lunes, 16 de julio de 2018

Poemas con excusa VI: sagas en décimas

Primera edición en un tomo de la novela de Tolkien
¿Cansado de devorar páginas y páginas para poder brillar en reuniones mundanas, salas de espera y velorios aburridos? ¡Pare de sufrir! El nuevo Departamento de Servicios para Snobs Apurados o con Fiaca del Teclado Excéntrico ofrece ahora sagas y ciclos literarios resumidos en cómodas décimas para el bolsillo de la dama o la cartera del caballero. ¡No deje de aprovechar esta oportunidad de lucirse sin costo alguno! Luego de los aplausos y whiskys gratis que el recitado le depare sólo dedique un agradecimiento silencioso a nuestros abnegados obreros de la pluma que, por orden de aparición de los poemas, son: 1) Darío Steimberg, 2) Oscar Steimberg, 3) Alejo Steimberg y 4) Federico Reggiani. Y ahora, sin más preámbulo, las décimas para que las memorice. Y no se olvide: ¡El Teclado Excéntrico cumple Y dignifica, todo en uno!

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1) La trilogía absurda de Samuel o la saga incomprensible (i)  
Chupar piedras no es exceso,
buscar la madre es confuso,
mentir lluvias no es abuso,
más aún si falla el seso.
Yacer desnudo es un peso
que impone la institución
y una sopa de excursión
es la última demora:
¿Dónde ahora? ¿Cuándo ahora?
Y así hasta la extremaunción.

2) ¿El fin de los grandes relatos? (ii)
Calla la brisa su arrullo,
pierde la noche su anhelo,
confiesa el mirlo que el cielo
nunca lo quiso hacer suyo.
Un malestar subterráneo
desgarra a todo lector,
porque en las sagas de amor
el dolor contemporáneo
busca intervalos sin fin:
el presente es parlanchín. 

3) El Señor de los Anillos 
Cuando le enganchan la noria
del anillo poderoso
en lugar de hacerse el oso
el petiso de la historia
apechuga y es su gloria
soportar firme su yugo,
pues sabe sacarle el jugo
a las situaciones graves:
se manda y quema las naves
diciéndose "yo no arrugo". 
Unos cuantos compañeros
lo siguen al corajudo
y juntos forman un rudo
grupo de audaces guerreros
que no hacen como los teros
y avanzan al descubierto,
pues no le temen a un cierto
sino de muerte violenta,
ya sea rápida o lenta,
en cuevas o a cielo abierto. 
Pero lo bueno no dura:
se suman a la ordalía
de esta heroica compañía
mucho cansancio y usura.
No es herida que se cura
sola la de una pelea
cuando lo que se desea
es conseguir el poder,
pues así se pone a arder
la pasión como una tea. 
Nueve dedos en las manos
le quedarán al final.
Un hobbit, aun especial,
se parece a los humanos,
pues como primos hermanos
nuestra semejanza es mucha.
Lo sabrá si nos escucha
pelear con nosotros mismos
y caer en los abismos
de tan desgraciada lucha. 
Mas con sorpresa suprema
y estando todo perdido
un solo dedo mordido
terminó con el problema.
Quien no era más que un emblema
de bajeza decadente
sin ser realmente consciente
de lo que estaba logrando
destruyó el mal más nefando
de un simple golpe de diente. 

4) En busca del tiempo perdido
Vengo como un alma en pena
que da vueltas en la noria
a contarles la memoria
que trajo la magdalena.
Toda una vida serena
dedicada a perder tiempo
se terminó en el momento
que Marcel un té con leche
ensopó, y no se sospeche
de tal entretenimiento.
Regresó desde el pasado
cada gesto de su abuela.
La penosa duermevela
en que sintió, abandonado,
(y su destino anunciado
como una muchacha en flor),
que había perdido el calor
del beso de su mamá.
que esperó como el maná
de los celos y el amor
Y como un café concert
en la represa de Asuán
por el camino de Swann
la vio jugar a Gilberte
Y lo conoció a Robert
de Saint Loup, el agraciado
y también, enamorado,
de Albertine, la fugitiva,
sufrió la condena altiva
del tiempo recuperado
***
 (i) Décima espinela, que tiene la forma estrófica abbaaccddc.

(ii) Décima de forma estrófica singular, abbacddcee; 

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