viernes, 17 de octubre de 2014

El paisano global (huellas bonaerenses, porteñas y belgas)


La huella, nos dice el letrado vasco Walter Ikipedia, es una danza folclórica argentina característica de la música surera. Como género musical, continúa, uno de sus cultores más populares fue Argentino Luna. Yo no conocía los detalles. Lo que sí sabía es que Alejandro Dolina, en La venganza será terrible, suele improvisarlas, en general rimando sobre ciudades o pueblos que le proponen los oyentes/ espectadores (el programa es con público presente).

Las formas fijas tienen un encanto al que no es ajeno su carácter en muchos casos humilde. Quien las practica acepta crear en un espacio limitado, que al mismo tiempo lo protege. La copla, la huella y hasta el soneto, que tan buena fama tiene, le dicen al que escribe "podés hacer esto, esto y esto; las reglas ("La letra presenta la copla de seguidilla o de pie quebrado: 7 a 5 b 7 c 5 b") son esas, ahora jugá".

Dolina juega. Acá vamos nosotros:

Quien recuerde las clases de música de la escuela primaria de hace algunas décadas recordará que mozas, niñas bonitas, muchachos, baile y romance (con suerte o no) solían ser elementos recurrentes en las letras de las composiciones folclóricas que se enseñaban. Así que podemos jugar al tradicionalista y escribir, por ejemplo (siguiendo la -ejem- huella de Dolina en la temática urbana/ geográfica):
A la huella, a la huella
de San Fernando
a una moza preciosa
yo ando buscando.
A la huella, a la huella,
soy de Belgrano
donde bailan las mozas
y sus hermanos. 
A la huella, a la huella
yo soy de Lieja
no me quiso la joven
menos la vieja.
A la huella, a la huella
yo soy de Amberes
y tu niña bonita
¿de dónde eres?
Volviendo a Dolina, esa especie de "Juego de la huella" que entabla con su público tiene en común con esa otra forma de poesía popular improvisada que es la payada el desafío en la búsqueda de la rima, Preferentemente consonante, pero la dificultad de la rima perdona la asonancia (y la referencia metapoética), decimos nosotros:
A la huella, a la huella
de San Isidro
no será consonante
pero leo libros.
La rima complicada puede llegar a justificar también la licencia métrica de alargar una sílaba:
A la huella, a la huella
yo soy de Mons
donde nadie conoce
a la Norma Pons.
Si, al contrario, la rima es fácil, el versificador podrá compensar con algún alarde enciclopédico:
A la huella, a la huella
yo soy de Gante
donde del jazz en vivo
somos amantes. 
Pero excepciones, decíamos, sólo en casos difíciles. Si no, a consonar se ha dicho:
A la huella, a la huella
de La Matanza
si no tengo trineo
yo uso la panza.
A la huella, a la huella
de Avellaneda:
el que viene de paso
siempre se queda.
A la huella, a la huella
yo soy porteño
aunque no tenga ideas
le pongo empeño.
A la huella, a la huella
de San Cristóbal:
somos malos en vóley,
buenos en fóbal.
El absurdo o nonsense y la oposición entre conceptos contrarios son algunas de las posibilidades del recurso cómico en este tipo de rimas cortas (pensar, por ejemplo, en los versos inspirados de los limericks ingleses de María Elena Walsh en Zoo Loco). Y así:
A la huella, a la huella
de Balvanera
donde es bravo el cuzquito,
mansa es la fiera.
 A la huella, a la huella
soy de Palermo
donde el agua se lleva
dentro del termo.
A la huella, a la huella
de Recoleta
donde pasan las monjas
en bicicleta.
A la huella, a la huella
soy de Devoto
donde es pobre el magnate
y es rico el croto.
A la huella, a la huella
soy de Barracas
donde trotan los peces
nadan las vacas.
A la huella, a la huella,
de Mataderos
donde para mentir
somos muy sinceros. 
A la huella, a la huella
en Vicente López
llaman "gato" a los gatos
y al perro "rope".
Asimismo, y es un recurso conocido para el oyente de Dolina, se puede jugar con ir enlazando con algo ya dicho:
A la huella, a la huella,
soy de Berisso
donde se usan las patas
cerca del piso.
A la huella, a la huella,
soy de La Plata,
donde usamos el piso
bajo las patas.
Un vicio. Y terminamos con algunas más de Bélgica:
A la huella, a la huella
soy de Bruselas
si yo muerdo con fuerza
es con las muelas.
A la huella, a la huella
soy de Lovaina
donde llueve seguido
mas luego amaina.
A la huella, a la huella
soy de Namur
que no queda en el Norte
si no en el Sur.
A la huella, a la huella
de las Ardenas
al bajar la colina
pierdo las penas.
¿Llegó hasta acá? Es amor lo que siente por mí (o por la rima fácil, no sé que es peor). Como sea, se agradece.

PS: coda para los pagos del amigo Sudakia (el concreto y el virtual):
A la huella, a la huella
de Villa Elisa,
donde ríen de pena
 y lloran de risa.
 A la huella, en Sudakia
somos sudakos,
y nos mentan con miedo
hasta los cosacos.

15 comentarios:

  1. I can't stop:

    A la huella, a la huella,
    soy del Abasto.
    Yo me como a la vaca,
    la vaca el pasto.

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  2. Genial Comandante. Llegué hasta el final. Menos mal, porque si no me perdía la parte donde soy mentau.
    Ya lo dijo Ernesto Esteban Etchenique:
    "Por donde pasé dejé huella, después pavimentaron"

    Abrazo.

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  3. :) Sabe que le mandé el post por mail desde acá, pero tengo mis dudas sobre la efectividad de ese servicio de Blogger.... Y ahora le agrego otra huella sobre sus pagos :).

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  4. pero cómo, llegué hasta el final y ni una huella con Floresta (y con la facilidad que tiene para rimar grosero!). Exigo la mía misma barrial.

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  5. Cómo no, pero ante todo la elegancia:

    A la huella, a la huella,
    los de Floresta
    siempre quieren dormir
    con la ropa puesta.

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  6. ahora sí! y tan descriptiva de la realidad barrial!!

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  7. El servicio de mensajes de blogger anda joya :)

    Si Comandante: con los cosacos y el zarismo todo mal. Los sudakos asustamos hasta los stalnistas.
    Aunque últimamente los sentimiento que despertamos seguido son desconcierto, estupor y risa.
    Abrazo grande.

    PD: en otro programa, uno que estaba con Castello, creo que en Radio El Mundo, Dolina improvisaba marchas. La audiencia pedía y el concedía.
    Lo llamé para pedirle la marcha del antropólogo.
    Estuvo derrapando un rato hasta que renunció.
    Llamativo el Grone: le huye a los indios y a los antropólogos.
    La rima es cosa e mandinga.

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  8. Pero si es facilísimo, al menos para el estribillo. Alcanza con plagiar el himno de los gastronómicos, reemplazando a Perón y Evita:

    "Antropólogos, antropólogos,
    Marvin Harris nos tira consignas,
    Levi Strauss el aliento capaz".

    Todo el mundo tiene un mal día :).

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  9. Qué raro y bueno lo que estás haciendo (no creo que haya terminado) con la huella y caminos vecinos! Justo ayer estuve hablando de folklore en un seminario y cuando retome el tema lo voy a afirmar con esas retomas. Yo andaba por la definición de Jakobson: "hay folklore cuando se ha ejercido la censura preventiva de la comunidad" y decía que, claro, es también un reconocimiento del juego con los límites que el folklore te obliga a empezar en cada momento. Pero para jugar con los límites hay que conocerlos... Esas cuartetitas reconocen no sólo límites formales sino también de tema, de tono... y sin embargo el juego los hace bailar en el aire todo el tiempo, desde la serie y el ¡respetuoso! comentario y la ¡generosa! insistencia en el recomenzar.

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  10. OS: Muchas gracias. Siempre es un gusto ser bien leído, y mis comentaristas son un lujo.

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  11. Ayjuna, a ver si me sale:
    A la huella a la huella,
    los de Entre Ríos,
    no perdonamos jamás
    los mates fríos.
    A la huella a la huella
    soy de Misiones,
    acá el que tiene, saca,
    y el que no, se pone.
    A la huella a la huella,
    soy de Formosa,
    donde el sol te quema,
    y el agua moja.
    A la huella a la huella,
    estoy de Salta,
    con los pies en la tierra,
    y la frente alta.
    A la huella a la huella,
    Soy de Corrientes,
    donde tiran pan
    a los sin dientes.


    PD: sí, son horribles, pero que quiere, soy menos criolla que Halloween (mea culpa).
    PD2: pero he dado muchos tumbos, estuve en todas las provincias mencionadas.

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  12. A la huella a la huella,
    yo soy de Gante
    donde no hay ni un enano
    ni un elefante.

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  13. ¡Qué grandes mis comentaristas huelleros!

    Primero Iris: buenísimo ir a por las huellas provincianas. ¡No son nada horribles!, o en todo caso tan horribles como las mías :). Me permito un par de correcciones para que entren en el modelo silábico 7-5-7-5.

    A la huella a la huella,
    los de Entre Ríos,
    no aceptamos jamás
    los mates fríos.

    A la huella a la huella
    soy de Misiones,
    acá el que tiene, saca,
    y el que no, pone.

    Perfectas las de Formosa y Salta.

    A la huella a la huella,
    Soy de Corrientes,
    donde les tiran pan
    a los sin dientes.

    Mordi: jaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa. Arteartearte.

    Después hago un post con las huellas de ambos.

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  14. A la huella a la huella
    yo soy de Tigre
    de donde naide entiende
    que uno emigre

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  15. Jajaja. Te van a llamar para la promo del municipio, Jan.

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