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lunes, 19 de noviembre de 2007

Los banqueros anarquistas de la vida misma


Resulta que yo iba empezar este post de la siguiente manera:

"Cuando El banquero anarquista comienza, el narrador se encuentra cenando con un amigo, exitoso banquero, gran comerciante y, justo es decirlo, acaparador, y se ha quedado sin charla. Para remediarlo, se le ocurre mencionarle a su amigo que le han comentado que ha sido anarquista, a lo que éste responde que no sólo ha sido sino que lo es todavía. Lo que sigue es la larga explicación del banquero, mechada por las preguntas y comentarios del narrador.

Yo no sabía, hasta dar con esta obra, que Pessoa había escrito narrativa (se trata del único relato publicado durante su vida). Pero tampoco sabía del interés de Pessoa por el anarquismo, interés que se hace evidente en el conocimiento del tema del que hace gala [...]"

Yo me proponía ilustrar cómo la narración de Pessoa se puede utilizar como base para analizar o explicar la teoría anarquista (pavada de libro de texto). Pero una búsqueda en la Web me distrajo de mi propósito original, específicamente el artículo "Fernando Pessoa, anarcocapitalista", encontrado en el sitio del Instituto Juan de Mariana , cuya descripción reza "institución independiente dedicada a la investigación de los asuntos públicos bajo una óptica neoliberal" (más claro, échale H2O). Dicho artículo está basado en un análisis de las ideas económicas de Pessoa que me apresuré a leer. Voy a ahorrarles el fárrago a los lectores: la sorprendente particularidad de ambos "análisis" es que toman el texto de Pessoa ¡literalmente! Sí, sí y sí: los autores dan por sentado que Pessoa se identifica con el banquero (y minga de sátira, como media humanidad y hasta el mismo autor se han empeñado en afirmar).

Ante semejante ejemplo de mala lectura, uno no puede no preguntarse si se trata del colmo de la estulticia o de una mala fe de proporciones descomunales; difícil sacar conclusiones definitivas, y lo más probable es que ni siquiera tenga importancia. Pero vamos, che; hasta a mí se me pueden ocurrir maneras de defender el ultraliberalismo (jua) sin tener que recurrir a argumentaciones tan falaciosas y páteticas. Pero bueno, no hay que ser malvados; dejemos tranquilos a estos pobres hombres, que han encontrado en el personaje de Pessoa un modelo a seguir.

PS: El texto que me proponía escribir, para otro post.