miércoles, 6 de febrero de 2013

Sobre cuándo se justifica aterrorizar niños pequeños y la empatía como esencia de lo humano (actualizado)

La pregunta sobre en qué consiste ser humano planea sobre toda la obra de Philip K. Dick. En ¿Sueñañ los androides con ovejas eléctricas?, llevada al cine como Blade Runner, se lleva a cabo la prueba Voight.Kampff, que no es otra cosa que una prueba de empatía. Es decir: se es humano en la medida en la que se es capaz de ponerse en el lugar del otro, de considerar lo que siente el otro. Marche un test Voight-Kampff, entonces, para los que salieron a justificar/ comprender que un grupo de pasajeros de Buquebús insultará a los gritos al viceministro de economía, aterrorizando a sus hijos de 2 y 4 años.

Hay límites. Siempre hay límites. Tiene que haber límites. Esto no es, como bien dice Oscar Cuervo, una guerra. Y no, Clausewitz no dijo "la política es la continuación de la guerra por otros medios" sino "la guerra es la continuación de la política...". El orden de los factores sí altera el producto. Y, de todos formas (McLuhan extrapolado como respuesta a un Klausewitz mal citado, je), el medio es el mensaje: la forma, el soporte, lo es todo. La manera y el contexto en que manifestás una opinión define a esa opinión.

Es que no lo puedo creer. Opositores y hasta ex-compañeros pasando por alto el hecho injustificable de que no te importe cómo se siente un nene porque odiás a su padre. Basta. Basta. Hay cosas que están mal. Siempre. Siempre.

Actualización: para una discusión en profundidad, ver el muy recomendable post (y sus comentarios) del Sri Sri Rabbi Shankar del kirchnerismo del salón, Elbosnio, en la MAK.

6 comentarios:

iris dijo...

No sólo hay quienes lo pasan por alto sino también quienes lo justifican y hasta lo festejan. La divisoria de aguas se llevó puesta la empatía.

Comandante Cansado dijo...

La divisoria de aguas precede (e imposibilita) la empatía en algunos, Iris.

elsudacarenegau dijo...

Lo parió... Repudio el hecho.

Las cosas son así. No nos gusta como son, pero son. Hay odio y estamos en guerra.

La idea de guerra solo como confrontación de ejeŕcitos regulares a partir de una declaración formal, con teatro de operaciones, opuesto a la paz, como el estado deseable de las cosas, me hace ruido. Klausewitz la cagó con el par guerra y paz. (Bueno... León Tolstói también jode con eso).
El conflicto de poder es lo que ocurre siempre, con variada intensidad en el género humano (entre sexos/géneros, clases, edades, naciones, culturas). A veces le dicen guerra, a veces paz, a veces política. La guerra descubre la verdadera ideología: se revelan jueces, periodistas, políticos, vecinos, compañeros de trabajo, viejos parientes.
No estoy haciendo un alegato a favor de los fierros en contra de la palabra, es una cuestión teórica sobre la idea de guerra como lo malo.
El que mejor definió el tema, pa mi modesto entender, es Juan Carlos Marin. Al punto que hablará de guerra civil para Argentina, una expresión vedada al discurso políticamente correcto, para no ser acusado de cómplice con el terrorismo de Estado, porque justamente este es el término que usaron/usan los dictadores para justificarse.

http://www.cuadernospoliticos.unam.mx/cuadernos/contenido/CP.22/CP22.6.JuanCarlosMarin.pdf
Tómese un tiempo porque son como 52 carillas.
Esta realidad que es así, ese odio desatado, de clase asqueada con los terrenos para sirvientas y negros cabeza con computadora, de injurias a opositores delante de sus hijos, no se acaba ni se revierte con un código de buena conducta. Es con guerra de guerrillas: con micromilitancia en las colas de los bancos, con su interlocutor ocasional taxista que putea a la yegua populista, o su odontólogo que puetea al polemicomoreno porque le retiene la amalgama en un container de la aduana. Con la búsqueda de contradicciones en el discurso del interlocutor (a lo Hegel). Con contradicciones (guerra, si se quiere) Y en contextos particulares, por qué no, a piñas. (al final volqué)

Yo tomé una vez el tema de la obra de Philip K. Dick, pero agarré para otro lau.
https://elsudacarenegau.wordpress.com/tag/suenan-los-androides-con-ovejas-electricas/

Comandante Cansado dijo...

Lo que pasa es que si nos la pasamos redefiniendo las palabras no hay comunicación posible. La redefinición se justifica cuando el estado actual de un campo semántico se presta a confusión. Aquí es exactamente al revés: la difuminación de "guerra" en un simple sinónimo de conflicto no tiene más efecto (sumamente negativo) que el de sobreimprimir un imaginario de violencia a la idea de conflicto.

Luego leeré su post sobre Dick.

elsudacarenegau dijo...

Buen punto en relación al lenguaje, que básicamente es un instrumento para la comunicación.
Diferimos, creo, en pensar que lo que ocurrió es una especie de desvío o desnaturalización. Usté dice "así no es".
Si uno lo pensara en términos de naturaleza humana, yo sería más hobbesiano que tomista. Hobbesiano no por el papel del Estado, sino en pensar al hombre como lobo del hombre:criar hijos, vivir en sociedad es aprender a domesticar la fiera rompedora de culos y puteadora de viceministros,que es lo que somos sin cultura. Lo humano es un bicho con cultura (en este caso, pensada como sublimadora de pulsiones), no un ser que es capaz de ponerse en el lugar de otro y allí reside su humanidad.
Lo que ocurrió fue una cagada y ahí no diferimos en nada. :) ¿Porque es una anomalía?...No.Porque putearon a uno de los nuestros y asustaron a sus niños y a su familia y porque son unos gorilas hijos de remilputas.
Lo otro, es que también soy foucaultiano en pensar la normalidad (lo habitual, lo esperable): la normalidad es el conflicto de poder. El consenso lleva trabajo y es un horizonte, un punto de llegada, no de partida.

Comandante Cansado dijo...

Sudaca: más que "así no es" yo digo así no debería ser, y depende de nosotros". Y me parece igual de horrible aterrorizar a cualquier niño, sea hijo de "uno de nosotros" o del rey de los jue'pucha.