Primero hay que tener en claro que estamos hablando de dos dimensiones diferentes: 1) la personería gremial de la CTA como confederación nacional de sindicatos o asociación de tercer grado, esto es, a la par de la CGT y 2) la personería gremial—o lo que es lo mismo—el monopolio de representación a nivel de la planta o establecimiento que habilita a negociar colectivamente y a manejar la obra social (...).El post plantea también un escenario evolutivo, con cambios progresivos hacia una mayor "liberalización", siempre teniendo en cuenta la existencia de reconocimiento por parte de las bases. Un análisis sólido, una propuesta concreta. La mejor conclusión, el comentario de Mendieta: ¡Tomada! ¡Teléfono!
Aquí un punto central: otorgar el punto 2, así sin mas, significa nada mas y nada menos que la guerra. Y es guerra para el gobierno contra su principal base coalicional en el plano de los actores económicos desde 2003: los sindicatos de la CGT (...).
Entonces hoy al gobierno yo le diría lo siguiente: avanzar y otorgar la personería a la CTA como asociación de tercer grado o confederación, pero manteniendo el sindicato único a nivel de planta (...).
Muchos líderes de la CGT sabrán que federaciones locales o sindicatos podrían migrar a una CTA ahora reconocida estatalmente y así pondrán mas cuidado en lo que hacen y en lo que pasa debajo. Una CTA reconocida, con mas legitimidad para reclutar legalmente más sindicatos y fondos va a salir fortalecida. Al mismo tiempo preservás el sindicato único al nivel de planta, protegés la negociación colectiva agregada, los convenios de rama y prevenís mayor atomización (...).
En el difícil equilibrio hay que tener en cuenta que las amenazas acechan tanto desde el barrionuevismo y los gordos, como desde el víctordegenarismo extremo.
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