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sábado, 30 de abril de 2022

Estrofas en peligro de extinción III: el triolet, rondel y la poesía francesa medieval con estribillos.

Dentro de las diferentes formas poéticas que hoy predominan es muy extraño encontrar uso de estribillos. Da la impresión de que, en la medida en que la poesía y la letrística de canciones musicales se iban separando para reclamar espacios propios (a partir del siglo XV), cada una seleccionó y potenció ciertos rasgos en esa especie de camino hacia la especialización. Es por eso que no es en absoluto de extrañar haber llegado a un estado en el cual, no solo la repetición de versos, sino la rítmica misma y el compás hayan podido desaparecer, o como mínimo haber retrocedido hasta quedarse muy por detrás de las formas anisosilábicas. 



El uso de estribillos fue muy común durante toda la edad media como ya vimos en otros ejemplos como el del zéjel. Se dio especialmente en la poesía de carácter breve y más lírico como el villancico y la letrilla donde la narratividad es menos acusada, aquella poesía que nació de la mano de la música y los instrumentos. No lo encontramos en formas versales como el romance y las poemas épicos, o al menos, es menos frecuente y no forma parte de la estructura de los mismos.

El rondel fue una de las primeras de estas manifestaciones y constaba de trece versos octosílabos en la siguiente distribución de tres estrofas:

a'-b'-a-b    a-b-a'-b'    a-b-a-b-(b'/a')


Le temps a laissié son manteau

De vent, de froidure et de pluye

Et s’est vestu de brouderie

De soleil luyant, cler et beau


Il n’y a beste, ne oyseau

Qu’en son jargon ne chant ou crie:

Le temps a laissié son manteau

De vent, de froidure et de pluye.


Riviere, fontaine et ruisseau

Portent, en livrée jolie,

Gouttes d’argent et d’orfaverie,

Chascun s’abille de nouveau.

Le temps a laissié son manteau.

Algo bastante característico es que para un tipo de versificación consonante con una longitud de trece versos solo se usen dos rimas, pero si observamos con más atención, vemos que la dificultad no es tal, pues muchas de ellas se repiten en los estribillos (letras marcadas con ' ). Aun siendo una forma medieval recibió un particular renacimiento por parte de los poetas simbolistas del XIX, como Tristan Corbiere, Mallarmé o Theodore de Banville introduciendo variaciones y cierta experimentación comedida. Análogamente en el ámbito hispánico fue Medardo Angel Silva como buen escritor finisecular, quien hizo interesantes variaciones, tomando un soneto de trece versos y, en lugar de repetir los versos para crear estribillos repetir solo la palabra final. 

Bailas: grácil y fino, sobre la alfombra,

tu cuerpo adolescente rápido rueda;

y el alma siente anhelos de ser tu sombra

para morir besando tu pie de seda.


Lo rojo de tu veste la muerte incita

y el beso que en tus labios suspenso queda

roba el aire oloroso que fresco agita

tu cabello ondulante de nardo y seda...


Mi espíritu doliente sigue los trazos

de tu planta que un albo lirio remeda

tus mejillas enciende sus rojos rasos

y el corazón quisiera ser mil pedazos

para que lo triture tu pie de seda!


El triolet es una forma estrechamente relacionada con el rondeau , el rondel y el rondelet , otras formas  que se basan en la repetición y la rima. Parece haber tenido su origen en la zona Picardía . Los primeros ejemplos escritos son de finales del siglo XIII. Su estructura más común consiste en lo siguiente:

a'-b'-b-a'   a-b-a'-b'

Al igual que las formas anteriores se solía dar en octosílabo, ya que parece una evolución misma de estas. Dentro de las formas medievales con estribillos, el triolet ha sido la forma con más representación fuera de su contexto de origen. Entre todas ellas, la relativa supervivencia del triolet probablemente se deba a que la repetición de versos es mucho más marcada que en el rondel o el rondeau, de forma que los versos que se repiten, más que suponer un estribillo o un elemento que refuerza la musicalidad, supondrían la base misma y la estructura del poema, pues vemos que, para ocho versos, cinco de ellos son repetidos. Esto es algo tremendamente disrruptivo en cuanto a estructuración formal, pues nos aleja del resto de formas en sus fundamentos mismos. A este hecho hay que sumarle la brevedad, tan solo ocho versos de arte menor, algo que compositivamente lo sitúa, salvando las distancias, en la línea de formas breves de carácter minimalistas como el haiku tan populares en los últimos cincuenta años. Aquí un ejemplo de Manuel González Prada, seguramente el más conocido en lengua española:

Algo me dicen tus ojos;

Más lo que dicen no sé.

Entre misterio y sonrojos,

Algo me dicen tus ojos.


¿Vibran desdenes y enojos,

O hablan de amor y de fe?

Algo me dicen tus ojos;

Más lo que dicen no sé.

Si bien estos son dos ejemplos de la lírica medieval francesa con estribillo la lista de formas es interminable y ha sido un recurso muy poco explotado en lengua española por habernos centrado excesivamente en nuestra propia tradición. Entre las restantes encontraríamos el rondeau, el virelai, el lai, el árbol bifurcado. No vamos a entrar en estos porque son básicamente variaciones unos de otros con diferentes esquemas de repetición, pero más abajo dejaré una serie de tablas con las diferencias entre ellos. Todo esta tema podría hacerse incluso más complejo si tenemos en cuenta que dentro de cada uno había variaciones o autores que introducían cambios en los mismos, pero como siempre decimos en este blog todo lo que se ofrece aquí son herramientas que vosotros mismos podéis usar, hacer y deshacer a vuestro antojo así que no dejéis de improvisar con el material base que se ofrece.






martes, 8 de marzo de 2022

Apuntes para una reinvención de la métrica: palabras fénix y rimas potenciales de una palabra

  El ave fénix es un ser mitológico que según cuenta la leyenda cuando muere envuelto en sus llamas es capaz de resurgir de sus propias cenizas. ¿Qué es entonces una palabra fénix? Pues una palabra que solo rima de forma consonante con sigo misma, y por tanto, para la que no existen rimas consonantes posibles. Fue Martín de Riquer quien acuñó el término que define este fenómeno, aunque si lo pensamos fríamente, parece algo contradictorio llamar fénix a una palabra cuyo final no puede renacer en otro verso.



Ampliando este concepto según sus consecuencias lógicas podemos pensar en la capacidad de rimado como una propiedad de la palabra en cuestión. Desde este punto de vista, si el hecho de tener cero rimas resulta en una aspecto que define las características formales, ¿no debería ser, por ejemplo, tener una sola rima, otro de los aspectos que definen sus características formales según este parámetro? ¿y no debería ser, tener dos, tres o cuatro rimas en potencia, otra de estas características? De hecho si tenemos en cuenta estos agrupamientos resultaría que todo el léxico de la lengua española podría clasificarse según el número de palabras con las que rima. Desde las palabras fénix, hasta una rima hipotética para la cual habría más posibilidades que con ninguna otra, pudiéndose así mismo, calcular los porcentajes para cada una de ellas.




Desconozco si para la lengua española o alguna otra se ha hecho algún estudio de este tipo, lo que sin duda sería de gran interés para la poética aplicada. Lo curioso de esto es que podemos ir aún más allá. Si aplicamos este método de clasificación de léxico a otras lenguas y comparamos los resultados entre sí, veríamos que algunas de ellas tienen altos porcentajes en los grupos de palabras con una o dos rimas potenciales, mientras que otras tendrían porcentajes más altos en la zona cercana a las palabras con rima potencial máxima. De hecho cada idioma tendría una rima potencial máxima concreta, o incluso varias si el número de dos de ellas coinciden. Según estos parámetros podría definirse la "rimabilidad" de una lengua según su tendencia a acumular más léxico en zonas con más rimas potenciales, aunque, por supuesto los resultados no tienen por qué ser homogéneos y cada lengua, según sus propias particularidades tendría porcentajes más altos en según qué zonas.

Más allá de estas cuestiones ¿Qué puede aportarnos en la creación poética y en las consideraciones métricas el uso de palabras fénix o tener en cuenta las rimas potenciales? 

Una de las de las aportaciones tiene que ver con el control mismo de los procesos de rimado y la técnica de este, inconscientemente muchos escritores saben elegir las rimas que aporten más opciones a la hora de establecer consonancias y estas, por supuesto, serían palabras buen número de rimas potenciales. En la otra cara de la moneda tenemos las palabras que los escritores saben que deben evitar, aquellas que por la sonoridad y la experiencia infructuosa acumulada se sienten como difíciles de rimar y que serían aquellas con rimas potenciales muy poco numerosas, hasta llegar a las "inrimables" palabras fénix. Lo curioso es que una tercera vía sería usar rimas difíciles adrede para así obtener la sonoridad atípica que se genera en una pausa versal que no estamos a oír. También sería muy interesante ver qué tipo de poema queda después de pasar, durante el proceso de escritura, por la traba que supone encontrar rimas para estas palabras. 

Cabe recordar que las palabras fénix SÍ pueden rimarse de forma asonante, aunque el reto, en ese caso es lo limitado de este tipo de palabras (de eso tratará nuestra próxima consigna) 

Por último os dejo la lista de palabras fénix que hemos ido elaborando por iniciativa de David Valeiras, aunque hay muchísimas más de las que estas son solo un ejemplo:

Agrio

Águila

Ántrax

Árbol

Arduo

Aunque

Azufaifo

Biblia

Botox

Bou

Cactus

Cadmio

Cáliz

Camedris

Cáñamo

Carácter

Cárcel

Céfiro

Cénit

Ciclópeo

Cisne

Condor

Cogito

Compra

Cósmico

Cuerpo

Cursi

Décimo/a

Derbi

Designio

Diezmo

Difícil

Dócil

Epíteto

Epítome

Eréctil

Esfinter

Estéril

Exégesis

Fénix

Fértil

Ganglio

Garfio

Ígneo

Imbécil

Impertérrito

Incógnito

Índice

Íntegro

Ínterin

Jínjol

Kéfir

kármico

Mármol

Melifluo/a

Mísero

Nácar (Krahe la rima con Mojácar)

Naipe

Neutro

Níquel

Níspero

Ónix

Pámpano

Párroco

Pelícano

Pelvis

Perenne

Pértiga

Prístino/a

Quepis

Sátiro

Sátrapa

Sepia

Siempre

Tantra

Tenis

Textil

Tiempo

Torpe

Tránsito

Travesti

Tundra

Venus

Vulva


jueves, 13 de enero de 2022

Apuntes para una renovación de la métrica: ¿Arte mínimo?

 En la entrada teórica anterior hemos estado hablando sobre la diferencia entre arte mayor y arte menor. Hemos dicho que de haber una diferencia entre ambas esta ha de tomarse en términos estrictamente formales y no de otro tipo. Pero ahora os lanzo una pregunta: ¿hay una diferencia mayor entre un eneasílabo y un octosílabo? ¿o entre un tetrasílabo y un octosílabo?  Lógicamente, pensareis, hay una mayor diferencia entre el tetrasílabo y el octosílabo por una cuestión de mera longitud del verso, pero más allá de esta evidente observación, la realidad es que los mecanismos de versificación cambian radicalmente cuando bajamos de las seis sílabas métricas. 



La tradición (a la que conviene mirar con una mezcla de interés y escepticismo) parece corroborar este hecho, ya que las formas pentasilábicas por sí mismas y sin mezclar con otras no aparecen hasta entrada la modernidad con la consecuente búsqueda de originalidad y de nuevas fórmulas. El hexasílabo por su parte es muy común en romancillos y formas de arte menor, incluso en la literatura popular y parece, de hecho formar la frontera de lo razonable durante aquellos tiempos.

En este cambio tan intenso en la manera de versificar es donde podría situarse la diferencia entre verso de arte menor y verso de arte mínimo. Pero si usamos un nuevo término para hablar de esta clasificación ¿qué características tendría esta nueva forma o "arte" de versificación?

Curiosamente es un tipo de verso bastante minimalista en el sentido mas naíf del término, es decir, la longitud silábica te obliga a desprenderte de todo aquello que no sea estrictamente esencial es un su desempeño expresivo. Esto se da con mayor intensidad cuando más se acorta el verso y especialmente en el bisílibao y el trisílabo. En muchos casos la longitud nos impide incluso introducir los sustantivos con artículo. El uso de esta forma de versificar es bastante moderno. Espronceda, por ejemplo nos sorprendió en El Estudiante de Salamanca con estos versos que abren en trisílabo  y resuelven en cuatro, algo increíblemente revolucionario para su época y que ha pasado relativamente desapercibido.

 
       El ruido      
       cesó,

       un hombre
       pasó
       embozado,
       y el sombrero
       recatado 
       a los ojos
       se caló.
       Se desliza
       y atraviesa
       junto al muro 
       de una iglesia
       y en la sombra
       se perdió.



La batería de recursos métricos del modernismo y su afán regeneracionista hace evidente que serían estos escritores algunos de los más prolíficos continuadores de esta línea de producción, y los ejemplos no son pocos, pero seguramente el trisílabo más conocido de la lengua española es el sonetillo de Manuel Machado dedicado al verano. En mi opinión muy justificadamente ya que cumple su función como ningún otro, que es, decir lo que se quiere de forma precisa y completa usando un número de palabras tan reducido como la longitud del verso lo dicte: 


Frutales
cargados.
Dorados
trigales...

Cristales
ahumados.
Quemados
jarales...

Umbría
sequía,
solano...

Paleta
completa:
verano.


El trisílabo podemos encontrarlo incluso hoy en día en el mundo del rap, por la contundencia que produce la pausa versal casi contante, como podemos ver en este ejemplo de Prok.

La quiero 
la mama, 
el barrio 
me llama
Y tengo 
mil gana', 
no quiero esta' en la cama (no)
Mi Inma, 
mi Ayax, 
el Rafa, 
Granada
No va a pasarle' nada

La cama, 
el karma, 
problema' 
del alma
Lo grabo esta semana
Mi pena 
no sana, 
mi gata 
Roxana
La cena 
ganarla,
[...]



El bisílabo por su parte ofrece una recepción y una producción mucho más compleja que el resto, más incluso que el trisílabo. Mientras en tres silabas métricas puedes permitirte introducir algún pronombre, en el bisílabo no va a ser así. 
La introducción de un pronombre implicaría que: si la palabra siguiente es monosílaba esta estaría forzosamente con un acento tónico y por lo tanto un acento métrico más (ej. el sol / la mar), mientras que si añadimos un bisílabo lógicamente nos vamos a pasar en número. Esto crea una serie de circunstancias que hacen que en muchos casos el verso bisílabo sea una mera sucesión de palabras que más o menos riman entre sí pero que no dejan de ser frases cortadas con poca flexibilidad en su dicción.

Uno de los ejemplos más claros durante aquellos años lo escribió Gertrudis Gómez de Avellaneda nada menos que en 1844 y que, no solo empieza en arte mínimo sino que va aumentando la longitud de los versos simulando formalmente el amanecer.

Noche
triste
viste
ya
aire,
cielo,
suelo,
mar. 


Más modernamente, el versátil José Hierro escribió un sonetillo en bisílabo, algo menos orgánico que los bisílabos de Gertrudis. Es menos orgánico porque él sí utiliza pronombres para crear el bisílabo, lo que hace del poema un larguísimo encabalgamiento con cortes constantes:

Di
 fe 
de 
 que
 fui
No
  
hoy 
lo 
que
 soy

Del tetrasílabo no hablaremos porque en esencia no es tan radicalmente diferente de el resto de modos de versificación como para elaborar un apartado teórico, aunque se podría resumir en los mismo: decirlo todo con muy poco, esa sería la esencia del "arte mínimo" si así lo podemos llamar

viernes, 22 de octubre de 2021

Apuntes para una renovación de la métrica: arte menor y arte mayor

 Seguro que todos hemos oído desde una edad muy temprana, en clases de literatura, en la escuela o en el instituto aquello de arte mayor y arte menor. Quienes dediquéis vuestro tiempo a asuntos literarios ya sea profesional o desinteresadamente, seguramente lo habréis seguido oyendo en tratados de todo tipo, en análisis textuales en verso etc. Y consiste en la clasificación de la poesía en dos grandes grupos según el número de sílabas que componen cada verso. Esto gráficamente se expresaría en la siguiente tabla: 



La distinción o dicotomía que se nos propone es de hecho bastante acertada y lógica teniendo en cuenta que la cantidad de sílabas métricas en un verso alteran sustancialmente la naturaleza formal del mismo.

 En el arte menor la pausa versal y la rima se dan con mayor frecuencia, lo cual tiende a darle al poema unas cualidades de ligereza y carácter popular que el verso de arte mayor no posee, mientras que su contrapuesta siempre se nos ha dicho que tiene unas cualidades de solemnidad y es más apto para temas serios y profundos... 

Lo anteriormente expuesto en cursiva no es en realidad una cita de ningún autor (pues espero que ningún estudioso tenga el valor de ser tan categórico) pero si que es en general una suerte de reduccionismo generalizado con respecto al uso y motivo del arte menor y el arte mayor, y que permanece en el imaginario colectivo a través de los años. 

Lo que podemos afirmar es que ambas formas requieren de procesos compositivos diferentes entres sí  y para afirmar esto podemos retrotraernos a la forma etimológica de la palabra "arte" Esta proveniente del latín ars y no se define en términos de creación estética como actualmente, sino en términos de "oficio" o "técnica". Esto nos sitúa en una perspectiva totalmente diferente ya que ahora esta clasificación nos es dada en relación a la producción del texto y no al producto final. Es de hecho un disparate asignar algo tan matemático como el número de silabas al contenido o fondo del poema. Lo más conveniente para no limitar las posibilidades creativas es ver esta cuestión, y esta división más como un recurso que como una norma. Ahora bien si lo vemos como un recurso y no como una norma desde la óptica puramente formal ¿Qué podríamos afirmar, pues?


    1. Que como ya hemos dicho antes, la frecuencia con que se da la pausa versal es más grande en el arte menor, dando como resultado una dicción más distendida. 

   2. Que en caso de seguir un patrón acentual fijo, el arte mayor se vuelve más complejo a medida que aumenta su numero de sílabas en tanto que surgen más posibilidades de combinar silabas acentuadas y no acentuadas. En caso de no seguir un patrón acentual este punto no es aplicable.

   3.Que en en caso de establecer una correlación en la que se haga coincidir la estructura sintáctica y la estructura versal, (como suele ser en la mayoría de casos más allá de encabalgamientos y recursos similares) el arte mayor tiende a una mayor acumulación de léxico debido a que en un verso largo hay más "espacio para meter palabras". En caso de no hacer corresponder sintaxis y verso este punto no es aplicable.

Dicho esto quedan las cartas sobre la mesa y ya solo queda que quien decida usar una u otra forma métrica lo haga libremente y con independencia de las jerarquías textuales elaboradas por gran parte de la tradición.  Como ejemplo y para cerrar os dejo el fragmento de un poema de Sor Juana Inés de la Cruz hombres necios que acusáis donde vemos un uso muy elaborado en su expresión de una forma de octosílabo (además de increíblemente moderno en su contenido)


¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada:
la que cae de rogada,
o el que ruega de caído?

¿O cuál es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga,
o el que paga por pecar?

Pues ¿para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.

Dejad de solicitar,
y después, con más razón,
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.

Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.



viernes, 20 de agosto de 2021

Estrofas en peligro de extinción II: Las coplas de pie quebrado

                                       


Al igual que en el post anterior de esta sección hablaremos de una forma poética de arte menor, polimétrica y muy musical. No en vano, es mi intención recuperar especialmente formas de arte menor, pues si la poesía medida supone una minoría dentro del panorama actual, el uso de estas  supone sin duda la minoría dentro de la minoría, salvando ciertas excepciones como la décima, aún vigente. Volviendo al tema que nos atañe, la estructura de las coplas de pie quebrado es relativamente simple: Si tomamos como ejemplo las variantes propuestas por Jorge Manrique tendrían un esquema métrico de 8a/8b/4c/8a/8b/4c. Existen otras posibilidades de ejecución que veremos más tarde en la sección de variantes, pero he decidido adoptar la manriqueña como la "oficial" dada la gran repercusión que tuvo en la popularización de la misma. Por supuesto existen otros autores de coplas quebradas con anterioridad, pero la forma se daba de desordenada y en muchos casos sin demasiado rigor métrico. Un claro ejemplo de este uso primigenio son los gozos de Santa María del Arcipreste de Hita, de temática religiosa como era común en la Europa de la época.

 A continuación podemos ver con un ejemplo su estructura: se trata de un extracto del archiconocido coplas a la muerte de su padre. Qué poco original, pensareis, pero creo que la mejor manera de visualizar métricamente una estrofa es mediante un poema cuyo ritmo tenemos interiorizado de antemano.

Recuerde el alma dormida,      8a
avive el seso y despierte          8b
contemplando                          4c
cómo se pasa la vida,               8a
cómo se viene la muerte          8b
tan callando;                            4c


cuán presto se va el placer;       8d
cómo después de acordado       8e
da dolor;                                    4f
cómo a nuestro parecer             8d
cualquiera tiempo pasado         8e 
fue mejor.                                  4f


Como comentario podemos suponer que el cómputo silábico es deudor de la tradición castellana más profunda, pues al articularse en torno al octosílabo nos hace pensar en una posible relación con formas como el romance. El tetrasílabo que se intercala se puede explicar como la solución más natural a un acortamiento de la distancia silábica entre el inicio de verso y la pausa versal, ya que el hexasílabo apenas difiere del octosílabo y tanto el pentasílabo como el trisílabo no guardan la equivalencia entre formas pares. Ahora bien. ¿Porqué romper un octosílabo de esa manera? Es posible encontrar hasta tres razones que se explican a continuación:

La primera es que utilizar ritmos muy naturales o musicales resulta en un arma de doble filo, en tanto que, siendo más pegadiza una forma, más monótona y tediosa puede resultar. Si se da en tiradas de versos no muy largas, el pie quebrado supone una interesante solución a esta cuestión.

la segunda es que la tensión lectora va a recaer siempre en el tetrasílabo, posibilitando así tener un espacio versal diferenciado de los octosílabos donde introducir información que pueda (o no) ser tomada como relevante.

La tercera y esta es aplicable en exclusividad al caso de Manrique (y lo digo como un acierto por su parte) es que en un tipo de poema elegíaco un mayor numero de pausas versales en relación al número total del silabas generan más momentos de silencio en el poema, dotándolo así con mediante una buena lectura de un todo muy apropiado al contenido.


POSIBLES VARIACIONES

A la hora de una posible introducción de variaciones sobre la forma clásica hemos de tener en cuenta que, básicamente todo poema con una base isosilábica y versos de cuatro sílabas o menos intercalados son por definición versos quebrados. En cualquier caso es lógico pensar que para que este efecto se produzca, el número de versos cortos no debe exceder nunca el número de versos largos, ya que de lo contrario el ritmo del tetrasílabo pasaría a conformar el axis métrico del poema. En esta linea discursiva podríamos establecer que la proporción entre el numero total de versos y el número de versos quebrados supone el grado de continuidad métrica.

En cuanto al número de sílabas se admiten gran cantidad de variaciones. El arte mayor particularmente resulta interesante para intensificar el contraste entre el verso normal y el quebrado, aunque ha de tenerse en cuenta la equivalencia entre versos pares e impares a la hora de elegir el tipo de verso. En este sentido os dejo el humilde ejemplo de un servidor del uso del verso quebrado de arte mayor, concretamente de alejandrino  con tetrasílabos con una continuidad métrica de 3/2:


[...]
 
Haz de los relojes una angustia palatina
pie que suena
corre hacia la reina que sentada en el estrado
tez serena
grita la sentencia y con el as de guillotinas
falto en pena
hace de tu cuello un manantial rojo y dorado.
 
Corre, corre blanco que el futuro andando viene
se te piden
toques de clarín que ayer te esperan y esperando
todo incide
no alcanzas tus pasos y las raras horas tienen
si las mides
algo de absorbente cuando pasan crepitando
                                                                             
                                                          fragmento de El Reloj de Conejo Blanco

Finalmente si tenemos en cuenta la disposición de la rima solo cabe apuntar que este tipo de estrofa no requiere de patrones de rimado excesivamente complejos ya que la polirritmia dará de  por sí la nota característica a nuestra creación. En este sentido las posibilidades son casi infinitas.

jueves, 28 de enero de 2021

Estrofas en peligro de extinción I: El Zéjel



Pocas formas poéticas de nuestra lengua tienen un origen tan característico y antiguo como el zéjel. Pues surge directamente del trasvase de un elemento poético árabe a nuestra cultura a través del legado andalusí. En sus primeras variantes en lengua castellana aparece en árabe andalusí con palabras romances intercaladas, pero a posteriori se produjo un calco de esta forma al romance peninsular. Cabe mencionar que aún hoy ha sobrevivido de forma paralela en el mundo árabe del mediterráneo occidental de forma cantada y en algunos casos improvisada, siendo considerado por la UNESCO el zéjel libanés Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. 

Esta compuesto por dos versos consonantes en rima par (estribillo), seguido de tres versos monorrimos (mudanza) para cerrar con un verso con la rima inicial (vuelta) y regresar al estribillo. De esta forma podemos encadenar tantas estrofas como las rimas nos lo permitan. Lo veremos de forma mucho más gráfica en este ejemplo: 

¡Ay fortuna, (a)
cógeme esta aceituna! (a) [Estribillo de 2 versos]

Aceituna lisonjera (b)
verde y tierna por defuera, (b)
y por dentro de madera, (b) [Mudanza]
¡fruta dura e importuna! (a) [Vuelta]

¡Ay fortuna, (a)
cógeme esta aceituna! (a) [Repetición del estribillo]

Fruta en madurar tan larga (c)
que sin aderezo amarga; (c)
y aunque se coja una carga, (c) [Mudanza]
se ha de comer sola una. (a) [Vuelta]

¡Ay fortuna, (a)
cógeme esta aceituna! (a)

Lope de vega, fragmento de El Villano en su Rincón


POSIBLES VARIACIONES
Métricamente, de forma tradicional el zéjel se ha escrito en arte menor y en formas parisílibas. Con frecuencia, en el siglo de oro se han utilizado tertrasílabos y hexasílabos en el estribillo para dar un sentido más pegadizo, mientras que se volvía a la mudanza con el octosílabo, aunque no siempre es así y esencialmente el octosílabo supone la base. De utilizar formas imparisílabas la musicalidad perdería su estilo "arromanzado" para volverse seguramente más postrenacentista.

Podría adaptarse al arte mayor pero yo no lo recomiendo por dos razones: Una es que es una forma que por su formato ha de brillar por cierto minimalismo dentro de un modelo repetitivo, algo harto más complejo en el arte mayor y la otra es que al componer los tres versos de la mudanza, la distancia silábica entre la rima de la vuelta y el estribillo es excesiva.

Por último mencionaré la posibilidad de asonantar esta forma: efectivamente es posible, y a este respecto va a ser determinante el carácter que se le quiera imprimir, debiendo considerarse en cualquier caso una mera variante sobre el original ya que como ya he mencionado la característica del zéjel es su gran musicalidad y frescura dentro de la sancillez que suscita su brevedad y carácter reiterativo.



CONSIDERACIONES PRÁCTICAS:
Aunque en teoría se pueden construir zéjeles con infinitas estrofas en la práctica no es así, ya que al tener que encontrar nuevas rimas para la vuelta nos veremos limitados la cantidad de éstas, pero téngase en cuenta que si utilizamos la variante asonantada esta limitación casi desaparece.

El uso de formas muy breves así como imparisílabas puede dotar al zéjel de un estilo muy próximo al de ciertos experimentos modernistas con un alto grado de musicalidad en la línea autores como Verlaine y sus reminiscencias hispánicas.

Una extensión del poema demasiado larga podría verse anquilosada por la excesiva rehiteración del estribillo, aunque a este respecto podrían elaborarse formas más complejas donde se dan varios estribillos diferentes que puedan rotar entre sí o simplemente desarrollarse de forma lineal.

martes, 20 de marzo de 2018

Balde para vomitar los mares


No entiendo la poesía sin ritmo. NO LA ENTIENDO. A veces veo poemas recomendados por revistas o sitios respetados, y muchas veces son poemas sin ritmo, sin trabajo sobre el ritmo. NO LO ENTIENDO. Para mí si no hay trabajo sobre el ritmo no hay nada: la poesía se reduce a frases sueltas y a la dictadura del impacto emocional. La poesía sin ritmo es una bolsa en la que entra todo.

Igual yo que sé, tómenlo como quieran, esto es un blog.