sábado, 30 de abril de 2022

Estrofas en peligro de extinción III: el triolet, rondel y la poesía francesa medieval con estribillos.

Dentro de las diferentes formas poéticas que hoy predominan es muy extraño encontrar uso de estribillos. Da la impresión de que, en la medida en que la poesía y la letrística de canciones musicales se iban separando para reclamar espacios propios (a partir del siglo XV), cada una seleccionó y potenció ciertos rasgos en esa especie de camino hacia la especialización. Es por eso que no es en absoluto de extrañar haber llegado a un estado en el cual, no solo la repetición de versos, sino la rítmica misma y el compás hayan podido desaparecer, o como mínimo haber retrocedido hasta quedarse muy por detrás de las formas anisosilábicas. 



El uso de estribillos fue muy común durante toda la edad media como ya vimos en otros ejemplos como el del zéjel. Se dio especialmente en la poesía de carácter breve y más lírico como el villancico y la letrilla donde la narratividad es menos acusada, aquella poesía que nació de la mano de la música y los instrumentos. No lo encontramos en formas versales como el romance y las poemas épicos, o al menos, es menos frecuente y no forma parte de la estructura de los mismos.

El rondel fue una de las primeras de estas manifestaciones y constaba de trece versos octosílabos en la siguiente distribución de tres estrofas:

a'-b'-a-b    a-b-a'-b'    a-b-a-b-(b'/a')


Le temps a laissié son manteau

De vent, de froidure et de pluye

Et s’est vestu de brouderie

De soleil luyant, cler et beau


Il n’y a beste, ne oyseau

Qu’en son jargon ne chant ou crie:

Le temps a laissié son manteau

De vent, de froidure et de pluye.


Riviere, fontaine et ruisseau

Portent, en livrée jolie,

Gouttes d’argent et d’orfaverie,

Chascun s’abille de nouveau.

Le temps a laissié son manteau.

Algo bastante característico es que para un tipo de versificación consonante con una longitud de trece versos solo se usen dos rimas, pero si observamos con más atención, vemos que la dificultad no es tal, pues muchas de ellas se repiten en los estribillos (letras marcadas con ' ). Aun siendo una forma medieval recibió un particular renacimiento por parte de los poetas simbolistas del XIX, como Tristan Corbiere, Mallarmé o Theodore de Banville introduciendo variaciones y cierta experimentación comedida. Análogamente en el ámbito hispánico fue Medardo Angel Silva como buen escritor finisecular, quien hizo interesantes variaciones, tomando un soneto de trece versos y, en lugar de repetir los versos para crear estribillos repetir solo la palabra final. 

Bailas: grácil y fino, sobre la alfombra,

tu cuerpo adolescente rápido rueda;

y el alma siente anhelos de ser tu sombra

para morir besando tu pie de seda.


Lo rojo de tu veste la muerte incita

y el beso que en tus labios suspenso queda

roba el aire oloroso que fresco agita

tu cabello ondulante de nardo y seda...


Mi espíritu doliente sigue los trazos

de tu planta que un albo lirio remeda

tus mejillas enciende sus rojos rasos

y el corazón quisiera ser mil pedazos

para que lo triture tu pie de seda!


El triolet es una forma estrechamente relacionada con el rondeau , el rondel y el rondelet , otras formas  que se basan en la repetición y la rima. Parece haber tenido su origen en la zona Picardía . Los primeros ejemplos escritos son de finales del siglo XIII. Su estructura más común consiste en lo siguiente:

a'-b'-b-a'   a-b-a'-b'

Al igual que las formas anteriores se solía dar en octosílabo, ya que parece una evolución misma de estas. Dentro de las formas medievales con estribillos, el triolet ha sido la forma con más representación fuera de su contexto de origen. Entre todas ellas, la relativa supervivencia del triolet probablemente se deba a que la repetición de versos es mucho más marcada que en el rondel o el rondeau, de forma que los versos que se repiten, más que suponer un estribillo o un elemento que refuerza la musicalidad, supondrían la base misma y la estructura del poema, pues vemos que, para ocho versos, cinco de ellos son repetidos. Esto es algo tremendamente disrruptivo en cuanto a estructuración formal, pues nos aleja del resto de formas en sus fundamentos mismos. A este hecho hay que sumarle la brevedad, tan solo ocho versos de arte menor, algo que compositivamente lo sitúa, salvando las distancias, en la línea de formas breves de carácter minimalistas como el haiku tan populares en los últimos cincuenta años. Aquí un ejemplo de Manuel González Prada, seguramente el más conocido en lengua española:

Algo me dicen tus ojos;

Más lo que dicen no sé.

Entre misterio y sonrojos,

Algo me dicen tus ojos.


¿Vibran desdenes y enojos,

O hablan de amor y de fe?

Algo me dicen tus ojos;

Más lo que dicen no sé.

Si bien estos son dos ejemplos de la lírica medieval francesa con estribillo la lista de formas es interminable y ha sido un recurso muy poco explotado en lengua española por habernos centrado excesivamente en nuestra propia tradición. Entre las restantes encontraríamos el rondeau, el virelai, el lai, el árbol bifurcado. No vamos a entrar en estos porque son básicamente variaciones unos de otros con diferentes esquemas de repetición, pero más abajo dejaré una serie de tablas con las diferencias entre ellos. Todo esta tema podría hacerse incluso más complejo si tenemos en cuenta que dentro de cada uno había variaciones o autores que introducían cambios en los mismos, pero como siempre decimos en este blog todo lo que se ofrece aquí son herramientas que vosotros mismos podéis usar, hacer y deshacer a vuestro antojo así que no dejéis de improvisar con el material base que se ofrece.






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