplos escritos son de finales del siglo XIII. Su estructura más común consiste en lo siguiente:

a'-b'-b-a'   a-b-a'-b'

Al igual que las formas anteriores se solía dar en octosílabo, ya que parece una evolución misma de estas. Dentro de las formas medievales con estribillos, el triolet ha sido la forma con más representación fuera de su contexto de origen. Entre todas ellas, la relativa supervivencia del triolet probablemente se deba a que la repetición de versos es mucho más marcada que en el rondel o el rondeau, de forma que los versos que se repiten, más que suponer un estribillo o un elemento que refuerza la musicalidad, supondrían la base misma y la estructura del poema, pues vemos que, para ocho versos, cinco de ellos son repetidos. Esto es algo tremendamente disrruptivo en cuanto a estructuración formal, pues nos aleja del resto de formas en sus fundamentos mismos. A este hecho hay que sumarle la brevedad, tan solo ocho versos de arte menor, algo que compositivamente lo sitúa, salvando las distancias, en la línea de formas breves de carácter minimalistas como el haiku tan populares en los últimos cincuenta años. Aquí un ejemplo de Manuel González Prada, seguramente el más conocido en lengua española:

Algo me dicen tus ojos;

Más lo que dicen no sé.

Entre misterio y sonrojos,

Algo me dicen tus ojos.


¿Vibran desdenes y enojos,

O hablan de amor y de fe?

Algo me dicen tus ojos;

Más lo que dicen no sé.

Si bien estos son dos ejemplos de la lírica medieval francesa con estribillo la lista de formas es interminable y ha sido un recurso muy poco explotado en lengua española por habernos centrado excesivamente en nuestra propia tradición. Entre las restantes encontraríamos el rondeau, el virelai, el lai, el árbol bifurcado. No vamos a entrar en estos porque son básicamente variaciones unos de otros con diferentes esquemas de repetición, pero más abajo dejaré una serie de tablas con las diferencias entre ellos. Todo esta tema podría hacerse incluso más complejo si tenemos en cuenta que dentro de cada uno había variaciones o autores que introducían cambios en los mismos, pero como siempre decimos en este blog todo lo que se ofrece aquí son herramientas que vosotros mismos podéis usar, hacer y deshacer a vuestro antojo así que no dejéis de improvisar con el material base que se ofrece.






domingo, 13 de marzo de 2022

Poemas con excusa: asonantando al fénix

En esta entrega nos hemos propuesto escribir un poema rimando palabras fénix, entre sí, y os preguntareis ¿Es esto posible? la respuesta es sí si las rimas asonantemente, además hicimos un posteo teórico muy interesante para explorar algunas de las facetas de este concepto. En cuanto a la temática elegida se trata de hablar de los pecados capitales, el que más o los que más le gustasen a nuestros participantes.



Participan en esta entrega por orden de aportación  Victor Atikof, David R. Valeiras, quien escribe, Ginés Solaeche y por primera vez en el blog  Víctor Anza.

La propuesta con la que vamos a empezar es quizás la más disruptiva ya que combina el uso de palabras fénix con verso libre y palabras que no lo son, esto no parece casual si vemos que el tema que ha elegido tratar es la soberbia. La soberbia parece un precepto para hablarnos de la caída del de lucifer, según las religión cristiana causa misma de los hechos. Formalmente empieza usando muchas palabras fénix con algunas otras que solo tienen una o dos rimas potenciales y termina acortando la longitud de los versos para cerrar el poema.



Ángel soy, Serafín ínclito

De belleza sin eclipse

Y por eso río y desafío invicto

Al propio Dios y su estirpe


Yo, Lucifer, por gracia de hermosa soberbia

Os traeré la mentira y expulsará el Cruel Demiurgo

A los desiertos y la ciénaga


Por obra de mi palabra muere Cristo

Y sus asesinos se dilapidan

Cubriendo reinos de Abismo

Donde gobierna mi cetro


Sangre, sangre y herrumbrosa demencia

Las armas con que domino


A los hombres toda conciencia

Apareciendo en onírica sucúbica

Despedazando al infante...


¿Conoceré yo castigo?

De ello me río.

Ni Dios me amedrente


En el poema que nos ha aportado David vemos un texto muy breve, pero muy sólido en recursos para salvar la dificultad formal (que por cierto se ha aplicado de forma rigurosa) y aún así articular el mensaje. El pecado que trata es la pereza y el resultado es conclusivo y definitorio. La forma elegida ha sido la décima


A despecho de mi párroco

me gusta perder el tiempo;

o a veces me pide el cuerpo

descansar del mundo arduo

a la sombra de un buen árbol.

Pero es mi actitud infértil

de los pecados el cénit

según concluyen y dictan

los expertos en la Biblia,

los maestros de la exégesis.


La siguiente propuesta sigue la forma de soneto clásico y se centra en la lascivia como pecado capital elegido. Se usan versos alejandrinos con acentos en tercera y sexta. En general se mantiene el contenido de forma sólida a pesar de la traba y dentro del esquema tradicional se usa exactamente una palabra fénix al final de cada verso.


SONETO-FÉNIX DE LA LASCIVIA

La lascivia se prende como el fuego de un fénix

que renace entre dos  construcciones de mármol

que se eleva y se abre como el tronco de un árbol

de raíz cavernosa,  y de  tuétano eréctil


ignorado y ausente lo superfluo y lo téxtil

de los cuerpos resbala   un sudor dulce y agrio

una Fata Morgana, sobre un Fuego Fatuo

como un trono de llamas que se asienta en la pelvis


te alimentas del néctar de los prístinos nísperos

como soles dorados que guardan las ingles

te atragantas entre gritos de heroicos epítetos


y en las sábanas blancas se oyen cantos de cisne

y te mueres un poco  y carnalmente íntegro

volverás a nacer, en cenizas insignes



La aportación de Ginés pasa por un romance donde las rimas pares son palabras fénix. La dificultad de su aportación consiste en ser capaz de encontrar rimas para 8 palabras fénix diferentes (no creo que hubieran muchas más), que además son esdrújulas (asonantadas en -I-EO-)  El contenido también ha sido original por no centrarse en un pecado capital concreto y divagar entre la lujuria y la gula sin decantarse por ninguna de ellas.


En los días en las noches

me apela con su rayo ígneo

de racimo de cereza

de naranjas como nísperos.

Con su dulce zumo cítrico

mis ojos se tornan vítreos

y mis papilas titilan 

al vencerse mis poplíteos.


Mi alma no encuentra alimento

en este desierto níveo. 

¿Quién pudiera degustar 

a Venus con su cuerpo íntegro?

La opulencia en mi saliva

daña este corazón mísero

insaciable por la boca.

¿Lujuria o Gula? ¡Epíteto!


La última aportación, cortesía de Victor Anza, consiste en una serie de tercetos que cierran el artículo de forma humorística e irónica a modo de contrapunto a David R. Valeiras bromeando con la dificultad del reto formal, pero a la vez, (de ahí la ironía) acabando el poema satisfactoriamente. Un muy buen texto para cerrar este reto, lo que por otra parte le da una carga metapoética tratándose de un tema que habla sobre la propia forma con que se escribe.


No es que resulte difícil.

Es que aun echándole tiempo

con esto me siento imbécil


El mal vestido de incógnito:

David, con su juego, mísero

me ha desajustado el tránsito


Te deseo, más que cárcel,

mardisión para ese cuerpo

y disfunción de ese esfínter.


Que te de gritos la pelvis

y suplique tu recto ígneo

perdón por “lo de las fénix”

martes, 8 de marzo de 2022

Apuntes para una reinvención de la métrica: palabras fénix y rimas potenciales de una palabra

  El ave fénix es un ser mitológico que según cuenta la leyenda cuando muere envuelto en sus llamas es capaz de resurgir de sus propias cenizas. ¿Qué es entonces una palabra fénix? Pues una palabra que solo rima de forma consonante con sigo misma, y por tanto, para la que no existen rimas consonantes posibles. Fue Martín de Riquer quien acuñó el término que define este fenómeno, aunque si lo pensamos fríamente, parece algo contradictorio llamar fénix a una palabra cuyo final no puede renacer en otro verso.



Ampliando este concepto según sus consecuencias lógicas podemos pensar en la capacidad de rimado como una propiedad de la palabra en cuestión. Desde este punto de vista, si el hecho de tener cero rimas resulta en una aspecto que define las características formales, ¿no debería ser, por ejemplo, tener una sola rima, otro de los aspectos que definen sus características formales según este parámetro? ¿y no debería ser, tener dos, tres o cuatro rimas en potencia, otra de estas características? De hecho si tenemos en cuenta estos agrupamientos resultaría que todo el léxico de la lengua española podría clasificarse según el número de palabras con las que rima. Desde las palabras fénix, hasta una rima hipotética para la cual habría más posibilidades que con ninguna otra, pudiéndose así mismo, calcular los porcentajes para cada una de ellas.




Desconozco si para la lengua española o alguna otra se ha hecho algún estudio de este tipo, lo que sin duda sería de gran interés para la poética aplicada. Lo curioso de esto es que podemos ir aún más allá. Si aplicamos este método de clasificación de léxico a otras lenguas y comparamos los resultados entre sí, veríamos que algunas de ellas tienen altos porcentajes en los grupos de palabras con una o dos rimas potenciales, mientras que otras tendrían porcentajes más altos en la zona cercana a las palabras con rima potencial máxima. De hecho cada idioma tendría una rima potencial máxima concreta, o incluso varias si el número de dos de ellas coinciden. Según estos parámetros podría definirse la "rimabilidad" de una lengua según su tendencia a acumular más léxico en zonas con más rimas potenciales, aunque, por supuesto los resultados no tienen por qué ser homogéneos y cada lengua, según sus propias particularidades tendría porcentajes más altos en según qué zonas.

Más allá de estas cuestiones ¿Qué puede aportarnos en la creación poética y en las consideraciones métricas el uso de palabras fénix o tener en cuenta las rimas potenciales? 

Una de las de las aportaciones tiene que ver con el control mismo de los procesos de rimado y la técnica de este, inconscientemente muchos escritores saben elegir las rimas que aporten más opciones a la hora de establecer consonancias y estas, por supuesto, serían palabras buen número de rimas potenciales. En la otra cara de la moneda tenemos las palabras que los escritores saben que deben evitar, aquellas que por la sonoridad y la experiencia infructuosa acumulada se sienten como difíciles de rimar y que serían aquellas con rimas potenciales muy poco numerosas, hasta llegar a las "inrimables" palabras fénix. Lo curioso es que una tercera vía sería usar rimas difíciles adrede para así obtener la sonoridad atípica que se genera en una pausa versal que no estamos a oír. También sería muy interesante ver qué tipo de poema queda después de pasar, durante el proceso de escritura, por la traba que supone encontrar rimas para estas palabras. 

Cabe recordar que las palabras fénix SÍ pueden rimarse de forma asonante, aunque el reto, en ese caso es lo limitado de este tipo de palabras (de eso tratará nuestra próxima consigna) 

Por último os dejo la lista de palabras fénix que hemos ido elaborando por iniciativa de David Valeiras, aunque hay muchísimas más de las que estas son solo un ejemplo:

Agrio

Águila

Ántrax

Árbol

Arduo

Aunque

Azufaifo

Biblia

Botox

Bou

Cactus

Cadmio

Cáliz

Camedris

Cáñamo

Carácter

Cárcel

Céfiro

Cénit

Ciclópeo

Cisne

Condor

Cogito

Compra

Cósmico

Cuerpo

Cursi

Décimo/a

Derbi

Designio

Diezmo

Difícil

Dócil

Epíteto

Epítome

Eréctil

Esfinter

Estéril

Exégesis

Fénix

Fértil

Ganglio

Garfio

Ígneo

Imbécil

Impertérrito

Incógnito

Índice

Íntegro

Ínterin

Jínjol

Kéfir

kármico

Mármol

Melifluo/a

Mísero

Nácar (Krahe la rima con Mojácar)

Naipe

Neutro

Níquel

Níspero

Ónix

Pámpano

Párroco

Pelícano

Pelvis

Perenne

Pértiga

Prístino/a

Quepis

Sátiro

Sátrapa

Sepia

Siempre

Tantra

Tenis

Textil

Tiempo

Torpe

Tránsito

Travesti

Tundra

Venus

Vulva


lunes, 28 de febrero de 2022

Poemas con excusa: Reordenación de versos

En el presente posteo vamos a proponer una cuestión: ¿Se puede reescribir un poema solamente cambiando el orden de los versos? Este planteamiento es lúdico, es eficaz y nos permite establecer cuales son los límites mismos de la autoría. Esta propuesta apunta a una recepción del texto desde la perspectiva del lector-creador, la democratización del hecho literario y la desacralización del texto clásico a la vez que afirma su uso y vigencia. Todo esto es muy oulipiano en sus presupuestos y sin duda ofrece un amplísimo campo de experimentación  y de reflexión del cual no hemos querido quedarnos fuera.



Hoy participan en las aportaciones por orden de aparición Oscar Steimberg y quien les escribe y los textos modificados son, respectivamente, el soneto de Quevedo amor constante más allá de la muerte y quiero una casa edificar, de Valle-Inclán

Empecemos con el de Steimberg: La elección de un texto de este estilo parece una elección en absoluto arbitraria si se tiene en cuenta que figuras tan recurrentes en el poema como el hipérbaton permiten el intercambio de versos y que se mantenga el estilo barroco de su original. No solo se han intercambiado versos, hacia el final del poema, se reescriben algunos de ellos para alcanzar la reconfiguración del sentido que nos lleva a un contenido nuevo. Formalmente hemos pasado de un soneto clásico en su forma, a una de las variantes en las cuales los tercetos se intercalan con los cuartetos. El contenido es sin duda la modificación más interesante ya que partiendo de una temática idealista amorosa del original "polvo enamorado" parece trasladar el sentido transvitalista del poema al plano metaliterario "un verso ausente seguirá en espera".


Cerrar podrá mis ojos la postrera

alma a quien todo un Dios prisión ha sido:

medulas que han gloriosamente ardido

perderán el respeto a ley severa,


y no desotra parte en la ribera

nadar sabrá mi llama la agua fría;

Sombra que me llevare el blanco día


-hora a su afán ansioso lisonjera-

perderá la memoria en donde ardía:

no podrá desatar esa alma mía

las lisonjas y afanes que supiera;


buscará inútilmente en su costado

las lisonjillas de un mirar cuidado;

un verso ausente seguirá en espera.


En la siguiente aportación, se ha seguido un modo de mezclar los versos en el cual todo verso impar queda en su posición normal, mientras que los versos pares son intercambiados: el último con el primero, el segundo con el penúltimo y el tercero con el antepenúltimo, etc. Léxicamente, se ha cambiado la palabra "casa" por la palabra "nada" y los campos léxicos relacionados con la piedra se han cambiado por otros relacionados con el aire. Este crea un giro en los conceptos que transforma de manera sistemática el sentido del texto, y subvierte el carácter estable y solido del hogar por el desprendimiento del vacío, sin que por ello cambie en gran manera la expresión del original. Este ha sido el resultado:

Quiero una nada edificar

mi nada, Karma de mi clan,

quiero en aire mi alma dejar

sobre el viento de Valle-Inclán.

 

Quiero soplar mi eremitorio

murada en alas de Barbanza,

latín horaciano y grimorio

de templanza.

 

Quiero mi honesta varonía

con una solana al oriente,

renovar en la vara mía

devotamente

 

Mi nada como una pirámide

ha de ser humo funerario,

el tumor que mueve mi clámide

es de Terciario.

 

Quiero hacer mi nada aldeana

transmitir al hijo y al nieto,

y meditar en la solana

el respeto

 

Quiero hacer una nada estoica

en medio de un cénit latino,

la Nada de Séneca, heroica

bizantino.

 

Y sean sopladas sus alas

como el sentido de mi vida

y las decore un día Palas

erigida

sábado, 12 de febrero de 2022

Poemas con excusa: Versos quebrados del tiempo

Volvemos con la sección de poemas con excusa. Nuestras excusas esta vez han sido escribir en versos de pie quebrado por un lado y por otra hablar del tiempo. Sin duda una mezcla interesante y que se ha prestado a muy buenas aportaciones. Hoy participarán Ginés Solaeche, Víctor Atikof, un servidor y por primera vez en el blog a David R. Valeiras.





Ginés ha aportado un interesantísimo texto donde la imagen del tiempo esta cargada de humanidad y sentimiento vitalista y donde nos propone, en un tono de lirismo e intensidad expresiva una solución al sentimiento del paso del tiempo que pasa por vivir de acuerdo a nuestra naturaleza en condición pura y sincera. Se plantea un marco, ya que estas palabras son, ficcionalmente, las de un poeta difunto que se sitúa entre el escritor y el lector. Ha usado el esquema de rimas manriqueño cambiando los octosílabos por alejandrinos y los tetrasílabos por heptasílabos. De esta forma, al igual que en el caso de Manrique, se cumple que para el verso quebrado, el número de sílabas siga siendo la mitad, algo de plena justificación a la hora de establecer su propia versión de esta forma métrica.


CANTO DEL POETA DIFUNTO A LOS VIVOS

Yo he visto lo que el tiempo hace a hombres y a mujeres.
He visto cuerpos de puro acero doblegarse
cuerpos robustos convertidos en alfileres 
yo los vi marchitarse.

Voces que hacen temblar de la tierra sus entrañas
vigorosas gargantas, intensos altavoces 
que haría caer desde las más altas montañas
los buitres más feroces.

Yo los vi perder en un incesante goteo
su felicidad, su carcajada, su propósito
los vi quebrarse en el vientre, al nacer los veo
muertos como este vómito. 

El tiempo es un cuchillo afilado lentamente
arma mortal que se perfecciona en cada luna
asesino en serie que espera pacientemente
de un alma su laguna. 

En el tiempo zozobran yertos los corazones,
pierden sangre en cada palpito que se consume
más próximos a la muerte, a sus alusiones, 
a su aciago perfume. 

En el tiempo apenas hay tiempo para morirse
apenas ya nadie quiere ayudar a un anciano,
caminar despacio, perder un tren, aburrirse,
cogerse de la mano. 

Nosotros que vivimos en libros amarillos
vosotros que aún sentís en la piel el ocaso
¡Arrojad vuestro atuendo, vaciad vuestros bolsillos!
¡Tan sólo estáis de paso!

Alzaos contra el mercado de la oxidación.
Liberaos del tiempo líquido, de su yugo,
de su falsa promesa de nube de algodón,
de su sutil conjuro. 

Y gritad, gritad a viva voz que sí estáis vivos
que aún la tarde os arrulla con su leve brisa
que tan solo del amor honesto sois cautivos
¡Vamos, gritad, deprisa!



Víctor nos presenta un poema más breve y simbólico. Ha utilizado la estructura clásica manriqueña y, expresivamente, la brevedad se representa en una suerte de sentido aforístico y desprendido. Una de las cosas más interesante es que parece prescindir de ciertos determinantes que junto con el hipérbaton sutil crea un efecto de distanciamiento con el lenguaje cotidiano.

De la espuma que palpita
surge entraña infinita
do vivir
En ella vemos la Luna
la multitud ninguna
dormir

El camino que recorre
el tiempo sin que te borre
sonrisa
Cuando volumen de aire
emprende su loco baile:
la brisa

El siguiente texto es poema de verso quebrado algo inusual, rescatado de la tradición modernista y que podemos ver, por ejemplo, en Poema del Otoño de Darío; o en Rosa de Job de Valle-Inclán  con 9A/5b/9A/5b. En cuanto al contenido habla de cómo la conciencia sobre el tiempo, con el dolor que aparentemente podría significar, es en realidad una liberación que nos hace dueños de nuestra vida al darnos el control sobre nuestra realidad y la de los elementos que nos rodean.

El pasado se nos presenta
fuego y acción
como la mano cenicienta
de su reacción

Toda causa nos da su efecto
inexorable
Pero la pausa es por defecto
impracticable

Acción y tiempo son las ramas
batiendo gloria
cuando los vientos le reclaman
paz y victoria

Mar y tiempo la caracola
lleva en su canto
como una calcarea gramola
de sal y llanto

La espuma ha enjugado los males
con su blancura
y es esperma que del azul sale
en agua pura

El tiempo es luz mojada en gotas
y así se irisa
y tras el arco de luz ignota
hay oro y risas

El tiempo expira, flor en vaso
color y acción
como la muerte de un payaso
en su actuación

Cronos siega la cosecha
De humanidad
Prometeo prende la mecha
de la verdad

y el hombre somnoliento duerme
ajeno al mal
sin saber que él mismo es el germen
de su final

El despierto disfruta y sufre
solo por ver
Las cenizas y los azufres
que da el ayer

Despertad hombres somnolientos
salid afuera
pues la verdad es un tormento
que nos libera

David ha aportado un interesantísimo poema que abre a bocajarro con una cita que nos sitúa en las coordenadas de su referencia creativa: se trata de la novela editada en 2018 de Antonio Orejudo, algo que, según nos dijo, le dio la idea para este texto. Lo más interesante es cómo, al contrario que en el resto de textos que hemos visto, se da una imagen del tiempo que renuncia a la dimensión filosófica y despersonalizada para incidir en la subjetividad de una experiencia concreta (posiblemente amorosa). Formalmente se trata de un texto muy sólido y con rima en a/b/c/a/b/c, algo muy simple pero muy original.


Ella sin embargo confundió el paso del tiempo con el fracaso.
Antonio Orejudo, Grandes éxitos
Hoy que ya de casi todo
hace cerca de diez años
he aprendido
que un idéntico periodo
ha, para propios y extraños,
transcurrido.

Y es por tanto baladí
esto de sentirme viejo
si el planeta
sigue su curso sin mí
que aún contemplo perplejo
su silueta.

¿Y seré culpable yo
de la traslación de un astro?,
me pregunto.
Y me contesto que no,
que esta pena que aún arrastro
no es mi asunto.

Me dejo, pues, o eso intento,
de quejido y sollozos
y si acaso
me despisto y me consiento
añorar mis tiempos mozos:
¡vaya atraso!

Si siempre, según intuyo
detrás de una va otra hora
de inmediato;
si el tiempo sigue a lo suyo,
extrañar a quien te ignora
no es sensato.