martes, 19 de enero de 2021

Test: ¿Cómo ve usted la poesía?

 

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¡Edición especial de esta serie dedicada a sondear a los poetas sobre sus concepciones de lo que es la buena y  la mala poesía! Hemos tenido la suerte de que las primeras cuatro entrevistas (a Luisa Futoransky, Eduardo Berti, Oscar Steimberg y Joaquín Badajoz) fuesen tan ricas y diversas que nos permitieron esbozar cuatro maneras diferentes -no las únicas, no necesariamente contradictorias- de concebir la poesía. Y a partir de ellas confeccionar un test. 

¿Quiere descubrir cuál es su concepción de la  poesía? ¡Responda estas preguntas y lo sabrá! 

***
 1) ¿Qué es un buen poema?

       a. El que deja una impresión duradera porque ofrece referentes emocionales nítidos. Un buen poema puede acompañarte toda tu vida.

       b. El que no puede ser resumido ni dicho de otra manera.

       c. ¿El que abre camino a una experiencia a la vez ajena y compartida? ¿A una experiencia lúdica de aceptación súbita de construcciones rítmicas, métricas, estróficas? Pero siempre es una apuesta.

       d. Uno esencialmente tropológico, traslaticio, aliterativo, rítmico. Se pretende arquetípico y luego se desmonta en mil partes, ofreciendo una mirada oblicua y personal, y conecta con el lector desde diferentes niveles.

2) ¿Qué es un mal poema?

        a. El mal poema y la mala prosa son huecos y pomposos.

        b. El que puede ser resumido o parafraseado.

        c. ¿El que no logra que su proposición de una construcción de lectura, de escritura y/o de dicción sea aceptada por el receptor?

        d. Difícil de determinar, salvo en los desastres muy obvios, porque rechazamos lo que no nos gusta o no encaja en una estética preconcebida. Un buen o mal poema sólo lo es dentro del cuerpo de una literatura, una tradición, un estilo.

3) ¿Qué es un/a buen/a poeta?

        a. A un buen poeta se le puede seguir la coherencia. Y es buena compañía, aunque uno no se identifique con todas sus búsquedas y realizaciones formales. 

        b. El que sacude las inercias y las convenciones en el mundo de las palabras. 

        c. ¿El enunciador de construcciones textuales reconocidas como compartibles? ¿Y que demostró la capacidad de reiterar la experiencia? 

        d. Al buen poeta lo diferencia su conciencia literaria, la conciencia de estar produciendo algo que lo trasciende. Es su mejor crítico y su mejor editor.

4) ¿Qué es un/a mal/a poeta?

        a. El que es como un pavo real: es de buen mirar pero su voz es ingrata. 

        b. El que recorre el mundo de las palabras en piloto automático.

        c. ¿El que hace construcciones obvias pero que no logra construir una complicidad con la instancia lectora?

        d. El peor poeta es el que se cree tocado por un ángel, el que no contiene ni filtra sus grafomanías y administra mal sus recursos.

5) ¿Cuándo te gusta un poema?

        a. Cuando habla a todos los sentidos pero sobre todo al sexto: el  del corazón.

        b. Cuando hace arte (a veces música, a veces arte visual) con las palabras: cuando sorprende, conmueve o desconcierta con ellas. 

        c. Cuando se da una combinación de complicidad con las elecciones de la construcción textual y de novedad o efecto de novedad.

        d.  Cuando juega con las palabras y estira y dobla universos. Cuando tiene una pátina remota y también una reminiscencia familiar, aunando modernidad y tradición. Es una epifanía.

6) ¿Cuándo no te gusta un poema?

        a. Cuando me aburre y/o cuando no estoy éticamente de acuerdo con el poeta.

        b. Cuando hace lo mismo de siempre con las palabras.

        c. Cuando no me resulta pertinente en términos de construcción. Cuando evidencia reiteraciones conceptuales y formales que suprimen su dimensión lúdica. Y entonces o me aburre o me desalienta.

        d. Si son buenos, cuando les falta alguna imperfección, alguna humanidad, cuando no son suicidas.

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Resultados:

- Mayoría de a): LA POESÍA COMO ESPEJO

    Ya sea como lector/a o como poeta, usted se refleja en la poesía (la que lee y la que escribe) y privilegia una conexión emocional con el texto: le interesan poemas que le "lleguen", que le hablen. Usted quiere que un poema lo ilumine. Usted busca que los poemas le devuelvan una imagen de usted misme (como lector o poeta). La poesía es para usted un espejo, pero los espejos pueden ser de todo tipo: que agrandan, que achican, que estiran, deformantes..., cada uno con su interés particular. Y el espejo o poema que a usted NO le interesa es el que le resulta opaco, el que no lo/la refleja. 

- Mayoría de b): LA POESÍA COMO HERRAMIENTA

    Para usted la poesía es la herramienta y el lenguaje (las palabras) la materia. Usted ve a la poesía como un instrumento dúctil: ilumina posibilidades ocultas y descubre caminos inexplorados, pero también da forma, transforma, cincela. Y es arte: produce objetos únicos en su dimensión estética. La poesía es para usted una forma de trabajar con el lenguaje, un trabajo que tal vez también lleve a cabo de otras maneras.

- Mayoría de c): LA POESÍA COMO PROCESO

    Usted entra y sale de la poesía, la estudia y la hace: es un observador participante. La poesía es para usted algo que sucede, y todos los los elementos de ese proceso le interesan. Suele perderse en la observación de ese objeto (la poesía) que tanto le interesa. Tiene muchas más preguntas que respuestas, pero no le molesta mientras le resulte productivo. Los poemas que no le gustan son los que siente que fallan en la construcción del acontecimiento poético, que empieza en la escritura y se actualiza en cada lectura.

Mayoría de d): LA POESÍA COMO DISICPLINA

 Para usted la poesía es un oficio, un arte que se aprende. Se puede llegar a él tanto por el camino del talento como por el del empeño, pero no se puede pretender que se escribe en soledad. Usted intenta tener presente que todo poema se inscribe en el universo de lo que ya ha sido escrito, se escribe ahora y se escribirá. Y considera que quien sólo se interesa por lo que él o ella escribe, además de perderse de saber qué ecos resuenan en su obra, puede creer que inventa cuándo sólo repite. Para usted el poeta que no lee al ignorar a los otros se ignora a sí mismo. 

miércoles, 13 de enero de 2021

Joaquín Badajoz: "Como todo oficio, la poesía es un arte que se aprende"

Joaquín Badajoz

Y les poetas siguen hablándonos de sus gustos y de sus definiciones de buena y mala poesía. En esta cuarta entrega de la serie, saliendo de Argentina y/o de Francia, es el poeta cubano-norteamericano Joaquín Badajoz quien se presta al ejercicio, desde una perspectiva con la que en el Teclado Excéntrico nos sentimos bastante representados. ¿Que quiere saber cuál es? Es usted afortunade, unas líneas más abajo se revela. 
***

- ¿Qué es un buen poema?

- La buena poesía es esencialmente tropológica, traslaticia, aliterativa, rítmica. No importa que esté despojada de metro y rima, lleva en sí un ritornello y un aliento que la convierten en algo más que una oración dividida en estrofas. La buena prosa poética comparte estos requisitos, aunque su estructura y libertad sean diferentes. Desde esa encrucijada de géneros se han escrito bellas novellas líricas. Aunque también creo que la buena prosa debe tener cadencia, ritmo, y energía intrínseca, que revelen el estilo del autor, y un componente poético que no tiene que ser demasiado elaborado, lírico o experimental, y que puede desprenderse de la vida misma, porque la poesía está en el hueso del idioma —ya lo advertía Borges en “Antiguas literaturas germánicas” cuando explicaba las aliteraciones poéticas que han sobrevivido en las frases comunes o las kenningar, esas artificiosas figuras retóricas de la poesía escáldica—. 

Un buen poema debe pretender ser arquetípico para luego desmontarse en mil partes, ofrecer una mirada oblicua y personal, y por supuesto conectarse con el lector desde diferentes niveles. Pero un buen poema, para serlo en su totalidad, a menudo exige un buen lector.

- ¿Qué es un mal poema?

- Mientras que un buen poema es relativamente fácil de determinar no solo por un ojo entrenado, para arribar a la conclusión de que estás leyendo un poema malo, salvo que sea un desastre demasiado obvio, hay que seguir un procedimiento más complejo, porque el ser humano tiende a rechazar lo que no le gusta o no encaja dentro de una estética preconcebida. Para actuar con espíritu crítico, uno debe de estar prevenido contra esta reacción natural. Por eso a veces es necesario contrastar ese poema dentro del cuerpo de una literatura, una tradición, un estilo. De otra manera podríamos descartar poemas experimentales o heterodoxos, o por el contrario correspondientes a una época pasada que estéticamente no nos es afín. Estoy por supuesto hablando de poemas que cumplen un requisito mínimo de oficio y originalidad y que despierten la curiosidad de un lector entrenado —vivimos en un circo de redes sociales y espejismos mediáticos en los que constantemente se promueve pésimo contenido, no solo poético, a partir de una sesgada democracia lectora. 

- ¿Qué es un(a) buen(a) poeta? 

- En la poesía, como en todo en la vida, hay dos caminos: el del talento y el del empeño. Como todo oficio, la poesía es un arte que se aprende, así que alguien que no tiene, digamos, ese don, puede llegar a ser un gran poeta con profesionalismo y dedicación —y no digamos con el carisma y las conexiones correctas. Así ha sido desde el comienzo de los tiempos. Si algo diferencia a un buen poeta pudiera ser su conciencia literaria, esa escrupulosidad de animal religioso que sabe que no todo lo que escribe es literatura, y que debe cernir, pulir, dar maza y cincel, hasta conseguir su mejor versión y quedar medianamente satisfecho. Esa conciencia de que está produciendo algo que lo trasciende, poniendo su piedra para la eternidad —aunque ya sabemos que toda la eternidad humana dura apenas un fogonazo. Un buen poeta deber ser su mayor crítico y su mejor editor, descartar más de lo que publica. Y es difícil, porque uno debe tener el ego de Dios para escribir como un enano, y luego matar ese ego a palos y filtrar toda esa catarsis para recuperar lo que pueda tener algún valor literario. Tan ingrato como lavar oro. 

- ¿Qué es un(a) mal(a) poeta? 

El peor poeta es el que se cree tocado por un ángel. El que está convencido de que todo lo que sale de su teclado es pan de oro, el que no sabe contener ni filtrar sus grafomanías. Toda escritura es en cierto modo redundancia. Los escritores regresan continuamente a sus obsesiones, repiten construcciones y estructuras sintácticas, tienen un arsenal de palabras y (malas) lecturas, memorias y experiencias personales finitas. Esa identidad que es su mayor tesoro es también su peor hándicap. Uno tiene que saberles sacar el máximo a esos recursos escasos con eficiencia. Aplicar, digamos, cierta economía poética.   

- ¿Cuándo te gusta un poema?

- A mi me gusta la poesía con aliento narrativo y filosófico —como digo en el prólogo de mi libro Passar Páxaros— una poesía de respuestas, más que de preguntas, una poesía vital, llena de meandros, una poesía también del idioma, que juegue con las palabras, que estire y doble universos, que tenga una pátina remota y también alguna reminiscencia familiar, una poesía que hable a seres por venir (porvenir). Moderna pero entroncada en la tradición. A veces los poetas, por ignorancia o por pereza, piensan que están descubriendo el Orinoco y luego se dan de narices con creaciones de complejidad y experimentación ultrapostmodernas como el palíndromo circular Xuanji Tu ("Imagen de la esfera giratoria") bordado en seda por la poeta china Su Hui en el siglo IV —durante el políticamente caótico, pero culturalmente productivo, período de los Dieciséis Reinos. Cuando me gusta un poema sé que estoy frente a una epifanía, una revelación. 

- ¿Cuándo no te gusta un poema? 

- Hay buenos poemas que no me gustan. Puede que sean formalmente buenos, pero ni el tema ni el ambiente me atraigan. Puede que los sienta monótonos, insípidos, trillados, necesitados de alguna imperfección, de alguna humanidad, una manifestación de sensibilidad particular que me sacuda. A mi no me gustan los poemas buenos y punto, necesito que sean poemas suicidas, que se arriesguen, que salten, que rompan las redes de seguridad, necesito sentir que el poeta se enfrenta a algún reto, que pulsea consigo mismo, que mete las manos en la levadura del idioma y se ensucia.  

- ¿Estás satisfecho con el lugar que ocupa la poesía en el espacio cultural/literario? 

- Cuando alguien dice que ahora no se lee, siempre pienso que, por el contario, hoy se lee más que nunca en la historia. Y no solo eso, la humanidad ha escalado a un punto en el que la literatura es una commodity. La realidad es que antes de Gutenberg solo escribían aristócratas y religiosos conventuales, con muy contadas excepciones. Leer era privilegio de unos pocos, y no digamos coleccionar libros. Hemos alcanzado una instrucción masiva global, y eso, por supuesto, hace que la poesía menos compleja — la folclórica, la que puede estar insinuada en un rap o una balada— goce de más popularidad que aquella más intelectual. Por eso un trovador como Bob Dylan recibe el Nobel de Literatura, aunque muy pocas letras de canciones se sostengan por sí solas como poemas sin melodías. Pero vivimos también en una época interseccional, donde los límites y los géneros se acomodan, tienen bordes difusos y todo es einsteinianamente relativo, hasta el bien y el mal… y la verdad, y el lugar de la poesía en el mundo. 

- ¿Qué te gustaría que cambiase?

- Miro este asunto con una especie de fatalismo optimista. Cualquier remedio puede ser peor que la supuesta enfermedad. Cuando la poesía se masifica pierde vigor y calidad. Se relajan los estándares. Ahora existen más festivales internacionales de poesía, premios, aquelarres, conciliábulos, y editoriales que nunca, eso no ha beneficiado en nada al género, ni ha ayudado a darle exposición a más de un puñado de autores que siempre son los mismos, todos muy epigonales. Así que no creo que la poesía necesite ningún tratamiento especial. Lo que tenga que sobrevivir sobrevivirá, a pesar de los académicos, los críticos, los promotores y las editoriales. A pesar incluso del enemigo lector y de los autores mismos. Como sobrevivió la Ilíada, y los poemas éddicos, y el Cantar de los Cantares del Rey Salomón, y Safo, Hölderlin, Kafka y Pessoa. 

miércoles, 6 de enero de 2021

Oscar Steimberg: "La buena poesía siempre tiene una condición de apuesta"

 

Oscar Steimberg (Foto: Julieta Steimberg)

Tercera entrega de esta serie de entrevistas en las que poetas nos hablan de lo que es un buen o un mal poema (y une buen o un mal poeta) y, por ende, de su concepción de la poesía. Así, después de Luisa Futoransky y la poesía como espejo y Eduardo Berti y la poesía como herramienta, Oscar Steimberg nos habla de la poesía como... ¿Quiere saber como qué? ¡Entonces lea, señore!   

***

- ¿Qué es un buen poema?           

- ¿Una construcción poética que abre camino a una experiencia que se sentirá como de lectura, de composición, de dicción, a la vez ajena y compartida? ¿Y también lúdica, por la apuesta incluida a la aceptación súbita de construcciones rítmicas, métricas, estróficas..? En todo caso, la buena poesía siempre tiene una condición de apuesta. 

- ¿Qué es un mal poema?

- ¿Una construcción de lectura, de escritura, de dicción que en recepción no se puede o no se quiere asumir como tal? (¿En cada caso, a partir de una calificación que no es en principio universal?)

- ¿Podrías ser más explícito? ¿Porqué "no se puede o no se quiere asumir" como construcción de lectura, de escritura o de dicción? 

- Creo que por efecto de unas prevalencias en las costumbres de producción y procesamiento que incluyen la asunción de una posición confrontativa, o cooperativa, u obediente.

 - ¿Qué es un/a buen/a poeta?

 - ¿El enunciador de esas construcciones reconocidas como compartibles? ¿El que además demostró la capacidad de reiterar la experiencia? 

- ¿Y qué es lo que hace que esas construcciones sean reconocidas como compartibles? 

- La experiencia de un disfrute que se entendió como más que individual a partir del reconocimiento de un estatuto de producción y circulación predefinido.

- ¿Qué es un/a mal/a poeta?

- ¿El / la que muestra el propósito de esa construcción, pero con resultados no compartibles por los / las que son sujetos de la experiencia en la instancia de su recepción?

- ¿O sea que el/la mal/a poeta hace construcciones, digamos, obvias?

- En principio creo que sí, pero que el defecto puede consistir también en la falta de decires cómplices; aun de los todavía no llegados a conocerse.

- ¿Cuándo te gusta un poema?

- Creo que cuando me ocurre experimentar esa sensación de confluencia compartida entre lectura, composición y dicción. Pero entonces también cuando se despliegan otra vez las novedades de su insistencia histórica... 

- ¿Cuándo no te gusta un poema?

-  Creo que cuando no puedo compartir la afirmación implícita de pertinencia de la propuesta de relación entre sus instancias constructivas. Y en algunos casos cuando toman el centro de la escena reiteraciones conceptuales y formales que suprimen su dimensión lúdica.

- ¡Cuando te aburre!

- O me desalienta, sin poder yo atreverme a probar alguna nueva perspectiva de lectura.

- ¿Estás satisfecho/a con el lugar que ocupa la poesía en el espacio cultural/ literario?

-  En términos generales no.

- ¿Por qué? 

- Creo que los espacios mediáticos de temática cultural y literaria han ganado, en algunos aspectos y niveles, interés y diversidad. Pero también que los espacios destinados a la poesía son siempre de difícil mantenimiento o expansión, entre otras razones por  las dificultades que interfieren para que la poesía forme parte de un proyecto de espacio cultural en sentido amplio. Eso sucede precisamente por las imprevisibilidades generadas por su componente lúdico, y por  otras como las originadas por la limitación numérica de, en general, el público conformado por los lectores de poesía  contemporánea, aunque mantenga su amplitud el de los géneros populares o masivos que incluyen un componente poético. Y aunque haya también modos o niveles del desempeño retórico mediático de elección posible en cualquier caso, como el del análisis comparativo de la poética redaccional de los diarios en los titulares o las remisiones indiciales de primera página. 

- ¿Y qué te gustaría que cambiase? 

- Creo que en parte, al menos, el número de espacios abiertos a una no del todo previsible diversidad estilística y, con alguna frecuencia, a una prosa crítica o prologal.

jueves, 31 de diciembre de 2020

Poemas con excusa XII: versos maradonianos



En esta nueva entrega las distintas aportaciones girarán en torno a Diego Armando Maradona en relación a su reciente fallecimiento. Participan en esta entrada Alejo Steimbrg, Raúl Lozano y Pedro Poitevin.

Steimberg entra con un soneto endecasílabo (once de catorce para el diez) donde el eje central es la referencia a la cultura argentina y al propio Maradona a través de las distintas figuras que se mencionan. Tal como Jorge Luis Borges (ciego extraordinario, verso 2) en alusión a su poema "el gólem" (En su nombre la cosa se refleja, verso 1) donde se pone en evidencia que la palabra es una suerte de arquetipo de aquello que se nombra, dando a entender que la imagen de Maradona ha trascendido como arquetipo en la cultura popular. La forma se caracteriza por ser un soneto con tres cuartetos y dos versos finales. Este tipo de composición fue desarrollada por el poeta argentino Pedro Bonifacio Palacios de quien Borges dijo que había escrito los mejores y los peores versos de la lengua castellana. El ritmo se desarrolla de forma fluida reforzado por los paralelismos del segundo y tercer cuarteto. Por último, se cierra el poema con una referencia al  gol llamado la mano de Dios como culmen del texto y de la propia carrera del futbolista.


Once de Catorce para el Diez

En su nombre la cosa se refleja, 

dijo citar el ciego extraordinario. 

Eso nos ilumina en el palmario  

dolor de un dios humano que nos deja.  


En un cielo nublado que despeja, 

en una camiseta, en un armario, 

en una sinagoga, en un rosario, 

una mezquita, un bus, una calleja,  


en japonés, en sueco, en castellano, 

en lenguas y dialectos que yo ignoro 

se asegura haber visto al Pibe de Oro, 

fantasma o Dios, eternamente humano.  


Con la cabeza, con el pie o la mano 

se fue a meterle un gol a un meteoro



Raúl Lozano en concordancia con Steimberg aporta un soneto endecasílabo siguiendo el esquema de tres cuartetos y dos versos finales. El esquema métrico que ofrece es polirrítmico entrando el primer cuarteto con pies dactílicos (acentos en 1ª, 4ª, 7ª, 10ª) Esto ofrece un resultado saturado y frío como introducción a la muerte, para volver a partir del segundo cuarteto al endecasílabo heroico tradicional (acentos en 2ª, 6ª, y 10ª) mucho más cálido e intuitivo. Así mismo vemos en los primeros versos de ambos cuartetos un paralelismo en sentido antitético (Algo en noviembre cayó... /.../ Alzó en noviembre el vuelo...) a nivel léxico, y para reforzar esta idea, todo el primer cuarteto usa semas relacionados con el descenso (cayó, baja, caída, último, declina) mientras que el segundo cuarteto se basa en semas relacionados con la ascensión (alzó, vuelo, halcón, aire, Dios, reinstaura). Al llegar al tercer cuarteto los semas de valor positivo y negativo se entremezclan (diablo, celestial, cocaína, sincero, humildad) para aliviar la tensión y resolver hacia los versos finales. Finalmente apunta con la referencia metaformal (apunta al poste izquierdo y alucina) a una reconfiguración del sentido del texto. Cierra nombrando al personaje (que Diego camine..) para resolver la elipsis por la cual el referente no debe ser nombrado.


Algo en noviembre cayó en argentina

baja en caída la flecha de un don

último toque de vida y pasión

sobre la cancha el balón se declina


alzó en noviembre el vuelo un gris halcón 

del aire que  soplaba en las Malvinas

o Dios que allí lo espera y determina:

-reinstáurame mi brazo; corazón.


diablo y viejo, perro que camina

con paso firme al arco celestial

hoteles, plata, alcohol o cocaína

ferozmente sincero en humildad


apunta al poste izquierdo y alucina:

que Diego camine hacia la verdad


Pedro Poitevin por su parte ofrece una aportación totalmente diferente y de gran dificultad técnica. Una décima para el dorsal número diez, una décima palindrómica.  En este texto se aprecia claramente que dentro de la limitación formal, si bien ha producido una acertada modificación en el estilo expresivo, ha sido capaz de mantener tanto la intencionalidad comunicativa como el sentido global creando un estilo muy característico y no carente de sorpresas de carácter sintáctico y semántico. A nivel formal lo más reseñable a consecuencia, en parte, de la construcción del palíndromo es la gran cantidad de aliteraciones y el efecto que éstas producen en la lectura en voz alta (no dar, amor, gol;  me dona. Mona  etc) Son así mismo casi constantes los encabalgamientos. En algunos versos se producen rotaciones lógicas/sintácticas que dotan al texto de un matiz barroco (lograba la musa, viva, no dar, amor, gol así) (Yo mi rol a birra sé, y Él a sol así sí me dona) Por último cabe mencionar los coloquialismos que aportan variedad léxica (birra en lugar de cerveza, o mona en lugar de bonita) y algunas sentencias de valor casi aforístico (a musa diva, vida suma)


Lograba la musa, viva,

no dar, amor, gol así.

Mano, mano de mi sí:

sal, o sale, y es arriba.

Lo rimo y a musa diva

vida suma. Yo mi rol

a birra sé, y Él a sol

así sí me dona. Mona

misa logró Maradona.

¡Viva su malabar-gol!

miércoles, 30 de diciembre de 2020

Eduardo Berti: "Un mal poema es el que hace lo mismo de siempre con las palabras"

 

Eduardo Berti

Segunda entrega de esta serie de entrevistas que hemos dado en llamar "Buena/mala poesía, según les poetas". En esta edición, Eduardo Berti ("narrador que a veces hace poesía" en sus propias palabras). ¿Definiciones claras, precisas e iluminadoras sobre estos temas que nos interesan sólo a nosotres? ¡Sólo en el Teclado Excéntrico, señore!

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- ¿Qué es un buen poema? 

- Algo que no querríamos ni podríamos resumir, algo que no querríamos ni podríamos decir de otra manera. O ya sería otro poema. Algo que nos revela algo, incluso algo que creíamos saber, sobre el lenguaje, el mundo o nosotros mismos, pero cuya revelación siempre tiene que ver con el lenguaje.

- ¿Qué es un mal poema? 

- Todo lo contrario de lo anterior.

- ¿Qué es un/a buen/a poeta? 

- Alguien que sabe sacudir las inercias y las convenciones en el mundo de las palabras. 

- ¿Qué es un/a mal/a poeta? 

- Alguien que no sabe ni puede ni quiere sacudir las inercias y las convenciones en el mundo de las palabras. 

- ¿Cuándo te gusta un poema? 

- Cuando hace arte (a veces música, a veces arte visual) con las palabras, cuando sorprende con ellas, cuando conmueve o desconcierta con ellas. 

- ¿Cuándo no te gusta un poema? 

- Cuando hace lo mismo de siempre con las palabras.

- ¿Estás satisfecho/a con el lugar que ocupa la poesía en el espacio cultural/ literario?

- Ni satisfecho ni insatisfecho porque no tengo ninguna expectativa al respecto.

- ¿Por qué?

- Porque mis expectativas pasan por otro lado... Por expectativas de lectura, no de repercusión en alguna clase de "espacio".

miércoles, 23 de diciembre de 2020

Luisa Futoransky: "Un buen poeta es el que camina conmigo, aunque nuestras búsquedas y realizaciones formales no sean las mismas".




    Luisa Futoransky
Convencidos de que las polémicas son como los topos (pueden afear el terreno pero dan cuenta de que que está vivo), en El Teclado Excéntrico empezamos una nueva serie de entrevistas a poetas, a los que los hacemos hablar de buena y mala poesía. En esta primera entrega, Luisa Furoransky.

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- ¿Qué es un buen poema?

 - Un buen poema o una buena foto, y lo mismo ocurre con una melodía o con un cuadro, son buenos cuando te quedan dentro, cuando entre el magma de estímulos que te ofrece el día te resultan referentes emocionales, nítidos, precisos. Puede tratarse de un par de líneas, inevitables, que te acompañen toda la vida. Podés servirte de ellas con mayor o menor intensidad en las distintas etapas de tu tránsito. 

- ¿O sea que es absolutamente individual? ¿Un buen poema es algo que me guste a mí? ¿No es posible considerar que haya poemas buenos que a mí no me gusten?

- Gustar, no gustar es tan relativo que no vale la pena ahondar por ese campo embarrado. Por supuesto que el buen poema puede no gustarte y sin embargo responder a innegables parámetros de excelencia.
  
- ¿Qué es un mal poema?

- El mal poema, la mala prosa son huecos, pomposos, un tejido de mala fabricación, que no resiste un par de lavados.

- ¿Qué es un buen/a poeta?

- Si bien sabemos que existen los poetas-rayo, los que se queman en un solo libro, una única iluminación, me atraen los que puedo seguirles la coherencia, los que me confortan en mis elecciones.

- Entiendo que te referís a que un/a buen/a poeta construye una poética propia a través de su obra. Pero, ¿cuál es la relación entre eso y “confortarte en tus elecciones”?

- Para decirlo simplemente son los que caminan conmigo, aunque nuestras búsquedas y realizaciones formales no sean las mismas. Por ejemplo nunca la emprendí con un soneto, por eso de libertad, escribo tu nombre pero cuando grandes de Lope de Verga a César Vallejo escriben sonetos, aplaudo.
 
- ¿Que es una mal/a poeta?

- Los que se te caen de las manos. Los pavorreales tienen buen mirar pero su voz es muy ingrata.

- ¿Puedo pedirte ejemplo? Muertos o muy famosos, así no dañamos a nadie :)

- Son los más, y espero que mañana aunque sea por algunas líneas, no me echen en esa olla tan grande, tan nutrida.

- ¿Cuándo te gusta un poema?

 - Cuando me habla a todos los sentidos pero sobre todo al sexto, que es el lenguaje del corazón.

 - ¿Cuándo no te gusta un poema?

- Cuando me aburre, cuando no estoy de acuerdo éticamente con el poeta. 

- ¿Qué implicaría eso, por ejemplo, con “Nuevo canto de amor a Estalingrado”? ¿En qué habría que acordar con la voz poética para apreciarlo?

- Neruda es grande y como con todo grande no es necesario comprarlo a libro cerrado. La historia se encarga de pasar el plumero.

- ¿Estás satisfecha a con el lugar que ocupa la poesía en el espacio cultural literario?

- No sé. Me parece que en el sitial ocupado por las artes, la poesía nunca tuvo un lugar de privilegio ni en el mercado ni en las necesidades culturales de la gente. Hay épocas en las que tienen un ejemplar de “poeta” entre su muestrario de celebridades. El que echa sombra sobre el resto. Es el vate. Y el resto, la nada libertaria en la que muchos, como yo, nos movemos.

- No te voy a preguntar quién ocuparía ese lugar de vate hoy… ¿Te gustaría que la situación que describís cambiase? Y si es así, ¿de qué manera?

- Soy fatalista o mejor dicho no creo que podamos hacer gran cosa para cambiar el lugar en el que la poesía está ubicada en nuestra lengua, en nuestro tiempo. Pero también soy empecinada y sigo, como siempre con mis versitos.

jueves, 29 de octubre de 2020

Poemas con excusa XI: Ontología en soneto


                                        

Hoy nos ponemos filosóficos,pues en esta entrega desglosaremos las nuevas aportaciones de Darío Steimberg y Raúl Lozano en forma de soneto y en las que a través de esta estrofa, se nos ofrecen reflexiones en torno al concepto de realidad desde diferentes perspectivas.

Empezamos con el texto de Steimberg: lo curioso en este soneto es que además de proponer una disyuntiva ontológica maneja en su tratamiento la paralipsis, pudiendo haber estado perfectamente en nuestra anterior entrada. En él se usa un registro complejo pero algo hipnótico haciendo uso del hipérbaton y la elipsis como en el tercer verso o el catorceavo. En cuanto al contenido se aprecia una disyuntiva entre realidad y apariencia: lo que funestamente se describe como realidad en los dos cuartetos se revela apariencia en los tercetos. Este recurso aunque ha sido algo muy recurrente en el barroco sigue imprimiendo un gran interés a nivel de creación literaria y su reapropiación supone sin duda un acierto. Otro recurso de interés se da en los dos primeros versos donde se sintetiza el contenido que se vendrá desarrollando en todo el soneto de forma precisa y lacónica  Soñé perturbaciones de escala planetaria / y a veces no moría ni un pájaro en la noche. Sin más dilación, atreveos a interpretaciones:


Soñé perturbaciones de escala planetaria

y a veces no moría ni un pájaro en la noche.

Nunca que lo esperaba pesqué un maldito broche

para mi anhelo negro de destrucción palmaria.


Quería estar presente en la debacle diaria

como quien ruega impuro que pase a troche y moche

con sus caballos viles el mismo diablo en coche

y nos arrolle a todos en forma lapidaria.


Ahora… ahora es tarde, no hay tráfico que mueva

la triste situación en que nos deja un grano

mínimo de existencia, absurdo de tan vano,


que damos y movemos oscuros en la nueva

noción de horror que vemos pegada a nuestra mano:

es la invención más vieja, la peste de longeva


En cuanto a la siguiente aportación, podemos apreciar una reflexión filosófica y estética en torno al concepto de posverdad. Parece apuntar al cuestionamiento moral de la aceptación de una falsa realidad desde la irracionalidad individual en detrimento de la verdad. Todo esto se da por medio del uso de unas imágenes muy concretas (segundo verso y septimo y octavo) que superpuestas al contenido, parecen dotar al texto de cierto balance fondo-forma:


Verdad es tu reacción a mis acciones

el miedo sobre carne de gallina

la rabia visceral, la adrenalina

ante la hostilidad de afirmaciones


Verdad soy yo subiéndome a la cima

del ojo de la red con los pezones

erguidos por el frío que supone

la soledad que el ego determina


[pos]

        verdad es que te estoy manipulando

        y tu me necesitas solo para

        tejer la realidad que estas tocando


[pos]

        verdad, te juro, mírame a la cara

        es ese perro trágico ladrando

        donde tu sombra tímida se ampara





sábado, 16 de mayo de 2020

Poemas con excusa X: poemas paralípticos 2 (decasílabos)

La paralipsis es un ejemplo de figura oblicua

Porque lo único arrítmico en este blog es la frecuencia de publicación, los "Poemas con excusa" versificados atacan de nuevo, continuando con los poemas paralípticos. La paralipsis, recordemos, es esa
[...] figura retórica, englobada dentro de las figuras oblicuas, que consiste en declarar que se omite o pasa por alto algo, cuando de hecho se aprovecha la ocasión para llamar la atención sobre ello.
Y, dado que por primera vez en la historia la casi totalidad de la humanidad tiene una sola cosa en la cabeza (y la misma), nos permitimos no aclarar a qué situación inédita nos referimos sin nombrarlo (ejem).

Luego de los sonetos en alejandrinos del posteo anterior, Oscar Steimberg y Federico Reggiani toman la posta para continuar con la misma forma poética pero con versos decasílabos. Poco frecuente en castellano, ese tipo de verso tenga probablemente su exponente más conocido en la "Rima VII" de Bécquer. Ambos títulos, que respetan ese metro, coquetean con la autorreferencia. Así, el de Steimberg remite al carácter paralíptico de la consigna, mientras que el de Reggiani se refiere a lo acompasado de la forma métrica elegida.

Con respecto al vocabulario, el soneto de Steimberg juega con un léxico arcaico, burlándose de su propia elección de una forma métrica antigua. En el poema de Reggiani, por su parte, lo arcaizante se manifiesta en la inclusión de referencias mitológicas y bíblicas, que se mechan anacrónica y voluntariamente con elementos más contemporáneos o directamente actuales.

Pero no me crean, compruébenlo:

Decasílabo sin titular (Oscar Steimberg)

En la calle un pasear cuidadoso
y en los ojos la amable fatiga
con que se halla un andar que no diga
que se busca un salir azaroso

domingo, 26 de abril de 2020

Poemas con excusa X: poemas paralípticos 1 (alejandrinos)


Fuente de la imagen

Los Poemas con Excusa llegan a su consigna número 10, con un entusiasmo sin duda digno de mejores causas. Y entonces, haciendo del defecto virtud y sumándole un toque snob al oportunismo, se suben a la obvia ola temática actual para hablar de lo que todos hablan... sin nombarlo.

Empezamos, entonces, esta entrega dedicada a los poemas paralípticos versificados con sendos sonetos en alejandrinos de Alejo Steimberg y Raúl Lozano Palazón, que justifican la omisión ostentosa de maneras diferentes. En el soneto de Steimberg, la elipsis nominal es explicada con provocación teatral a través de la estética ("todo menos  el virus de escribir aburrido"). El de Lozano Palazón, por su lado, recurre a un solipsismo cósmico-literario. En ambos casos, el exceso funge de excusa para poner con entusiasmo el foco en lo formal, ya sea a través de la obsesión por la rima abstrusa (Steimberg), ya resaltando aliteraciones, homofonías y espacios rítmicos (Lozano Palazón). 

Pero basta de palabras, al menos en prosa: ahora los versos, que para eso vino. Poemas con Excusa: la manera más vintage perder el tiempo (de nada, qué les vamos a cobrar...).

***

jueves, 9 de abril de 2020

Poemas con excusa IX: más endecasílabos encontrados (4)

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Cuarta parte de esta novena entrega de los Poemas con Excusa intitulada "Más endecasílabos encontrados", con la incorporación de Raúl Lozano Palazón a la nómina de poetas participantes en este juego poético. En un diálogo interesante con el posteo anterior, en el que Darío Steimberg utilizaba las particularidades de la pronunciación hispanoamericana para logar rimas consonantes, Lozano Palazón hace lo propio con la variante peninsular para la métrica. Específicamente, la costumbre española de pronunciar "liana" con un hiato permite respetar el carácter endecasílabo del verso. A nivel temático-estilístico, mientras los poemas anteriores se inclinaban por declinar el verso disparador apelando a la filosofía, el costumbrismo, la política, el romanticismo y el nonsense, este último soneto apela a lo cósmico (y sí, todo para dejar sin argumentos a quienes afirman que no se puede escribir más sin métrica y rima).

Pero basta de prólogos y lean el soneto (no nos van a decir que no tienen tiempo, vamos; la última temporada de [PONER NOMBRE DE SERIE AQUÍ] la pueden bingewatchear luego).

Buena lectura (y buen surf en el caos, faltaba más).

***
Azar no es arrojar una moneda
(Raúl Lozano Palazón)

sábado, 21 de marzo de 2020

Poemas con excusa IX: más endecasílabos encontrados (3)



¿Qué se puede hacer salvo ver películas? ¡Escribir poemas con excusa, por supuesto! Que regresan en estos tiempos de cuarentena global, aprovechando el público cautivo [agregar risa diabólica aquí], con un último posteo de los endecasílabos encontrados. Darío Steimberg declina el verso disparador en diferentes versiones que juegan con la homofonía de los fonemas s/z fuera de la variante peninsular. El soneto evoluciona en una progresión que se aleja de Quevedo para acercarse al John Lennon de I am the Walrus. Las palabras usadas se deconstruyen para explorar las diferentes posibilidades semánticas de sus partes, todo dentro de la fonética hispanoamericana y construyendo una cinta de Moebius de sentido y forma.

¿Poemas con métrica y rima que son más que una polvrienta repetición de formas? Sólo en El Teclado Excéntrico, señore.

Azares y monedas (Darío Steimberg)

lunes, 11 de noviembre de 2019

Poemas con excusa IX: más endecasílabos encontrados (2)


Segunda parte de estos nuevos endecasílabos encontrados a partir de un fragmento de "Suertes" de Jorge Boccanera. En esta entrada, José Luis Mejía, que se suma a los Poemas con excusa, y Oscar Steimberg adoptan abordajes bien diferentes de la consigna. El soneto del primero juega a revestir un ethos romántico en una estructura de dos cuartetos y dos tercetos con rima abba-abba-cdc-dcd. El de Steimberg, por su lado, se divierte desplegando una enérgica tonalidad política y una rima abba-baab-ccd-cdd. Pero basta de prosa y vamos a los versos, empezando por el de la consigna:
Azar no es arrojar una moneda
Y sin más, los sonetos.

sábado, 2 de noviembre de 2019

Poemas con excusa IX: más endecasílabos encontrados (1)


Los "Poemas con excusa" atacan de nuevo, esta vez con una consigna vintage: endecasílabos encontrados. Tal y como en la primera entrega del juego, se trata de poemas con métrica y rima (mayormente sonetos) construidos a partir de un endecasílabo encontrado, en este caso en un fragmento del poema "Suertes" de Jorge Boccanera: "Azar no es arrojar una moneda".

Empezamos entonces este primer posteo de la serie con sendos sonetos de nuestra nueva incorporación, el historietista y sonetista Rodrigo Terranova, y Alejo Steimberg. Como "de todo laberinto se sale por arriba", el primero sortea el escollo del requisito incluyendo el fragmento como cita, contrastando así el aspecto filosófico de la frase y referencias a Dios y a Marx con un contexto de lo más mundano y un registro coloquial. El segundo, en lugar de definir el concepto tomado, lo usa como excusa para fustigar a quienes temen al azar más que a nada y hacen lo que sea para negar su existencia. En ambos casos, los sonetos se alejan de la temática esperada y toman para el lado que en este espacio más nos gusta: el de los tomates. 

Y ahora sin más, mientras les damos tiempo a los otros participantes, los sonetos.

1. (Rodrigo Terranova)

Los versos que copié en un Kapelusz
le dije (monté guardia en su vereda):
"Azar no es arrojar una moneda
al aire ni esperar su cara o cruz".

jueves, 26 de septiembre de 2019

Poemas con excusa VIII: metadécimas y metasonetos (4)

Otra versión de Ouroboros

Décimas doctrinales
(Alejo Steimberg)

Hoy por hoy quien versifica
suele hacerlo mal y pronto:
se arriesga a pasar por tonto
mostrando qué mal se aplica,
o bien le escribe a una chica
(o  un tipo, no hay diferencia)
aburriendo con su ciencia
polvorienta y repetida.
Siempre sangra por la herida
de escribir sin exigencia.

martes, 17 de septiembre de 2019

Poemas con excusa VIII: metadécimas y metasonetos (3)

Otra versión de Ouroboros.

Manifiesto del sonetista kantiano 
(Darío Steimberg)

Es fácil criticar un mal soneto
por antiguo, por vano, por pedante.
Menos lo es encontrar en su mutante
tenaz intensidad lo que hay de neto

jueves, 29 de agosto de 2019

Poemas con excusa VIII: metadécimas y metasonetos (2)

Otra versión de Ouroboros

Continuamos con esta octava edición de los poemas con excusa, dedicada a poemas con métrica y rima que reflexionan sobre la forma que practican (específicamente, soneto o décima). En esta entrega, un elegante metasoneto de Oscar Steimberg, quien nos construye un flor de pedigree estableciendo el celebérrimo «Un soneto me manda a hacer Violante»  de Lope de Vega como ilustre ancestro de una familia  de poemas metanuméricos/ metaformales. Las décimas de nuestro colega Reggianni en el posteo anterior (así como el propio soneto) entran entonces en esa serie.

La inclusión de la rima asonante en la primera estrofa de tres versos se hace por medio de una captatio benevolentia con mucho gracejo, para terminar con un último terceto en el que, como en el soneto de Lope, el cumplimiento de las reglas formales de la forma poética elegida es condición suficiente para la producción literaria. Tomando una posición que probablemente Kant no desaprobaría, la elección de los propios límites (o de la propia cárcel) aparece como la única libertad realmente posible. Y ahora, sin más, el soneto.

Soneto (calmamente) reivindicativo (O. S.)

viernes, 16 de agosto de 2019

Poemas con excusa VIII: metadécimas y metasonetos (1)

Ouroboros, la serpiente que se muerde la cola

Nueva edición de los poemas con excusa, que tienen esta vez como disparador a «Mis versos», de Salvadora Medina Onrubia (y a su lectura en Total interferencia, el imperdible programa radial de Pedro Rosemblat y Gabriela Borrelli). En dicho poema, la poeta y anarquista (y poeta anarquista) arregla sus cuentas con la poesía con métrica y rima. Podría pensarse que un tal programa está en total oposición  con lo que hacemos aquí, pero no realmente: la oposición de la voz poética a la poesía «clásica» debe ser vista en su contexto histórico y artístico como parte de un combate contra el orden establecido. La lucha es contra una automatización de la forma. La voz poética dice «yo sé versificar pero elijo no hacerlo», y eso constituye una elección estética, además de política. Se trata de ensanchar la expresión literaria. En un contexto como el actual, en el que la versificación se aprende y se practica cada vez menos, combatir la poesía rimada no tendría nada de revulsivo. Bien por el contrario, es practicar pura y exclusivamente la poesía libre por simple desconocimiento de otras forma lo que resulta reductor.

Volviendo al poema de Medina Onrubia, su interés radica en que la voz poética no se limita a declamar su programa, sino que lo apoya a través de la escritura misma. Los juegos con el ritmo y la rima prueban la afirmación del enunciador de que si deja de lado las reglas de la versificación no es por desconocerlas, lo cual le da legitimidad a su posición. Por otro lado, como dijimos más arriba,  el poema no puede, y no debe, tomarse como si hubiera sido escrito hoy, ya que declararle la guerra a la versificación carecería de todo poder de subversión. En cambio, lo que sí puede resultar inspirador y de total actualidad es el hecho de establecer un diálogo con tal o cual forma poética desde adentro de esa forma poética.

Sin más preámbulo, entonces, esta nueva edición de  los poemas con excusa, dedicada a los metasonetos y las metadécimas, ya sea críticos y reivindicativos. Empezamos con unas décimas metadecimales (sí, sí, existe)  de Federico Reggiani.

domingo, 9 de junio de 2019

Poemas con excusa VII: sonetos políticos y esdrújulos (yapa)

Los Poemas con excusa se extienden, cual peligrosa mancha de aceite, en la mente de sus lectores. Tanto es así que José Luis Calabrese nos gratifica sumándose con un soneto político y esdrújulo de su autoría. Bienvenido, José Luis. No sabemos muy bien si felicitarlo o recordarle que sus padres le recomendaban no juntarse con gente rara. Ya nos decidiremos. Mientras tanto, el soneto:

El péndulo político

domingo, 2 de junio de 2019

Poemas con excusa VII: sonetos políticos y esdrújulos


Nueva edición del juego poético nacido en La Internacional de Poesía Expatriada. Esta vez, nuestros maníacos de la versificación, a tono con el clima electoral en Argentina pero también en otras partes, le ofrecen al (¿sufrido?) público lector sonetos políticos y esdrújulos. Peléese, acuerde, ríase, enójese, diviértase con ellos. Creemos que tienen, como mínimo, una virtud, común a toda las formas con estructuras fijas: la restricción formal obliga a disciplinar el "contenido", a una toma de distancia para poder observarlo y así adaptarlo a la forma. Y tomar distancia de lo que uno dice o quiere decir para lograr así que el "qué" y el "cómo" sean un todo indivisible siempre es bueno. En política y en todo lo demás. Y, sin más trámite, nuestros sonetopolemistas (¿?), por orden de aparición: 1) Alejo Steimberg, 2) Federico Reggiani, 3) Oscar Steimberg y 4) Darío Steimberg.

1) Dinámica centrípeta

Yo veo una dinámica centrípeta
focalizada en el PJ orgánico.
Me importa un cuerno si es amor o pánico
o que al ungido acusen de heredípeta.